Aunque conseguir el personaje para representar al divo mexicano no fue tan fácil para Julián Román, ahora se siente muy orgulloso del trabajo realizado para la nueva serie.

Publicado por: REDACCIÓN FARÁNDULA
La primera vez que los productores, directores y la jefe de casting de la serie ‘Hasta que te conocí’ le mostraron a Juan Gabriel que Julián Román era el más opcionado a personificarlo, el Divo de Juárez dijo que no, pues, ¡qué dirían los mexicanos que fuera un colombiano quien lo interpretara y no un actor de su propio país!
Los realizadores pasaron un mes más buscando entre actores ‘manitos’ y ninguno colmó las expectativas.
En la segunda ocasión que visitaron a la estrella mexicana lo convencieron del gran trabajo de Román y cuando este llegó a México y empezó a grabar, le enviaron las primeras escenas para que el cantautor estuviera tranquilo y enseguida, quedó mucho más relajado.
El colombiano con el casting que presentó se ganó en franca lid el honor de personificar a Alberto Aguilera, el hombre que le dio vida al cantautor internacional Juan Gabriel. Lo encarnará en una de las etapas más exitosas de su carrera (de los 22 a los 40 años), en una serie de 13 capítulos que fue estrenada el pasado 18 de abril por TNT.
PREGUNTAS Y RESPUESTAS
¿Cómo se preparó para el papel?
Me dediqué a ver muchos videos de Juan Gabriel, me enfoqué en las entrevistas que la producción me dio, escuché sus grabaciones, percibiendo cositas, y recibí la ayuda de mucha gente que estaba pendiente del acento y de la postura de este personaje.
¿Recibió ayuda de mexicanos?
Ana (Serradilla), mi mujer, me ayudaba muchísimo con el acento. La llamaba y ella me escuchaba y me corregía cosas. Y en el set había una persona atenta de mi acento, si se me iba algo en la grabación ella estaba muy pendiente de mis colombianadas (risas).
¿Se conoció con Juan Gabriel?
Él vive de gira, montado en un avión y los cinco meses que estuve en el D.F. no tuve oportunidad de verlo.
Además de su talento, ¿sus características físicas también le ayudaron?
Obvio. Si yo hubiera sido alto y rubio lo más seguro es que no hubiera podido disfrutar de hacer los personajes que he hecho en los últimos diez años. La televisión que se hacía antes, de una escuela de novela vieja en donde el bueno y la buena son rubios, blancos, ojiclaros y los personajes malos son los morenos y los indígenas. Ese es un esquema que se utiliza mucho en las novelas todavía y eso que Colombia ha roto las barreras. Es que el 90 % de la población colombiana somos zambos, morenos, indígenas, negros, somos una mezcla y es muy poquita la población blanca.
¿Desde cuándo acostumbra coleccionar objetos de sus personajes?
Desde la primera vez. Yo tengo una pañoletica de mi personaje en ‘Mercado de sueños’, una obra del TPB en la que actué cuando estaba pequeñito, como en el 88. Y esto lo hago porque es lo único que me queda después de interpretarlos, pues se me olvidan muchas cosas. A veces veo fotos o cosas en televisión y no me acuerdo cuándo las grabé, ni de qué se trata la escena.
Y en México pidió un botón y le dieron toda la chaqueta de Juan Gabriel.
Sí, fue emocionante. Yo les dije: ¿Me puedo llevar un botón que él usó en el cuello, en ese escenario en el que yo salgo? Y me dieron la chaqueta, que fue hecha a la medida, copia idéntica a la de Juan Gabriel, carísima, pesadísima. Cuando vine a Colombia me tocó pagar exceso de equipaje por lo pesada que es. Es divina, una obra de arte. Me la dieron el último día de grabación la diseñadora de vestuario y el productor. Me dijeron: “Llévatela, por dos razones: te queremos y te respetamos con el alma, tu trabajo ha sido maravilloso. Es tuya”. Casi me muero de la felicidad.
¿Protagonizar lo desvela?
No, para nada. La ventaja de mi carrera es que mi meta nunca ha sido protagonizar y he hecho personajes interesantes. Por hacer personajes que me interesan estos terminan siendo protagonistas. Me pasó en La Prepago, por ejemplo. A mí me llamaron para hacer 40 de los 70 capítulos, pues sería el taxista que cuidaba a la prepago y casi no iba a grabar. Como la telenovela salió al aire, estando aún grabando, a la gente y a los libretistas les empezó a gustar mi personaje y terminé haciendo 80 capítulos y protagonizando: teniendo una historia de amor con la protagonista y casándome con ella. Por eso prefiero personajes que me diviertan. Y en los últimos años, afortunadamente, han sido protagónicos y buenísimos.
¿Qué tan cierto es que no fue Bolívar en La Pola porque pidió mucha plata?
Un amigo escritor me llamó para decirme que si quería hacer de Bolívar. Le dije, claro. Me dijo: hay $250.000 por capítulo. Me quedé de una pieza. Le dije, ¿Es una producción de tu propio bolsillo? Porque si es así, vamos, cómo no va a trabajar uno con los amigos y más en un proyecto tan bueno como La Pola. Me respondió no, no es mío, es de un canal. ‘Ah, no, es que yo tampoco puedo regalar mi trabajo porque yo vivo de esto’, le contesté. Y yo no estaba cobrando $80 millones, sino lo que en aquel entonces costaba un capítulo, ni más, ni menos. Me dijo: te estoy llamando como amigo para que lo hagas. Y le dije: ‘Como amigo te digo, yo vivo de esto, no tengo restaurantes, no tengo otro ingreso, no puedo regalar mi trabajo’. Después se filtró que yo había cobrado diez millones por capítulo (risas), cosa que jamás me pasó por la mente.
¿Cómo reacciona frente a listados el que lo situa como uno de los 5 feos más sexys de Colombia?
¿Y dónde hicieron ese top? ¿Te soy sincero? Yo nunca me he considerado feo y me da mucha risa cuando me meten en esas listas, porque yo no me siento feo, te lo juro. Pero bueno, nada, me muero de la risa cuando dicen eso.
¿Qué tan sexy se siente?
Creo que sexy es mi trabajo, lo que hago, eso es lo que le gusta a mucha gente, verme en personajes que les parecen sexys. Muchas personas en Twitter me escribían, por ejemplo, ‘qué delicia que ese malo me mire así’. De pronto eso es lo que genera que a uno le digan que es sexy. Pero si soy o no sexy, tendrías que preguntárselo a mi mujer (risas).















