Del 26 de febrero al 6 de marzo, estudiantes del Colegio Panamericano exhiben en la Casona UNAB una muestra de obras sobre identidad, autoexpresión y transformación, con curaduría del artista Máximo Flores López y entrada libre.

Publicado por: Redacción Cultural
Bucaramanga vuelve a mirarse en el espejo del arte joven. Desde este 26 de febrero y hasta el 6 de marzo, la Casona Unab abre sus puertas a “Fragments: Explorations and Identities in Progress”, una exposición que reúne obras de estudiantes del Colegio Panamericano, del programa AP y la electiva de arte, y las saca del aula para ponerlas a circular en un espacio público, universitario, real.
El título no es una pose: Fragments funciona como un mapa de pedazos. Pedazos de biografía, de preguntas, de rabias silenciosas, de deseos de futuro. Lo que se ve en sala no es “arte escolar” en el sentido condescendiente del término, sino procesos: obras que nacen de ejercicios de observación, decisiones formales y una necesidad urgente de decir algo propio, en una etapa de la vida donde todo se está construyendo.
La muestra se sostiene sobre tres ejes claros: identidad, autoexpresión y transformación. En tiempos donde la imagen se consume rápido y se olvida más rápido, estas piezas piden lo contrario: mirar despacio, seguir una línea, entender una textura, quedarse un minuto más frente a una idea.


Hay, además, un gesto que importa: exhibir en la Casona Unab no es solo “tener un lugar”. Es entrar a un circuito, probarse ante un público que no califica, sino que interpreta; que no pone nota, sino que conversa. Para los estudiantes, es también una forma concreta de fortalecer portafolio y entender que el arte, si se asume con rigor, puede ser una ruta académica y profesional, no solo un pasatiempo.
El artista Máximo Flores López firma la curaduría y con ello la exposición cambia de escala. Su presencia le da a “Fragments” un carácter más cercano al de una muestra formal: hilo narrativo, diálogo entre piezas, lectura de conjunto. En otras palabras: aquí no se trata de “colgar trabajos”, sino de construir una experiencia para el espectador y un aprendizaje serio para quienes exponen.
La inauguración fue concebida como un acto íntimo y a la vez significativo: familias y prensa como primeros testigos, y el rock estudiantil como banda sonora. No es un detalle menor: dice mucho de la energía de esta generación, que mezcla disciplina con irreverencia, método con intuición.














