Cultura
Viernes 29 de agosto de 2025 - 01:18 PM

Sanar juntas, decirlo en voz alta: Virginia P. de León llega Bucaramanga para presentar “Después del amor, nosotras”

En Ulibro 2025, este viernes 29 de agosto a las 6:30 p.m., Virginia P. de León presenta “Después del amor, nosotras”, su primer libro de poesía.

Sanar juntas, decirlo en voz alta: Virginia P. de León llega  Bucaramanga para presentar “Después del amor, nosotras” . Foto tomada de redes sociales/VANGUARDIA
Sanar juntas, decirlo en voz alta: Virginia P. de León llega Bucaramanga para presentar “Después del amor, nosotras” . Foto tomada de redes sociales/VANGUARDIA

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Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.

En una librería de Cartagena, durante un encuentro con lectoras, una mujer se le acercó a Virginia P. de León con un ejemplar del libro apretado contra el pecho. Venía de Costa Rica, trabajaba con mujeres víctimas de violencia y no titubeó al hablar: “No sabía quién eras. Vi tu libro, lo abrí y supe que tenía que llevármelo. No solo para mí, sino para ellas”.

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La escena es reveladora. Porque “Después del amor, nosotras”, el primer poemario de Virginia P. de León, fue pensado, sentido y construido para acompañar. Para decir en voz alta lo que tantas mujeres han tenido que callar. Para que alguien, en cualquier parte, lo abra y piense: “Esto también me pasó a mí”.

Publicado por Espasa en abril de 2025, con edición de “Alejandra Algorta” e ilustraciones de Eloísa Castro, el libro apuesta por mirar de frente los amores que duelen, nombrar la violencia que a veces se disfraza de ternura, y a partir de ahí tejer un “nosotras” donde quepan muchas. Y muchas veces.

La historia del libro comenzó en medio del cansancio. En mayo o junio de 2024, Virginia empezó a preguntarse si su trabajo le permitía realmente ser quien quería ser. Se sentía estancada. Lo hablaba con una compañera que, como por suerte sucede a veces, no la dejó quedarse quieta: “¿Pero tú escribes, no? ¿Tienes algo?"

Tenía. Un manuscrito que ya había mandado a editoriales. Uno de esos textos que reciben respuestas educadas como “no es el enfoque” o “ahora no es el momento”. Pero esta vez alguien lo leyó con otros ojos. Alejandra Algorta, su actual editora, vio lo que había detrás de esas páginas y dijo: “Esto puede funcionar”. Y Virginia se dijo a sí misma: si no es ahora, no va a ser nunca.

Hay una imagen que resume mejor que nada lo que significa este libro para su autora: fue cuando le entregó el ejemplar impreso a su mamá, en una escala rápida en el aeropuerto de Bogotá. Su madre lo abrió, lo leyó y lloró.

“Ese era el momento que había soñado toda la vida”, dice Virginia. “Que mi mamá me leyera. Que supiera que esto es lo que me gusta hacer”.

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El alivio llegó ahí. No al tener el libro en las manos, sino al entregárselo a alguien que ama. La escritura, para ella, no es un acto solitario. Es algo que se completa cuando se comparte.

Escribir lo que duele decir

Los versos que componen “Después del amor, nosotras” no fueron fáciles de escribir. Muchos nacen del dolor, de situaciones de abuso, de silencios impuestos, de heridas que no estaban listas para ser puestas en palabras.

“Hay poemas que solo había mencionado en terapia, apenas esbozados en voz baja. Nunca imaginé contarlos en público. Pero entendí que para sanar necesitaba escribirlos”, explica Virginia.

Ese proceso no fue lineal. Estuvo lleno de miedo, de dudas. Pero también de compañía: su hermana, su novia Ana, su editora. Las tres estuvieron ahí, repitiéndole una y otra vez: no estás sola. Esa frase, simple y honesta, sostiene mucho más que cualquier técnica narrativa.

Una de las líneas más potentes del libro aparece incluso antes del prólogo. Dice que estar al otro lado del dolor es difícil, pero más llevadero cuando se hace acompañada. Virginia insiste en eso: sanar es también hablar. Y hablar, cuando se ha callado tanto, es un acto profundamente político.

Por eso, cuando aquella lectora extranjera le dijo que llevaría el libro a un grupo de mujeres víctimas en Costa Rica, entendió que la poesía había cumplido su propósito. No se trataba de ella. Se trataba de todas. Se trataba de ponerle palabras al dolor y volverlo conversación.

Con respecto al título, confiesa Virginia, muchos pensaron que era una referencia directa a su relación de pareja. Y sí, en parte lo es. Pero es mucho más: “toda la vida se nos ha culpado a las mujeres por amar. Por cómo amamos, por a quiénes amamos, por cuánto. Después de esos amores, los que nos hieren, los que nos marcan, quedamos nosotras. Y estamos listas para crecer, para volver a amar de otra forma, sin culpa”.

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Ese plural no es casual. Es un lugar. Una resistencia. Una forma de afirmarse en medio de la exigencia social de maternidad, trabajo perfecto, cuerpo perfecto, silencio constante. “Nosotras” no pide permiso. Y en esa afirmación también caben otras luchas: las de las mujeres racializadas, las de quienes crecen en los márgenes, las que han sido sistemáticamente ignoradas.

Virginia lo dice con claridad: “El lenguaje puede cambiar más cosas que la política”. Y no lo dice para romantizar la escritura, sino para recordar que el acceso a la palabra es un derecho. Que no se trata de escribir “difícil” para parecer brillante, sino de encontrar las palabras justas para que cualquiera pueda entender, sentir y decir: “esto también es mío”.

“Yo crecí en un pueblo”, agrega. “Y allá, con una frase chiquita, se entendían muchas cosas. Eso también puede pasar en la literatura”.

Desde su publicación, “Después del amor, nosotras” ha comenzado a habitar espacios que no suelen estar pensados para la poesía: librerías pequeñas, bibliotecas públicas, círculos de lectura de mujeres, talleres de escritura espontáneos. En esos lugares, alguien subraya un verso, otra cuenta su historia, alguien más llora. La poesía, en esos escenarios, deja de ser un objeto de lujo y se vuelve herramienta. Lenguaje en común.

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Virginia no habla de sus lectoras como quien agradece por compromiso. Lo hace desde una certeza profunda: “no es que ellas estén afortunadas porque yo publiqué un libro. La afortunada soy yo porque ellas me leen”.

“Después del amor, nosotras” es un poemario, sí. Pero también es una invitación a no atravesar la herida en silencio. A reconocerse en otras. A volver al amor, y a la vida, desde otro lugar: con menos miedo y más verdad.

Porque si hay algo que este libro hace, es decir lo que tantas callaron. Y a veces, para sanar, solo hace falta eso: alguien que nos diga que no estamos solas. Que, después del amor que duele, estamos nosotras.

@anayvirginia

Oficialmente mi crespita está cumpliendo su sueño, y nada nos hace más felices que compartirlo con ustedes 💙🦋 Después del amor, nosotras ya está disponible en todas las librerías principales del país, y si no está, pídanlo para que llegue! Si estás en otro país distinto a Colombia: ¡BuscaLibre es tu lugar para pedirlo! 🧡 @planetadelibrosco hicieron magia! 💫📖

♬ sonido original - Ana y Virginia 🐝🧚💘🏳️‍🌈

Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.

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