Gracias. Disculpe. Por favor. Buen día. Qué pena. Siga. Tome asiento. Cada una de ellas, suavizan el día de los demás, lo mejora, y hace que la persona que quiere estrellarse contra el mundo, recupere la fe en los demás.

Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN
Colarse en la fila o quitarle el espacio de estacionamiento al otro también es hacer un mundo feo. Y así como esos pequeños detalles, propios de la vida diaria, están las normas de cortesía que se han ido olvidando para algunos y que deben retomarse.
Abrir de nuevo la famosa cartilla de urbanidad de Carreño es necesario.
Es saludar, despedirse, y pedir el favor.
“Por favor”, dos palabras que generan de entrada una mejor disposición de quien las escucha para hacer efectiva su solicitud. No se trata de dar nada por hecho ni mucho menos creer que a la otra persona le corresponde hacer lo que usted dice. Respete también la decisión del otro y el tiempo que tiene para sus propios asuntos.
Ahora bien, la palabra “gracias” es mágica. Queda esa sensación reconfortante de satisfacción en el otro, por el favor hecho. Y si la acompaña de una sonrisa, será mucho mejor.
Cuando usted le da el paso a una persona, o le da prelación a otro conductor que está atascado en una vía, para que salga del aprieto, esas también son normas de cortesía.
Y qué bueno sería compensar con un “gracias”. No cuesta nada y sí se convierte en un verdadero premio a un acto generoso.
Las normas de cortesía no pueden quedar rezagadas al cuarto del olvido, a otra década. Al contrario, recupérelas y aporte a esa armonía que requiere cada uno de los lugares por los cuales usted transita. El mundo necesita esa gentiliza y delicadeza de su parte.
Recupere esos gestos que la abuela siempre inculcó. Llevar un presente a donde fue invitado, ser respetuoso cuando va a una fiesta, ir con las personas que fueron invitadas, tomarse la molestia de llamar y agradecer el gesto, llevar un detalle para compartir.
Es hora de ponerse a prueba.
No a la violencia
Un acto de grosería es también un hecho violento, pues aporta a un mal ambiente y daña la paz del entorno y de quien es ofendido por actos indelicados. La agresividad también está en la forma como hablamos al otro o como lo miramos.
Por eso, cada vez que se le olvide ser cortés, deténgase, remedie la situación y piense en la armonía del otro.
Ante el tema explica la coach Ximena Vargas, “esto tiene sus orígenes y patologías en un tema psicosocial, estamos viviendo en las relaciones personales y organizacionales un tema de conflictividad y una mala gestión de las emociones. No tenemos políticas de comunicación asertiva para convivir con el otro, que se puede percibir no solo por su discurso, su lenguaje, sino en su corporalidad; esto también comunica. Somos seres integrales y de la alineación de nuestras emociones obtendremos conductas de cortesía que nos permitirán incorporar en nuestro haber, hábitos de cortesía y de etiqueta también en las empresas”.
Aporte a esa cortesía
E l psicólogo social Freddy Hernando Cristancho, lo invita a fomentar los actos de cortesía así:
1 . La mejor ruta siempre será el ejemplo, no tiene mucho sentido intentar educar o reeducar a personas diferentes a los hijos o los maestros a sus alumnos, si no es siendo una persona digna de imitar. Eso siempre generará respeto, obediencia.
2 . Desde la psicología se requieren cambios por voluntad propia. El verdadero reto es que las mismas personas vean la necesidad de reevaluar sus comportamientos y generar herramientas conjuntas para reconstruir los comportamientos y mejorar la dinámica social a través de normas de convivencia, respeto y educación.
4 . Es saber interpretar y encajar efectivamente dentro de un grupo que utiliza la “agresividad verbal y no verbal” como parte de su cotidianidad, para medir el grado de afectación psicosocial que el grupo posee. Y así en conjunto generar alternativas de resocialización. No olvidemos que la violencia genera violencia en cualquiera de sus manifectaciones.
PREGUNTAS Y RESPUESTAS
Las normas de cortesía hablan de usted a donde vaya
Usted no puede olvidar que la forma como se desenvuelve en sociedad y la armonía en sus relaciones interpersonales, su rol como profesional y como ciudadano, es su marca personal.
