Espiritualidad
Sábado 07 de febrero de 2026 - 07:15 AM

Del periódico al corazón: una historia de agradecimiento

La oración que viajaba en tinta y que siempre regresaba en alivio y bendiciones.

Espíritu Santo
Espíritu Santo

Compartir

En algunos periódicos, como Vanguardia, durante muchas décadas fue común ver publicaciones donde algunos daban las gracias por algo que les había pasado. No eran columnas de opinión ni noticias: eran textos cortos nacidos desde la gratitud.

La fe de nuestros lectores: un recorte del periódico de ayer. (Archivo/VANGUARDIA)
La fe de nuestros lectores: un recorte del periódico de ayer. (Archivo/VANGUARDIA)

Entre esos escritos aparecía la famosa “Oración al Espíritu Santo”, que muchas personas usaban como una forma pública de agradecer una ayuda recibida.

Hoy, esa costumbre de agradecer no se perdió; solo cambió de lugar. Ya no se imprime tanto en el periódico, pero sigue existiendo en la casa, en el bus, en un café, en el trabajo o en esos momentos donde uno mira por la ventana y siente que el día, con todo y sus enredos, también trae cosas buenas.

La necesidad de poner en palabras lo vivido sigue ahí, intacta. A veces se dice en voz alta, otras se comparte conversando, y muchas veces solo se guarda por dentro, en silencio.

El Espíritu Santo se representa con este tipo de figura principalmente por el relato bíblico del bautismo de Jesús, donde el Espíritu descendió sobre él en forma corporal "como una paloma".
El Espíritu Santo se representa con este tipo de figura principalmente por el relato bíblico del bautismo de Jesús, donde el Espíritu descendió sobre él en forma corporal "como una paloma".

Y si alguien pregunta: “¿y qué es el Espíritu de Dios?”, no hay que explicarlo con palabras complicadas o religiosas. Puede entenderse desde lo más cercano: como esa fuerza interior que empuja, que acompaña, que orienta, que da sentido y que hace que la vida no se sienta como un disco rayado, sino como algo que todavía late y tiene dirección.

Yo tampoco sabría dibujar esa fuerza, pero sí puedo decir lo que se siente. Es como una energía que no se toca, pero se nota. Es lo que por dentro se enciende cuando algo dice: “siga, que todavía hay camino”. No tiene forma, pero tiene impulso. No se puede agarrar con la mano, pero sí se reconoce cuando mueve el cuerpo, despierta la mente y devuelve el ánimo cuando parecía perdido.

El gran poder de la oración
El gran poder de la oración

Esa fuerza es como la gasolina interna que ayuda a seguir cuando todo cambia, cuando algo no sale como uno pensó o cuando la vida se sacude y toca volver a empezar. No se ve, pero sostiene. No se explica fácil, pero se entiende cuando de repente somos capaces de continuar a pesar de los tropiezos.

Es el aire que no solo llena los pulmones, sino el que mueve las ganas, la intuición y esa sensación de que algo bueno todavía puede pasar.

Publicidad

Es la chispa que permite crear cosas bonitas: una palabra que llega a tiempo, un gesto amable, una idea que aparece con claridad o un proyecto que nace sin tanta explicación, pero con fuerza propia. Es lo que convierte lo normal del día en algo que vale la pena recordar.

Esa energía no avisa cuando llega, pero actúa. Se mete en el corazón sin pedir turno. No mira direcciones, estratos, edades ni otras etiquetas. Simplemente empuja a la gente a mejorar, a soltar cargas, a valorar lo aprendido, a recomponer, a perdonar cuando se puede y a seguir creciendo con lo que se tiene.

Y cuando uno reconoce esa fuerza en la vida, el agradecimiento sale sin necesidad de discursos. Solo nace desde lo simple: gracias por lo que pasó, por lo que enseñó, por lo que sostuvo, por lo que llegó a tiempo y por lo que todavía está por venir.

Tiempo de oración

Gran reflexión
Gran reflexión

Si leyó hasta aquí, le pregunto. ¿qué tan cerca está usted del Espíritu Santo? ¿Lo identifica en su quehacer diario?

Y justo en esta página que inspiró esta reflexión, se alcanza a ver un recorte viejo, amarillento, de alguien que en los años 70 envió al periódico esa misma oración junto a un mensaje de agradecimiento por un favor recibido. Quizá fue una promesa cumplida, un problema resuelto o qué sé yo.

El detalle puntual ya no importa. Lo cierto es que alguien hizo una pausa en su rutina para decir “gracias” públicamente, con la certeza de que algo por dentro -esa fuerza invisible- le había ayudado a sostenerse.

Ese recorte nos sirve para explicar que la gratitud encuentra la forma de salir, aunque cambien los años y hasta el papel donde se escribe. Lo que no cambia es la necesidad humana de detenerse un segundo y decir, desde adentro, con convicción propia: gracias por seguir en el camino.

Quote start

Orarle al Espíritu Santo se traduce en fuerza que guía y sostiene. Démosle gracias a Dios por favores recibidos, voces compartidas, historias guardadas, por lo que fue y por lo que viene.

Quote end
Euclides Kilô Ardila

Publicidad

Publicidad

Noticias del día

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad