Las Santandereanas
Martes 28 de enero de 2025 - 01:46 PM

Juana Camargo: al timón de un gran legado en Santander

Luego de la enfermedad de su padre, Juana Camargo asumió las riendas de Mayorautos, enfrentando los desafíos del sector y consolidando un legado empresarial que genera empleo y transforma la región.

Juana Camargo: al timón de un gran legado en Santander. Foto tomada de redes sociales/VANGUARDIA
Juana Camargo: al timón de un gran legado en Santander. Foto tomada de redes sociales/VANGUARDIA

Compartir

Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.

Un retorno, una oportunidad. Cada momento tiene su peso, cada decisión una marca indeleble. En el caso de Juana Camargo, Gerente General de Mayorautos, la historia de su ingreso al mundo empresarial familiar no fue una elección, sino un destino trazado por las circunstancias. Lea también: Elena Arenas de Ortiz: el alma de la gestión cultural en Santander

Juana me recibe con una sonrisa tranquila, como si todo lo que ha vivido estuviera ya al alcance de la calma que solo da el tiempo. “Mi papá, Mauricio Camargo Espinosa QEPD, era el gerente general de la compañía. Nosotros somos de aquí, de Santander, pero en ese momento yo vivía en los Estados Unidos”, recuerda. Una vida en el extranjero, alejada de las raíces, pero no de la responsabilidad. El momento que marcaría su retorno fue tan personal como profesional: “Había quedado embarazada de mi segundo bebé y la vida, cuando uno es extranjero, es más difícil. No tienes familia cerca, no hay un apoyo. Decidimos regresar a Colombia para criar a nuestros hijos, para volver a mis raíces”.

La vida tenía otros planes. Apenas llegada a Colombia, su padre, que había sido el alma de la empresa, sufrió una operación de corazón abierto. “Él tenía una arritmia cardíaca y la operación no funcionó. El diagnóstico fue cáncer, con una expectativa de vida de ocho meses”. Aquella noticia golpeó a la familia de manera trascendental. Juana, recién llegada con sus dos hijos pequeños, nunca imaginó que el regreso a su tierra sería tan distinto a lo que había soñado. Su papá, el pilar de la compañía, no podría volver a ocupar su puesto.

“Fue un balde de agua fría. Mi papá ya no podría dirigir la empresa. Y entonces, la responsabilidad recayó sobre nosotros”, cuenta con la seriedad que deja ver la magnitud de la carga que asumió. Con su hermana en Bogotá, graduada como odontóloga, y ella misma aún adaptándose a la vida en Colombia, comenzó a tomar las riendas de Mayorautos. “No tenía un plan claro, simplemente empecé. Con dos bebés, con un marido americano, no había otra opción. Mi papá siempre me decía: ‘Aquí está la compañía, aquí están las empresas’. Y entonces, la decisión fue más un regreso natural que una elección”, afirma.

Lo que no sabía era el camino de incertidumbre y aprendizaje que la esperaría. “No fue fácil, porque al principio nadie me conocía. Los bancos, los actores del sector, todo era nuevo para mí, aunque llevaba años viendo cómo funcionaba la empresa a través de los ojos de mi papá”. De hecho, recuerda que las primeras reuniones, aun sí fue bienvenida, fueron momentos de nerviosismo para los involucrados: “Los bancos nos miraban con preocupación. Habíamos pedido grandes préstamos, ¿sería capaz yo de liderar esto? ¿Podría sostener la empresa?”.

Juana Camargo: al timón de un gran legado en Santander. Foto suministrada/VANGUARDIA
Juana Camargo: al timón de un gran legado en Santander. Foto suministrada/VANGUARDIA

Pero Juana no cedió. Inició con cautela, con una mentalidad de aprendizaje. “No llegué con la idea de imponer cambios inmediatos. Lo que quería era entender cómo funcionaban las cosas. ¿Por qué lo hacían de esa manera? ¿Había alguna forma de hacerlo mejor?”. Así fue como comenzó a ganar la confianza del equipo, mostrándoles que, aunque no venía del sector, había algo más importante: la capacidad de pensar de manera distinta, de innovar. “Les dije: ‘Aquí tenemos el derecho a equivocarnos. Vamos a intentar hacerlo diferente y, si no funciona, no pasa nada’”.

