Dejar el hogar materno, en la mayoría de casos, representa una de las etapas más difíciles en la vida de los jóvenes. Sin embargo, este hecho indica el cierre de un ciclo y el inicio de otro, del que se pueden obtener múltiples beneficios que le aportarán a su crecimiento personal.
Publicado por: Redacción Vanguardia Liberal
A la edad de Juan David, 30 años, sus padres ya tenían su propio. Sin embargo, las cosas para este publicista son diferentes.
Aunque Juan David trabaja hace cerca de seis años, recién terminó su carrera profesional, asegura que no tiene ningún motivo que lo anime a dejar la casa de sus papás. “Tal vez en un futuro me case y tenga hijos, pero por ahora eso no está en mis planes”, comenta.
Como el caso de este publicista, existen cientos en el país. Jóvenes - adultos entre los 25 y 30 años que continúan viviendo con sus padres.
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Situación a la que los expertos han acuñado diferente tipo de nombres como los “Peter Pan del siglo XXI” o “El síndrome del nido lleno”, refiriéndose a aquellos nacidos entre 1980 y 1999, que se demoran en abandonar su hogar paterno y no quieren asumir responsabilidades por completo, sino aprovecharse de las ventajas de vivir junto a sus padres.
No obstante, esa situación hace que los propósitos personales puedan verse afectados y es momento de evaluar y determinar si es momento de independizarse. Pues aunque no se puede establecer a qué edad las personas deben empezar un nuevo camino, es importante que no permita que su vida se estanque a la sombra de sus familiares.
Una decisión que de ser afrontada puede contribuir en gran medida a su crecimiento personal pues de acuerdo con los expertos, son innumerables los beneficios que le aporta a su vida.
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¡Para tener en cuenta!
1. Esté seguro de la decisión: vivir solo no es un hecho que se puede cambiar de la noche a la mañana. Lo primero que debe hacer es pensar bien las cosas para que luego no se arrepienta y sienta deseos de regresar junto a su familia.
2. Tenga un presupuesto: desde el momento que sale de casa las responsabilidades económicas se intensifican. Antes de hacerlo, organice su presupuesto, busque un lugar que se adecue a él y establezca prioridades.
3. Sea agradecido: sin importar las circunstancias que lo lleven a tomar la decisión de irse de casa, sea agradecido con su familia. Recuerde que en un momento inesperado, es posible que usted requiera de la ayuda de ellos nuevamente.
4. Aprenda a sobrevivir: no es un secreto que una de las ventajas de vivir en familia es que las responsabilidades se distribuyen entre los miembros de la casa. Sin embargo, ahora usted estará solo y es importante que aprenda a cocinar, lavar, limpiar, hacer aseo y todos los deberes del hogar.
5. Mantenga el control de su vida: no deje que esa nueva libertad se convierta en libertinaje. Sea responsable y no abuse de las fiestas, salidas o consumo de alcohol. Recuerde que vivir solo es una manera de poner a prueba su madurez.
6. No derroche en cosas innecesarias: aunque no está mal que de vez en cuando se dé un lujo, no gaste en lo que no debe. Ahorre lo más que pueda y compre solo aquello que sea fundamental para facilitar sus labores en el hogar.
7. Cuide de su salud y aspecto físico: el hecho de no tener a alguien que se preocupe de su salud, no quiere decir que deba dejarla de lado. Mantenga una alimentación balanceada, haga ejercicio, duerma bien y cumpla con los controles médicos. Tampoco debe dejar de lado el cuidado de su aspecto.
8. Evite conflictos con los nuevos vecinos: si bien hay personas a las que les cuesta más que a otras relacionarse con desconocidos, no genere conflictos con sus vecinos. Sea tolerante y si no les agrada, intente evitar cualquier contacto con ellos.
9. No se arrepienta y sea feliz: como dice el popular refrán: “a lo hecho, pecho”. Si era algo que deseaba, disfrútelo y deje de lado los cargos de conciencia. Sea fuerte en los momentos de dificultad y aprenda al máximo de la experiencia.
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Los beneficios de independizarse
Diana Rodríguez
Psicóloga
Ser independiente da herramientas para desarrollarse en todas las áreas, ayuda a las personas a estar abierto a las oportunidades, a aprovechar cada momento y a tener clara sus metas, a continuación les nombrare alguna de ellas.
* Capacidad de gestionar y solucionar: A la mayoría de padres se les dificulta soltar el control que ejercen sobre sus hijos, debido a esto tienden a sentir la obligación de solucionar todos sus problemas, esta conducta incapacita a las personas y las hace entrar en una zona de confort.
* Seguridad en sí mismo: El conocerse a sí mismo da como resultado crecimiento personal, esto se logra enfrentando situaciones extremas que llevan a la persona a tomar decisiones, a ser consciente de su actuar, a evaluar su comportamiento y a modificarlo. Todo este ejercicio genera seguridad en sí mismo.
* Autonomía emocional: Las personas que se independizan a temprana edad aprenden a no ser dependientes emocionales, a sentirse felices con ellos mismos y a autorregularse. Estas personas también suelen ser excelente compañía, logran ayudar y apoyar el crecimiento de otras personas sacando la mejor versión de ellos mismos.
* Roles frente al matrimonio: Cuando se contrae matrimonio con un persona que ha vivido de manera independiente es poco probable que la relación de pareja tienda a ser una dinámica con suegros incluidos, cosa contraria que ocurre cuando una persona que ha dependido siempre de sus padres inicia una vida matrimonial ya que le será complicado mantener a su familia al margen de lo que ocurra dentro en su relación.
* Otras habilidades: El ser independiente los lleva a esforzarse, a encontrar el valor de las cosas, a desarrollar la iniciativa, la perseverancia y la resiliencia.
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“Síndrome del Nido lleno”
Investigadores de la Universidad de la Laguna, en Santa Cruz de Tenerife (España), encontraron que cada vez son más los jóvenes y adultos que viven como niños, es decir, por diversas circunstancias, continúan viviendo con sus padres, situación que dificulta la dinámica familiar e, incluso, puede afectar el vínculo matrimonial.
Este tipo de casos ha sido denominado el “síndrome del nido lleno” en contraposición del síndrome del nido vacío que expresa la soledad en que los matrimonios se quedan cuando los hijos se independizan.
Aunque el estudio se realizó en España, es un problema que se registra con mucha frecuencia en países de Latinoamérica.
De acuerdo con el estudio, entre las causas que favorecen la permanencia de hijos adultos en el hogar paterno se puede encontrar:
- La falta de recursos económicos.
- El miedo al compromiso de tipo afectivo
- Los padres sobreprotectores
- Los estudios que nunca terminan.
Dato
Un estudio realizado en Argentina determinó que seis de cada 10 de los jóvenes de entre 18 y 35 años, que aún viven en el hogar de sus progenitores son hombres.












