La nueva serie de ficción de Guane Films sigue a Lorena en un trayecto inesperado hacia San José de Miranda tras la muerte de su abuelo. Un recorrido que revela paisajes poco explorados de Santander y las transformaciones íntimas que dejan los caminos inciertos.

Un 7 de diciembre, Lorena recibe una llamada que le ajusta el rumbo. Su abuelo ha muerto. Ensimismada en su trabajo, debe tomar un bus para llegar cuanto antes a San José de Miranda, en la provincia de García Rovira. Un viaje que se transforma en la puerta de entrada a Intermunicipal, la nueva serie de ficción creada por Guane Films y dirigida por el realizador santandereano Mateo Galindo.
La serie web nació gracias a una convocatoria ganada del Ministerio TIC, que permitió financiar este proyecto de ficción. El guion fue cocreado por Galindo y Dave Delgadillo, quienes unieron dos historias distintas pero complementarias, basadas en una “road movie”: la de una nieta que debe llegar al entierro de su abuelo y la de un joven que encuentra a un guía espiritual en un camino incierto.
Durante un año, el equipo se dedicó a dar forma a la historia, afinando cada detalle: nombres, paletas de color, atmósferas sonoras e incluso los signos zodiacales de los personajes, todo para construir una trama con plena coherencia emocional.
En el rodaje, la producción, a cargo de Lida Prada, enfrentó su mayor desafío hasta la fecha: un equipo base de 25 personas, entre ellos Daniel Mazo (director de fotografía), Daniela Arbeláez (directora de arte) y Santiago Cruz (sonidista), además de los actores y un vehículo de producción, viajando durante dos semanas por las carreteras de Santander en medio de lluvias, frío y jornadas largas. “Fue el mayor desafío de mi vida como director, pero también un sueño cumplido”, asegura Galindo. Lea también: Beatriz González llega al Barbican: Londres acoge la mayor retrospectiva europea de la maestra santandereana

Si bien inicia como un desplazamiento urgente, “la historia trae la excusa perfecta para recorrer distintos escenarios naturales de Santander que no siempre son tan conocidos, así como permitió acompañar a los personajes en un viaje interno marcado por una temática muy puntual: el duelo”, agrega el director.
Y es precisamente que en ocasiones, las travesías más intensas inician sin permiso. Lorena lo vive al toparse con el primero de los obstáculos más comunes para cualquier santandereano: los derrumbes y cierres de la vía Bucaramanga–Málaga.
Con la carretera principal clausurada, se ve obligada a desviarse por Pamplona, un trayecto más largo en el que, a su vez, se encuentra con tres desconocidos que reorientarán su mirada sobre el duelo y sobre sí misma: Dharma, un guía espiritual que busca ayudar a otros a encontrar paz; Doña Julia, una mujer santandereana de carácter firme y humor ácido; y Nico, un niño de diez años con una sensibilidad especial por la naturaleza.
La convivencia obligada entre los cuatro les abre espacios para conversar, confrontar silencios y enfrentar lo que cada uno carga por dentro.
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El trayecto los lleva desde Bucaramanga, atravesando La Nevera, un tramo frío y cubierto de neblina que refleja la confusión y el peso del duelo; luego a Pamplona y Chitagá, pueblos llenos de historia donde las conversaciones y los silencios empiezan a generar conexiones inesperadas.
Más adelante, atraviesan los alrededores de Cerrito, con el imponente Valle de los Frailejones y la serena Laguna La Domina, lugares que funcionan como puntos de catarsis para cada uno. Finalmente, el viaje culmina en Málaga y San José de Miranda, donde la llegada marca también un cierre emocional para Lorena y sus compañeros.

El clima y los paisajes acompañan cada etapa del recorrido: los tonos fríos y la neblina inicial reflejan la distancia emocional y la incertidumbre; a medida que avanzan hacia el sur de Santander, la luz se suaviza y los colores se vuelven cálidos, reflejando la apertura y la transformación de sus procesos.
Una de las apuestas centrales de la serie fue reunir un elenco diverso que aportara verdad a cada personaje. Lorena está interpretada por Lucía Orozco, actriz profesional; Dharma, en cambio, está encarnado por Pedro Beltrán, un profesor de yoga que no había actuado antes, lo que le da al personaje una presencia auténtica y calmada. Doña Julia es interpretada por Lina Adarme, comediante que aporta humor y espontaneidad, mientras que Nico, por Juan Valero, es un menor sin experiencia actoral, que irradia frescura y honestidad.
Para Mateo Galindo, el resultado es un grupo que se siente real, imperfecto y profundamente humano.
Intermunicipal es un proyecto que reafirma la identidad del territorio. Mateo Galindo destaca que tanto el elenco como el equipo técnico son 100 % santandereanos. Dentro de un universo muy heterogéneo, encontraron a los talentos que finalmente se unieron al proyecto.

La serie demuestra que la región tiene la capacidad técnica, creativa y humana para producir ficción de alto nivel, con historias que dialogan con la realidad local sin perder profundidad universal.
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“Representa un sueño cumplido. Logramos unir a un equipo diverso y talentoso, contar una historia local con proyección universal y mostrar que Santander tiene capacidad técnica, creativa y humana para producir ficción de alto nivel. Para nosotros, es también un legado que registra historias de nuestra región y contribuye a fortalecer su identidad cultural”, agrega Galindo.
El estreno llega en un año especialmente positivo para Guane Films, que también presentó la serie documental Un no lugar, realizada con el Canal TRO, y obtuvo un premio del Festival Internacional de Cine del Gran Santander para desarrollar un nuevo proyecto en 2025.
Intermunicipal no es solo una serie sobre carreteras cerradas o paisajes imponentes. Es una historia sobre lo que sucede cuando la vida obliga a desviarse y mirar hacia adentro. Porque, a veces, basta un cambio en el camino para empezar a entender lo que realmente hay que recorrer.


















