Yuri Rosas llevó su obra bilingüe La camiseta rosada al aula y logró que niños de primaria pasaran de lectores a creadores de una instalación artística presentada durante un festival cultural.

Publicado por: Redacción Cultural
Un libro puede salir de sus páginas y terminar convertido en colores, palabras, camisetas y nuevas historias. Esa fue la experiencia que vivieron niños de primer grado de la institución educativa Camacho Carreño, quienes participaron en un taller literario dirigido por la escritora y gestora cultural Yuri Rosas.
La actividad hizo parte de la programación del festival Cuclicuclic y surgió de una propuesta seleccionada para desarrollar el taller “Mi camiseta para la Feria Bonita de Colombia”, inspirado en La camiseta rosada / The Pink T-Shirt, obra infantil bilingüe de Rosas.
La propuesta buscó que los niños se acercaran a la literatura no solamente desde la lectura, sino a través de diferentes herramientas pedagógicas que les permitieran crear, escribir, pintar y familiarizarse con vocabulario en inglés.
Durante el encuentro se realizó la lectura bilingüe del cuento y se utilizaron las actividades que acompañan la obra, entre ellas fichas de pintura y escritura y un “sobre sorpresa” con palabras en español e inglés relacionadas con la historia.
La experiencia llevó después a los estudiantes a imaginar su propia camiseta. A partir del contexto de la Feria Bonita y de las celebraciones de la ciudad, cada niño representó cómo le gustaría vestirse para participar en ella.
El resultado trascendió el salón de clases. Las piezas realizadas por los estudiantes hicieron parte de una instalación artística presentada en el Centro Cultural del Oriente en el marco del festival, convirtiendo los trabajos infantiles en una exposición abierta al público.
Para Yuri Rosas, uno de los aspectos centrales del proyecto fue precisamente permitir que los niños dejaran de ser únicamente receptores de una historia para convertirse también en sus intérpretes y creadores.
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La instalación fue acompañada por un código QR que dirige al público al cuento, disponible para ser leído y escuchado a través del canal de YouTube de la autora. De esta manera, las familias y visitantes de la exposición también pudieron acercarse a la obra que dio origen al ejercicio.
El proyecto tuvo, además, una continuidad más allá de la exhibición. Rosas donó un ejemplar de su cuento a cada uno de los niños participantes y dejó material en la institución educativa para que la docente pueda seguir desarrollando la metodología en el aula.
La escritora explicó que esta posibilidad es especialmente importante porque la propuesta fue concebida también como una herramienta para trabajar el bilingüismo en primaria, integrando el aprendizaje de nuevas palabras con actividades artísticas y de comprensión lectora.

Durante el festival, Rosas contó asimismo con un espacio denominado “Yuri sobre Letras”, una estación en la que presentó sus obras en formatos físico y digital. Allí algunos niños pudieron participar nuevamente en ejercicios de lectura, pintura y coloreado alrededor de las escenas de sus libros.
Más que una actividad aislada, la experiencia dejó así varios resultados: las creaciones de los estudiantes llegaron a un espacio cultural de la ciudad, los niños conservaron el libro con el que trabajaron y la institución educativa recibió material que permitirá continuar utilizando la propuesta pedagógica.
Para la escritora y gestora cultural, ese último aspecto resume una parte esencial de la experiencia: que la obra permanezca en manos de los niños y que la literatura pueda seguir circulando después de que termine el festival.
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Entre camisetas imaginadas, palabras en dos idiomas y dibujos hechos por pequeñas manos, el cuento encontró así una segunda vida: la que construyeron sus propios lectores.














