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Editorial
Jueves 17 de septiembre de 2026 - 01:00 AM

La Feria cada vez más bonita

Publicado por: Editorial

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La reciente conclusión de la Feria de Bucaramanga deja un balance preliminar que merece ser reconocido con optimismo, pues los organizadores se anotaron un éxito significativo, ya que la mayoría de los comerciantes y emprendedores que participaron del calendario de actividades reportan resultados favorables. A ello se suma un logro que no debe subestimarse, como es la ausencia de disturbios graves y de problemas mayores de orden público. Las riñas habituales no derivaron esta vez en zozobra para las autoridades ni para la comunidad.

Ese resultado responde a una decisión organizativa que ha venido consolidándose en los últimos tiempos, consistente en privilegiar las actividades culturales, artísticas y recreativas sobre los espectáculos dirigidos a la concentración masiva de espectadores y el consumo de licor. La asistencia copiosa a esas actividades más tranquilas cumplió las expectativas y otorgó a artistas, artesanos y cultores de todos los oficios un espacio digno que significó también una oportunidad económica para quienes forman parte de nuestra identidad colectiva.

Durante años, la Feria fue asociada al desorden, a la anarquía y a episodios de violencia que dejaban víctimas fatales y ciudadanos agredidos. Ese pasado no puede borrarse de un día para otro, pero los hechos de esta versión, como la de los años recientes, indican que estamos superando esa lógica. La ciudad empieza a comprender que la celebración no tiene que ser ruidosa ni agresiva, ni tampoco implica evadirse ni exponerse. La diversión no es incompatible con la seguridad, y la seguridad no tiene por qué enfriar el ánimo festivo.

El mérito central está en haber reemplazado la programación de alto riesgo por una oferta cultural más rica y diversa, mediante una orientación que promueve costumbres, arraigo y talento local en todos los frentes creativos, lo cual va más allá del pasajero entretenimiento porque finalmente enseña a niños, jóvenes y adultos que existe una celebración edificante en el encuentro con el otro, en el diálogo con el entorno y en la construcción de nuevas formas de relacionarnos como comunidad.

Las actividades culturales fomentan identidad, orgullo y sentido de pertenencia, además de que restauran el tejido social y elevan el espíritu de las personas, por lo que ese camino que Bucaramanga ha comenzado a recorrer con resultados positivos en poco tiempo debe mantenerse y profundizarse, pues fomenta en la comunidad un modelo de ciudad que apuesta por la convivencia y por la inteligencia colectiva antes que por el exceso y la improvisación.

Por eso es necesario hacer un llamado a quienes en lo sucesivo tomen decisiones sobre la Feria de Bucaramanga para que perseveren en este concepto de celebración que reduce cifras fatales y aumenta la conciencia y la educación ciudadana. Que los teatros, los museos, los auditorios, las universidades, las calles y las plazas se conviertan en el gran escenario de una convocatoria artística masiva, con muestras atractivas y estimulantes para todos los públicos.

Reconocer ese éxito no implica ignorar lo que falta, sino valorar lo alcanzado y esperar continuidad, porque la Feria Bonita demostró que puede ser un espacio de encuentro y sana convivencia.

Publicado por: Editorial

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