Inspirada en el ciclo de las chicharras que pasan hasta 17 años bajo tierra, la artista Valentina Ibáñez lidera una instalación que combina cerámica, luz y sonido para invitar a reflexionar sobre el cambio y la transformación. La obra se presentará el 23 de octubre en el Teatro Escuela.

Las chicharras pasan la mayor parte de su vida bajo tierra. Algunas especies pueden permanecer allí hasta 17 años antes de salir a la superficie.
En ese tiempo invisible, de silencio y espera, se preparan para su metamorfosis: el momento en que emergen, despliegan sus alas al sol, se reproducen y mueren tras unos pocos días de vida aérea.
Siendo un ciclo natural, incluso casi imperceptible, inspiró a la artista bumanguesa Valentina Ibáñez Pinilla a crear 17 años bajo tierra, una instalación que entrelaza cerámica, textil, luz y sonido para recrear un ecosistema simbólico donde la transformación se vuelve experiencia sensorial.
Se presentará en una única función el próximo jueves 23 de octubre en el Teatro Escuela del Teatro Santander, a las 6:30 p.m. Su entrada es libre sin inscripción previa.
“La idea de la metamorfosis, de pasar de la oscuridad a la luz y transformarnos, es el concepto que me interesa, no solo en esta especie, sino en todas las que atraviesan cambios en el mundo, porque siento que tenemos más en común de lo que creemos”, explica la artista. Lea también: “Pasaporte lector”: fechas y lugares para el circuito de literatura infantil y juvenil en Bucaramanga

¿Cómo podemos asumir el cambio como algo natural, si ocurre en todas las especies que nos rodean y, aun así, a nosotros nos cuesta tanto?

Esta es una pregunta que, de acuerdo con ella, podría plantearse para conectarnos cada vez más con nuestros ciclos naturales y con los que nos rodean.
Su obra invita a reflexionar sobre esas transformaciones que atravesamos, muchas veces de forma imperceptible, y a aceptarlas con conciencia y cariño como parte esencial de la vida.
Publicidad
Artistas en colaboración para una experiencia sensorial
La propuesta, liderada por la artista, integra el trabajo colaborativo de otros dos creadores: Ricardo Barreto y Siu Vázquez. Barreto, compositor y artista sonoro, es el encargado de construir el paisaje sonoro que acompañará la instalación, inspirado en el canto de las chicharras, un sonido que forma parte del inconsciente colectivo de los bumangueses y colombianos. A través de esta propuesta creará una inmersión sensorial que conecte al público con el ciclo vital de esta especie, a través del juego entre la luz, la oscuridad y el sonido.
Por su parte, la artista textil Siu Vázquez aporta la delicadeza de las alas, un elemento esencial en la metamorfosis de las chicharras. Su intervención con materiales suaves y translúcidos simboliza el momento en que estos insectos dejan atrás su piel para desplegar sus alas al sol.
Ibáñez se ha especializado en la cerámica. Las chicharras que componen la instalación están elaboradas en este material, con el que establecen un diálogo entre lo terrenal, lo orgánico y lo efímero.
Con la reinterpretación artística del entorno, la artista indica que esta experiencia permitirá “vivir una especie de portal donde las personas puedan, por un momento, desconectarse de la ciudad y adentrarse en un espacio que, por sí mismo, invita a esa desconexión: el Teatro Escuela del Teatro Santander.”
El proyecto 17 años bajo tierra fue uno de los ganadores de la convocatoria Creen tu talento 2024, del portafolio de becas del Instituto Municipal de Cultura y Turismo de Bucaramanga.














