Gastronomía
Lunes 29 de diciembre de 2025 - 09:11 AM

Vino de hormiga culona: una experiencia gastronómica única en Santander

En Santander, la hormiga culona trasciende la cocina tradicional y se transforma en un vino blanco artesanal con notas de miel y tierra, una propuesta que conecta territorio, memoria e identidad cultural.

La creatividad santandereana se expresa en nuevas formas de saborear lo propio. El vino de hormiga culona, creado por Sao Moro, es una apuesta por dar a conocer la región ante el mundo. / Fotografías suministradas
La creatividad santandereana se expresa en nuevas formas de saborear lo propio. El vino de hormiga culona, creado por Sao Moro, es una apuesta por dar a conocer la región ante el mundo. / Fotografías suministradas

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Las tierras de Santander han demostrado con más fuerza que su riqueza no solo está en el suelo fértil sino en la capacidad de su gente para transformar lo que brota de él. Nos rodean municipios, como San Vicente de Chucurí, donde la agricultura ha sido tradición y sustento, y que a su vez ha permitido que surjan propuestas gastronómicas en las que se evidencia un profundo arraigo a la identidad del territorio, así como la creatividad para ofrecernos nuevas formas de probar sus alimentos. Uno de los ejemplos más recientes es una bebida que desafía prejuicios y despierta curiosidad: el vino de hormiga culona.

“San Vicente de Chucurí es la tierra de los frutos valiosos. A este territorio lo han llamado la despensa de Santander y de Colombia. Aquí se produce uno de los mejores aguacates del país, aún se conserva la tradición cafetera con fincas que elaboran café de excelente calidad, y el cacao ha alcanzado reconocimiento internacional”, explica el chucureño Sao Moro, propietario de El Cacaotal Sao Moro y la mente innovadora detrás de esta apuesta.

El vino de hormiga culona no es la primera creación de Moro. Antes ya había elaborado vinos de cacao, café y aguacate, siendo este último el que más sensación causó. En su experiencia, estas bebidas han permitido que quienes las prueban establezcan una conexión directa con el territorio.

Un vino blanco con identidad santandereana

Un lazo familiar y cultural que Moro mantiene con Zapatoca lo llevó a querer traer una parte de este lugar hasta San Vicente de Chucurí. De allí nació la idea de llevar la hormiga culona a un terreno poco explorado como la licorería artesanal, bajo el lema “De Santander, Colombia para el mundo”.

Tras un proceso de investigación sobre el insecto, su alimentación y sus propiedades, y con el apoyo de su familia para conseguir la materia prima, comenzó el desarrollo de un vino pensado no para todos, sino para los curiosos y amantes de los sabores que cuentan historias.

El resultado es un vino blanco, de tonalidad amarilla, con notas que quienes lo prueban describen como miel, cacao y tierra. Es un licor dirigido a paladares inquietos, pues no todas las personas que visitan El Cacaotal se atreven a probarlo. “Quienes lo hacen encuentran un sabor único, con un aroma y un gusto que solo quienes han probado la hormiga culona pueden reconocer”, afirma Moro.

Este vino se suma a una línea de productos que incluye cremas artesanales inspiradas en cada bebida, chocolatería fina, bocados de cacao al 70 % con relleno de hormiga culona, helados, malteadas y cervezas. Todo responde a una misma filosofía: transformar lo propio, darle valor agregado y permitir que visitantes y locales se enamoren de San Vicente de Chucurí a través de una gastronomía innovadora.

Para muchos puede resultar extraña la idea de probar un vino con sabor a hormiga culona. Sin embargo, esta bebida demuestra que en Santander lo tradicional y lo innovador pueden encontrarse en una misma copa. Es una propuesta que nace del campo, se construye desde la memoria y se atreve, sin miedo, a mostrarse al mundo.

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Aunque el vino de hormiga culona ya puede encontrarse en la tienda El Cacaotal Sao Moro, en San Vicente de Chucurí, su presentación oficial se realizará en Zapatoca durante las ferias y fiestas del municipio, que se celebrarán del 9 al 12 de enero de 2026.

El origen de una apuesta por la fermentación artesanal

Sao Moro fundó El Cacaotal en un antiguo solar de San Vicente de Chucurí, convencido de que no basta con cultivar, sino que hay que crear. Así que comenzó elaborando helados, malteadas y bebidas artesanales, hasta dar el salto a la fermentación.

Tras experimentar con el vino de café y cacao, asumió el reto de trabajar el aguacate, un proceso complejo que logró dominar a punta de ensayo y error. Así nació el vino de aguacate, una creación inédita que se convirtió en símbolo del municipio y atrajo visitantes de distintas regiones del país y del exterior. Lea también: Sabajón sabor hormiga culona: un homenaje a la tradición y la memoria santandereana

Moro dejó San Vicente por la violencia y vivió en varias ciudades hasta llegar a Santa Marta, donde compartió con otros santandereanos los sabores de su infancia. Regresó al pueblo para cuidar a su madre y, tras un proceso no sencillo, logró instalar su emprendimiento en la tierra que lo vio nacer.

Así, El Cacaotal se consolidó como un lugar de encuentro, tanto para la gente del pueblo como para quienes llegan desde otros lugares en busca de una experiencia diferente.

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