En Santander, un par de artistas decidió llevar la hormiga culona más allá del cucayo y las bolsitas de papel: la convirtieron en una experiencia de autor que mezcla memoria familiar, escena artística y orgullo santandereano.

Publicado por: Redacción Cultural
La hormiga culona, ese insecto tostado que para muchos turistas es un atrevimiento y para los locales un bocado de toda la vida, aquí se convierte en nota tostada y crujiente llevada al formato licor cremoso. El resultado, según cuentan sus creadores, es un sabajón suave, equilibrado y con un fondo de sabor que remite de inmediato a Santander, pensado tanto para quienes crecieron con la hormiga en la mesa como para quienes se acercan por pura curiosidad.
Y es que la hormiga culona es tanto recuerdo de infancia como souvenir obligado en Santander. Y con esto en mente, un par de artistas decidió dar un paso más: meterla, literalmente, en una botella de sabajón. Así nació el nuevo sabor de Sabajón Casero Artesanal, un emprendimiento creado por los bailarines y gestores culturales José de Jesús Prada Vesga y Silvia Andrea Mayorga Ruiz, que acaba de presentar lo que definen como el primer sabajón sabor a hormiga culona en Colombia.
Bajo el lema “El sabor de la tradición, hecho con amor”, la marca parte de una escena íntima: la cocina de la abuelita Luisa, el flan casero que se repetía en cada reunión familiar, el olor dulce y tibio que se quedaba pegado a la memoria. Años después, José retomó esa receta y, junto a Silvia, la convirtió en un licor cremoso que mezcla herencia familiar, experimentación y orgullo santandereano.
La pareja no viene del mundo gastronómico clásico, sino de la escena artística: suman más de doce años de experiencia en danza, producción visual, videomapping y gestión cultural. Esa mirada se nota en la forma en la que describen su producto: hablan de una “coreografía líquida”, de una bebida que no solo entra por la boca, sino también por los ojos y por la historia que cuenta.

Hoy, Sabajón Casero Artesanal ofrece doce sabores que van del tradicional a combinaciones más juguetonas: café, vainilla, caramelo, arequipe, coco, piña, feijoa, maracuyá, arándano, una edición especial navideña y, como estrella reciente, el sabor Hormiga Culona. Y es una declaración de identidad.
Detrás de la marca hay una división de roles clara pero complementaria. José asume el diseño conceptual del producto, la producción del sabajón, la imagen audiovisual y la dirección artística. Silvia se encarga de la producción escénica, la creación y prueba de nuevos sabores, la catación sensorial, la imagen de marca y la estrategia de posicionamiento y relaciones públicas. En otras palabras: uno piensa la botella como escenario, la otra piensa el sabor como relato.

En su presentación oficial, los creadores resumen así su apuesta: “Sabajón Casero Artesanal es una propuesta que mezcla arte, cultura y tradición santandereana”. El nuevo sabor de hormiga culona, añaden, busca llevar a otro nivel un emblema de la región, sacándolo del cucayo y las bolsitas de papel para situarlo en una copa, con todos los rituales que implica servir un licor de autor.
El proyecto se inscribe en una tendencia más amplia: la de emprendimientos que trabajan la memoria gastronómica desde la economía creativa, donde importa tanto la receta como la historia que la sostiene. En este caso, cada botella lleva dentro tres capas: la abuela y su flan, la trayectoria de dos artistas y la hormiga culona como símbolo de territorio.
El sabajón se elabora de manera artesanal, sin conservantes y con ingredientes naturales y se mueve en un circuito que combina ferias, eventos culturales y difusión en redes sociales. Para sus creadores se trata de contar quiénes somos como santandereanos a través del paladar.














