Publicado por: Editorial
La Alcaldía Distrital de Barrancabermeja anunció a inicios de año una inversión de $28 mil millones para la construcción de cuatro granjas solares, proyectos que, según el discurso oficial, aliviarían el bolsillo de cerca de 3.200 familias; sin embargo, la realidad técnica desmiente el apresurado anuncio, pues hoy las obras carecen del punto de conexión asignado, un requisito indispensable que la Electrificadora de Santander ha señalado como previo a cualquier inversión en infraestructura de este tipo. Esta omisión demuestra una injustificable falla de planeación que pone en riesgo la totalidad de los recursos públicos destinados al proyecto.
La gestión del punto de conexión ante el operador de red constituye el primer paso lógico para garantizar que la energía generada por los equipos que se instalen pueda ser inyectada al sistema y llegar a los hogares. La ESSA ha sido clara al recomendar que no se inicie la construcción sin este trámite, y ha confirmado que los documentos presentados aún requieren subsanar observaciones técnicas. Que la Alcaldía haya procedido con la contratación y el inicio de obras antes de asegurar este requisito revela una grave falta de previsión que raya en la negligencia administrativa.
Los tiempos del proceso también generan dudas. El contrato fue adjudicado en febrero pasado, el acta de inicio se firmó en junio, y mientras la administración promete entregar las granjas en febrero del próximo año, el operador de red apenas recibirá la documentación completa para iniciar la revisión técnica, lo que claramente es una descoordinación entre el cronograma anunciado y los plazos técnicos reales, que hacen sospechar que las fechas se definieron con base en intereses electorales y no en la viabilidad real del proyecto.
La razón de esta duda se debe al hecho de que la Unión Temporal Solar Barranca 2026, representada por Jorge Humberto Argüello Beltrán, a quien llaman ‘Bachiller’, recibió la adjudicación solo 15 días después de abierta la convocatoria, y dos semanas antes de las elecciones legislativas en las que su hijo participaba. Este antecedente, sumado a la falta de experiencia en proyectos de esta envergadura de las empresas integrantes de la unión temporal, arroja sombras sobre la transparencia del proceso de selección y la idoneidad de los ejecutores.
El costo del proyecto tampoco pasa desapercibido, pues mientras que en el sector privado una granja de un megavatio puede costar alrededor de 1,2 millones de dólares, la inversión pública aquí excede esa cuantía por un valor que la administración de Barrancabermeja radica en los costos administrativos y de interventoría, argumento que no justificaría que existan mayores valores, pero, además, sin garantía de resultado.
El argumento oficial de que el trámite de conexión puede adelantarse en paralelo a la construcción no resiste el análisis técnico, pues la ESSA ha advertido que, si el circuito no tiene capacidad, la inversión realizada se perdería. Construir sin certeza de conexión es como construir un puente donde no hay carretera ni río. La comunidad no recibirá el beneficio prometido si las granjas quedan inoperantes, y los cerca de 30 mil millones de pesos se habrán despilfarrado sin remedio. La Procuraduría ya tomó nota del caso y hace un acompañamiento preventivo, lo que evidencia que las irregularidades han trascendido el ámbito local.