Y fue esa apertura, esa disposición al cambio, lo que le permitió superar los retos que se presentaban. “El equipo empezó a confiar en mí cuando vieron que las cosas podían mejorar. A medida que los resultados positivos llegaron, también lo hizo la aceptación. Y así fue como mi liderazgo se consolidó”.

Claro, el camino no fue fácil. “Hubo quienes se fueron. Es lógico. Cada vez que se cambia la cabeza, el rumbo cambia también. No venían de un lugar de inexperiencia, pero la cultura organizacional debe adaptarse a nuevas normas”, reflexiona. Y, por supuesto, el peso de ser la hija del fundador no fue un aspecto menor. Muchos en el sector se preguntaban: “¿Sería capaz de dirigir? ¿No tenía experiencia?”. A pesar de todo, Juana nunca dejó que las dudas externas nublaran su visión.

Publicidad

Hoy, 13 años después, Juana reflexiona sobre los retos que ha enfrentado. “Los ciclos son un reto constante en este tipo de empresas. No es un negocio que suba y baje constantemente, pero siempre hay momentos difíciles. La economía se deprime, el portafolio envejece, las marcas competidoras innovan. Los retos siempre están. Pero al final, cada ciclo nos fortalece”. Es el tipo de liderazgo que no solo dirige, sino que aprende de las caídas y busca siempre la forma de regresar más fuerte.

Uno de los mayores desafíos que enfrentó fue la estandarización de las operaciones. “Cuando yo llegué, no había un enfoque común en las diferentes sedes. Cada ciudad operaba de manera distinta. Tuvimos que unificar el servicio y las operaciones para que cualquier cliente que viniera a Bucaramanga, Cúcuta, Valledupar o Barranca se sintiera parte de la misma familia. Fue un proceso largo, pero valió la pena”. Así es como hoy en día la empresa se siente consolidada y capaz de expandirse a cualquier parte del país, replicando el éxito alcanzado en Santander.

Juana Camargo: al timón de un gran legado en Santander. Foto suministrada/VANGUARDIA
Juana Camargo: al timón de un gran legado en Santander. Foto suministrada/VANGUARDIA

Sin embargo, los retos no son solo económicos o logísticos, sino también culturales. En un sector predominantemente masculino, Juana ha tenido que enfrentarse a un panorama complicado. “El sector automotriz es muy machista. En reuniones corporativas, a nivel nacional e internacional, casi todos son hombres. A veces, se es la única mujer. Pero no me resulta extraño, vengo de la Administración de Empresas y en este sector los hombres siguen predominando”. A pesar de ello, su liderazgo ha sido respetado. “En Mayorautos hemos demostrado lo que somos capaces de hacer. He sido escuchada, valoran lo que aporto y mi trabajo ha sido reconocido”.

Juana no solo ha logrado consolidar una empresa, sino también un legado familiar. “Empecé con Mayorautos, pero luego empecé con la operación de Volvo y una agencia de seguros. Generamos empleo y hemos logrado que la compañía crezca”. Hoy, la empresa cuenta con 220 empleados, el doble de cuando Juana asumió la dirección. “Espero ser recordada por la generación de empleo que hemos logrado para la región”, concluye con una sonrisa.

El camino ha sido arduo, lleno de desafíos y sorpresas, pero Juana Camargo ha dejado claro que no hay obstáculos imposibles cuando se enfrenta el futuro con visión, determinación y el deseo de transformar. En un sector que parecía no tener lugar para ella, una mujer ha dejado su huella, enseñándonos que a veces, el verdadero liderazgo nace de la obligación de hacer lo que otros no creen posible.

Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.

Publicidad

Publicidad

Noticias del día

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad