¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. Veamos la consulta del día de hoy:

Testimonio: “Me dejo abrumar con los problemas y no sé por qué. A veces, en mi oficina, siendo yo un buen profesional, exploto. ¿Cómo reaccionar ante esos momentos? Me gustaría que me diera algún consejo. Gracias”.

Respuesta: Dicen que un hombre con dominio de sí mismo no se deja abrumar por los ‘malos’ momentos y esa es una habilidad que resulta esencial en muchas profesiones. Los periodistas, por ejemplo, solemos enfrentar críticas, insultos y hasta demandas por nuestro trabajo. ¡Pero no somos los únicos! Meseros, taxistas y otros trabajadores que interactúan con el público también experimentan este tipo de situaciones. La respuesta a su pregunta no está en explotar, sino en mantener la calma.
Un ejemplo ilustrativo es el de un conductor de bus que, en plena jornada, evitó un accidente gracias a su pericia al volante. Sin embargo, lejos de recibir reconocimiento, fue atacado con insultos tanto por los pasajeros como por un motociclista imprudente que provocó la situación. Lo sorprendente fue su reacción: lejos de responder con rabia, el conductor ofreció su mano al motociclista y le dijo con calma: “¡Fresco! No ha pasado nada”.
Esta actitud demuestra que no vale la pena llenarse de rabias. El conductor optó por no cargar con la “basura emocional” de los demás, una lección valiosa en un mundo donde muchos parecen acumular tensiones y buscan desahogarse con quien esté cerca.
La historia nos invita a reflexionar sobre nuestra propia manera de enfrentar el estrés y la intolerancia. Mantener la calma y no permitir que otros nos contaminen con su negatividad no solo es una muestra de madurez, sino una forma de vivir en paz. Yo lo hago y siempre agradezco a Dios por regalarme esa gota de serenidad en los momentos difíciles.
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BREVES REFLEXIONES

Ante esas personas que no escuchan y que piensan que solo lo que ellos dicen “es lo correcto”, su actitud más productiva es el respetuoso silencio. No se trata de permitir que lo atropellen, solo es cuestión de no plantear discusiones tontas, pues tarde o temprano esas personas se estrellarán contra sus propias tesis.
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Todo lo ‘malo’ que se hace vuelve a su remitente, la envidia regresa al que la siente, las mentiras dejan en evidencia a quien las pronuncia y el amor verdadero retorna multiplicado a quien lo da. La rueda gira para todos y es muy probable que lo que hoy es verdad, mañana sea una profunda mentira.

A veces deseamos que los sueños se hagan realidad y, en otras ocasiones deseamos que la realidad sea solo un sueño. Más allá de este cruce de palabras, lo importante es hacer que las cosas buenas sucedan y evitar, al máximo, que los obstáculos terminen arruinando nuestros sueños.
















