Espiritualidad
Miércoles 11 de febrero de 2026 - 11:41 AM

Usted es del tamaño de sus pensamientos: atrévase a pensar en grande

Pensar en grande no es arrogancia, es darse permiso de creer que puede crecer y avanzar.

¡Usted puede llegar lejos!
¡Usted puede llegar lejos!

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No permita que le suceda lo que a tantas personas que caminan con el deseo de avanzar, crecer y alcanzar más, pero que se dejan paralizar por el miedo. Hablo de mujeres y hombres que temen caer, equivocarse o hacer el ridículo. Sin embargo, quedarse inmóvil por temor también es una forma de perder.

Cuando usted decide levantar la mirada y pensar en grande, descubre que puede llegar más lejos de lo que imagina.

Pensar en grande
Pensar en grande

Todo comienza en la mente. Allí nacen las ideas que lo impulsan o lo detienen. Si su pensamiento se llena de negatividad, su vida termina siguiéndole el paso; pero si transforma lo que se dice a sí mismo, también cambia su manera de actuar y decidir.

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Muchos temores no nacen en el presente: provienen de palabras, recuerdos o experiencias no resueltas que aún susurran desde el interior en forma de duda. Por eso es fundamental mirarse con honestidad, perdonarse y soltar culpas antiguas. Sanar no borra el pasado, pero le resta poder sobre el presente.

Su reflejo
Su reflejo

Puede mirarse en el reflejo de un río y comprender que no siempre verá su figura tal cual es, sino según el movimiento del agua que la sostiene. A veces ese reflejo se reduce, se fragmenta o se distorsiona; otras veces se amplía y se expande. Lo mismo ocurre con sus pensamientos. Cuando piensa en pequeño, su imagen se limita; cuando se permite pensar en grande, el reflejo se ensancha y parece abarcar todo el cauce.

Lo que usted piensa no se queda únicamente en su cabeza. Sus ideas, temores y sueños terminan proyectándose en su entorno, como el reflejo que el afluente devuelve sin engaños. Si se concentra en las carencias, encontrará obstáculos por doquier; si se enfoca en las posibilidades, empezará a reconocer caminos. Siembre pensamientos amplios, positivos y valientes, porque tarde o temprano se reflejarán en lo que haga y en lo que alcance.

Pensar en grande
Pensar en grande

Creer en algo superior, tener fe y confiar también fortalece el espíritu. La fe no es cerrar los ojos ante la realidad, sino abrir el corazón a la posibilidad de cambiar y crecer. Usted puede aprender a gestionar sus emociones y evitar que lo frenen.

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Este mensaje lo invita a mirarse desde la esperanza, con la convicción de que aquello que imagine con firmeza terminará tomando forma en su vida.

Breves reflexiones

Cansancio. // 123RF
Cansancio. // 123RF
  • Hay momentos en la vida en los que las fuerzas parecen agotarse. Pero el cansancio no siempre es físico; a veces nace en el alma. Cuando todo pesa, hasta lo pequeño se vuelve difícil porque las cargas invisibles suelen ser las más duras.
Tenga fe
Tenga fe
  • La fe es la capacidad de confiar aun cuando no existan pruebas visibles o todo lo que le rodee se vea oscuro. Ella le permite avanzar con esperanza en medio de la incertidumbre y le da fortaleza interior para seguir.
Él le da paz
Él le da paz
  • Recuerde que Dios ofrece paz. Se trata de una tranquilidad que no depende de las circunstancias. Tenga claro que cuando su mente se nuble, la palabra del Señor lo ilumina. Allí hay consuelo y dirección. ¡Confíe en el Sagrado Corazón de Jesús!
Orar
Orar
  • Cada oración tiene un valor profundo porque nace del corazón y expresa confianza. Ella no requiere de palabras elaboradas, basta con la sinceridad y la entrega, pues en lo simple también habita la fuerza que consuela el espíritu.
Cuáles son las angustias que le afectan en la actualidad. ¡Cuéntenos su caso al correo: eardila@vanguardia.com!
Cuáles son las angustias que le afectan en la actualidad. ¡Cuéntenos su caso al correo: eardila@vanguardia.com!
  • Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo, sobre todo en estos tiempos. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. Veamos el caso de hoy:
El caso del día: la gente que vive quejándose quita las energías de los demás.
El caso del día: la gente que vive quejándose quita las energías de los demás.
  • Testimonio: “Vivo rodeado de personas que solo saben quejarse. Eso me desgasta, pero no sé qué hacer para sobrellevar esas formas de ser. ¿Qué me aconseja? Gracias”.

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Respuesta: Entiendo su inquietud. Convivir con personas que se quejan de todo agota, porque su manera de ver la vida termina cargando el ambiente.

A veces, detrás de esa actitud hay inseguridad y una necesidad constante de sentirse víctimas. Reconocer esto no justifica su comportamiento, pero sí le permite tomar distancia emocional y no asumir como propias esas cargas que no le corresponden.

Para sobrellevar esa convivencia, es importante que no se enganche en la queja permanente. Escuchar no significa absorber. Puede marcar límites claros, sin confrontaciones innecesarias, y decidir hasta dónde participa en conversaciones que solo refuerzan la derrota.

Cuando no se alimenta el discurso negativo, este pierde fuerza y deja de dominar el espacio compartido.

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También ayuda fortalecer su propia actitud. Mantener una mirada propositiva, enfocada en soluciones y no en problemas, actúa como un contrapeso natural. No se trata de negar las dificultades, sino de no quedarse atrapado en ellas.

Finalmente, recuerde que no está obligado a vivir desde el temor de otros. Hay personas que atraen la derrota porque se han acostumbrado a ella, pero usted puede elegir otra postura. No se deje asustar por ese ambiente: cuide su energía.

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