Cuando una mula no quiere moverse, no hay nada que la obligue a continuar su paso. Y aunque la comparación puede ser un tanto "fuerte", a veces nos comportamos igual.

Publicado por: EUCLIDES ARDILA RUEDA
Nos quedamos estancados en el mismo sitio, a pesar de que en el fondo reconocemos que nos corresponde avanzar.
Haga el siguiente ejercicio y responda las siguientes preguntas:
¿Quiere estar en el mismo lugar en donde hoy se encuentra? ¿desea seguir ganándose el mismo sueldo? ¿está dispuesto a seguir sosteniendo la misma relación tediosa que mantiene con su pareja? ¿quiere verse igual de gordo? ¿le conviene seguir viviendo tan amargado?
¿A qué vienen todos estos interrogantes? A que nadie lo puede cambiar; sólo usted puede hacerlo.
Ocurre que, casi siempre, nos comportamos de una manera obstinada.
¿Quiere que analicemos a una persona terca? Veamos:
Un necio es alguien que considera que puede detener a su antojo los minutos que le van a llegar a su vida. Y en esa absurda idea, se olvida de disfrutar esos segundos 'deliciosos' que siempre le trae el presente.
Mientras quienes rodean al terco son sensibles y pueden entender la opinión de los demás, el terco 'se las sabe todas'.
Un hombre terco no puede abrir los ojos hacia los demás; y no lo hace porque no está preparado para ello.
Es probable que algo lo conmueva; sin embargo, él jamás dará su brazo a torcer pues no oye, no mira, no analiza; mejor dicho, no quiere sentir.
Un terco emprende carreras desaforadas en torno a su meta y, así tropiece y sufra decepciones, insiste en su terquedad.
¿Qué tan terco es usted? ¿a qué tanto se aferra?
Hay tanto papá empecinado en que su hijo estudie lo que él fue o lo que no pudo ser en la vida; hay tantos hombres que no entienden que sus mujeres lo dejaron de amar; hay tantos deportistas que no se saben retirar a tiempo y no admiten que sus rivales lo venci en franca lid.
Lo más grave es que a una estupidez que hace el obstinado, le sigue una y otra más. Incluso sus oídos 'se hacen los sordos'. Tanto que a pesar de que se le grita que nadie le quiere hacer caso, él mismo se imagina que ha convencido a los demás de sus absurdas ideas.
Aunque persevera, el terco muere en su intento. Siendo ciego, aparenta que ve y, por supuesto, jamás confesará lo idiota que es; así encuentre por ahí algún tonto que le siga sus pasos.
Pero, más allá de este perfil hecho al terco, hay que advertir que existe alguien más testarudo que él: aquel que cree que puede cambiarlo.
No es que no se deba hacer caer en cuenta al terco del error que está cometiendo; es que no se debe hablar a la oreja del que no quiere oír, porque siempre va a despreciar su consejo.
Somos tercos cuando no queremos mirar la realidad.
Si usted tiene un hijo o es profesor, analice que los jóvenes de hoy también quieren un orden, pero no impuesto. Por eso las relaciones entre padres e hijos o entre maestros y alumnos, deben ser cordiales, de amigos y sobre todo de un respeto mutuo.
Si está enamorado de alguien y esa pareja le hace 'los mil y un desplantes', no insista en 'rogar': usted no puede obligar a alguien a que lo quiera. Además, no hay en el mundo cosa más cara que la que se compra con ruegos.
Si tiene un negocio que sólo le arroja pérdidas, es hora de redireccionarlo. No se arruine. No insista en una empresa que no tiene "pies" ni "cabeza".
Por último, si por estos días atraviesa por un momento de terquedad en algo que rodee a su vida, ya sea en los campos laboral, afectivo o personal, piénselo bien y recapacite. Es hora de avanzar y mirar hacia el frente.
Historia
El conductor de un bus estaba inmerso en un tremendo trancón; el automóvil se veía repleto y se sentía un calor "infernal". De todas formas, el hombre que iba al volante no paraba de 'tararear' su canción preferida. Un pasajero, irritado por el ánimo del hombre, le preguntó:
¿Por qué está tan feliz? ¿no se da cuenta del caos en el que estamos metidos?
- "¡Bueno, señor!", replicó el hombre con una tierna sonrisa: "¡Yo nunca he vivido este día antes y no puedo ser tan terco de arruinarlo con mi mal genio, ni mucho menos con el suyo!".















