El salsero celebra 50 años de carrera musical con su vozarrón intacto. Siempre sonriente, desborda simpatía.

Publicado por: COLPRENSA
Convertido en un veterano, pero incansable sonero, el cantante Andy Montañez celebra sus 50 años de carrera musical. No tiene planes de retiro ni se quedó en las glorias del pasado y su poderosa voz aún retumba cada vez que sube a una tarima.
El salsero supo adaptarse a la evolución de la música y del género que lo hizo famoso. Sigue vigente y dispuesto a nuevos proyectos.
Como dice su canción, las hojas blancas siguen cayendo, ¿pero sigue vigente?
“Es un privilegio que papá Dios me dio de celebrar 50 años de vida artística junto a mi familia y mi público. Y de seguir cantando y haciendo lo que me hace feliz, porque este viejito no piensa en el retiro”.
Si no fuera cantante, ¿qué profesión le gustaría haber desempeñado?
“Yo quería ser abogado, pero en Puerto Rico, en esa época, uno salía del bachillerato a trabajar y no todos podíamos porque somos 17 hermanos. Yo salí y apareció el Gran Combo de Puerto Rico y por eso no fui abogado, pero fuí cantante, lo más lindo”.
¿Trabajó en algo diferente a la música?
“Trabajé de ebanista seis meses con mi hermano, pero llegó Rafael Ithier (director del Gran Combo) y me dijo que sería una prueba de seis meses, pero olvido botarme y duré 15 años con la que para mi es la mejor orquesta, mi escuela... aún me siento un miembro y sueño volver a grabar con mis compadres”.
Usted es cantante de vieja escuela salsera, pero incursionó en ritmos modernos
“La salsa nunca va a morir, está en nuestras raíces y resiste las modas pasajeras. Yo no le temo a cosas nuevas como la fusión del salsatón, que a muchos ortodoxos no les gustó, pero en la que yo sigo siendo salsero”.
¿En 50 años de carrera son muchos los sacrificios?
“Sí, los viajes y tener que dejar atrás la familia, como cuando murió mi padre y yo iba a un concierto. “Mi madre llamó para darme la noticia, le dije que me sentía mal y que no me iba a presentar y ella respondió que cantara, que eso hubiera querido mi padre”.
Un accidente en Colombia puso en riesgo su vida y su gira del 50 aniversario “Nos salvamos de milagro, yo salí expulsado de la camioneta. Tuve que aplazar el concierto por los dolores y una cirugía en el pie, pero el concierto se hizo y seguimos adelante.
¿Qué recuerdo quedó?
“Que la vida es un hilo, en el hospital me deprimí, siento que Dios me dio otra oportunidad en la vida. Yo me siento apreciado en todos los países, pero no sabía que la gente me quería tanto. Recibí flores y muchas llamadas, me conmovió”.