Por eso la coach Ximena Vargas Aranzazu lo invita a evaluarse como marca personal.
“En Coaching de Personal Branding, trabajamos conceptos como el deber ser, el ser en acción y el ser en pro acción con el entorno.
Básicamente es imprescindible el respeto. Es el valor que por decirlo de alguna manera, se ha manipulado más y se ha convertido en un “comodín” para sobreponer nuestra posición frente a la del otro”.
La profesional explica que “como seres humanos individuales pertenecientes a una colectividad, es primordial devolverle al entorno todo lo que nos da, retribuir con agradecimiento cualquier momento en el que se comparte con otro. Hace parte de un relacionamiento y sobre todo de un direccionamiento conductual en nuestras relaciones personales”.
Por eso invita a las personas a realizar ese ejercicio de la construcción de marca personal. “En ocasiones se olvida, y en otros, ni siquiera lo pensamos, pero las relaciones interpersonales son la base de la construcción de una marca fuerte, sostenible, recordable, eso que en marketing llamamos “me gusta vivir la experiencia”. Y así sucede en el terreno del Marketing Personal, cada persona con la que interactuamos es un cliente que se relaciona con nosotros porque pertenece o puede pertenecer a nuestra red relacional. ¿Y cómo vamos a eliminar la cortesía en ese relacionamiento”?”, indicó Vargas.
Ximena Vargas Aranzazu
Coach marketing personal
¿Cómo educar al otro cuando no pone en práctica las normas de cortesía? Debemos gestionar nuestra inteligencia emocional a través de la autoobservación y el autoconocimiento para reconocernos e incorporar una actitud asertiva hacia el otro. La comunicación interpersonal no incluye solamente un mensaje que debo transmitir. Comunicar es cooperar, conversar, consentir, construir desde un estado de conciencia.
¿Qué tanto me estoy mostrando y vendiendo a otros con solo las normas de cortesía?
100%. En el terreno de la ‘marca personal’ un individuo maleducado es incoherente frente a lo que transmite. Faltar a otros es más costoso que una campaña de recoger un producto en un supermercado porque haya tenido un fallo; aquí se trata de la reputación y de la sostenibilidad y confianza con lo que se transmite.
Freddy Hernando Cristancho
Psicólogo social
¿Qué le aportamos a la sociedad cuando ponemos en práctica las normas de cortesía? ¿Qué tanto le ayuda esto al entorno, al día a día del otro? Las normas de cortesía son un gran ejemplo de autoridad, esto quiere decir que cuando nuestra vida está enmarcada por un comportamiento sublime en el respeto y las normas de cortesía, se está dando un certero mensaje de “autocontrol”. Esto está ligado a construir una imagen social que denota inteligencia, obediencia y sobre todo ejemplo a seguir. Por ende, lo que le aportamos a la sociedad es ser modelos de comportamiento, ser dignos de imitar, pero aún más, le aportamos en el fomento de la tolerancia. Una sociedad que sabe comportarse con los semejantes está siendo capaz de asumir las dificultades con sapiencia, con diálogo, le disminuye a la agresividad y a los conflictos propios de la comunidad. En otras palabras, las normas de cortesía ayudan a construir un mejor ser humano, capaz de servir y hacer parte activa de una sociedad con valores con principios.
¿Por qué es importante detenernos a evaluar el tema de las normas de cortesía? Las normas de cortesía son la carta de presentación que tenemos los seres humanos, es una de las puertas que identifica la sencillez de las personas y la cual nunca debemos cerrar. Siempre debemos tener abierta para demostrarnos a nosotros mismos el grado de educación que poseemos. Una persona educada muestra su alto nivel cultural, genera confianza y merece todo el respeto. Las normas de cortesía no están limitadas únicamente al saludo, son también la manera como respondemos socialmente a cualquier situación o eventualidad, es un conjunto de comportamientos que juegan un papel importante en el desarrollo y la cotidianidad de las personas, por ejemplo, hay quienes sienten temor o miedo de dar las gracias, o de pedir disculpas. Las normas de cortesía son un sello que fácilmente puede delinear la personalidad del ser y están ligadas intrínsecamente a la toma diaria de decisiones ante las eventualidades de la vida.















