Yo sé que para ser feliz no se necesita demasiado. Sin embargo, el denominado ‘minimalismo cotidiano’, entendido con vivir con poco, no siempre es una buena estrategia para crecer. ¡Es preciso ser emprendedor y entender que se tiene derecho a más!

Publicado por: EUCLIDES KILÔ ARDILA
La vida de cada quien no es un asunto de suerte. A usted le irá bien o mal dependiendo de su propio esfuerzo, de la paciencia que tenga, de lo diligente que sea, de los hábitos que asuma y, por supuesto, de la voluntad que tenga para enfrentar el ‘día a día’.
Yo sé que es probable que esté desempeñando algún cargo difícil o que incluso las labores que le encomiendan en la oficina sean duras. Pero también es cierto que con fuerzas suficientes, salud y una buena actitud podrá desempeñar cualquier misión.
Sin el trabajo ciertamente no podría asumir la vida y tampoco tendría la más mínima oportunidad de solucionar los pequeños y los grandes retos que la cotidianidad le depara.
Ese empleo que hoy tiene contribuye a ejercer su profesión y, sobre todo, a construir el mundo de hoy y el de mañana, entendido como su futuro inmediato.
Usted forja con sus propias manos el éxito que quiere. También hablo de que, en esa misión, aporta sus gotas de sudor y, en general, hace acopio de todas las fuerzas de su cuerpo y de su espíritu.
Hasta aquí estoy hablando de algo que todos aprendemos en carne propia. Me refiero al hecho de que el trabajo dignifica.
¡Nada más cierto que eso!
Pero su trabajo no es solo un medio para resolver sus problemas. Considero que hay otra fase de nuestro desempeño que, en últimas, tiene un significado más trascendente. Hablo de crecer como persona, como profesional y como ser humano.
¿Qué pretendo decir?
Sin que piense que soy un hombre interesado o un amante de tener ‘más y más’, sí creo que no se puede estar ‘a ras’ con los recursos.
Es cierto que se puede vivir con lo justo, pero en el mundo de hoy usted no se puede quedar esperando solo la quincena para pagar el arriendo y saldar otros gastos para que, en un abrir y cerrar de ojos, vuelva a quedar en ceros.
Padecer ese ciclo absurdo jamás será un sano hábito.
No le estoy planteando una ‘oda a la ambición’, pero sí es claro que la vida es algo más que trabajar y pagar cuentas.
Más que quejarse por lo que supuestamente le toca vivir, haga algo para salir de ese estado. Le planteo una sana actitud de cambio que le permita romper con la idea de vivir de ‘chichiguas’.
A menos de que pretenda seguir obteniendo los mismos resultados insípidos con su trabajo, esfuércese por progresar. Dele claridad y orden a lo que hace, enfóquese y vaya por lo que realmente es importante para usted.















