El hipotiroidismo en gatos ralentiza el metabolismo y causa letargo. Expertos explican las causas y el tratamiento.

Publicado por: Redacción Tendencias
El hipotiroidismo puede afectar a los gatos como una condición congénita, aunque es poco común. También puede aparecer como un efecto secundario de un tratamiento previo para el hipertiroidismo, que es el exceso de hormonas.
Esta alteración ocurre cuando la glándula tiroides no produce suficientes hormonas tiroideas, las responsables de regular el metabolismo. Esto provoca que el cuerpo del animal empiece a funcionar más lento de lo habitual.
Los síntomas aparecen de forma progresiva y muchas veces se confunden con otros problemas de salud o con los cambios normales del envejecimiento.
Los gatos que padecen esta condición aumentan de peso sin modificar sus hábitos alimenticios, se vuelven más inactivos, duermen más horas, presentan intolerancia al frío y su pelaje se vuelve opaco, seco y tiende a caerse con mayor frecuencia. Lea también: ¿Cómo calmar a su perro durante una tormenta?
“Cuando es congénito, el hipotiroidismo se nota en los gatitos con el crecimiento lento, las deformidades óseas, la cara ancha o la cabeza desproporcionada y el letargo constante”, explican desde el portal Supermanada.

Diagnóstico y tratamiento
Un examen de sangre permite medir los niveles de tiroxina, la hormona tiroidea. Si los resultados muestran niveles bajos, el médico veterinario puede ordenar pruebas adicionales para confirmar el diagnóstico.
“El hipotiroidismo felino se trata con suplementos de hormona tiroidea de forma vitalicia y requiere controles regulares para ajustar la dosis. Si el gato obtiene el tratamiento adecuado, puede mejorar notablemente”, agregan en Supermanada.
Con los medicamentos adecuados y controles periódicos, el gato puede vivir muchos años con normalidad, aunque la enfermedad no tenga cura. Le puede interesar: Día del Perro: 5 señales de que su mascota sufre de ansiedad
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¿Es posible prevenirlo?
Dado que en la mayoría de los casos el hipotiroidismo tiene un origen congénito o aparece tras tratar el hipertiroidismo, su prevención no siempre está en manos del cuidador. Sin embargo, hay medidas que ayudan a reducir ciertos riesgos o a detectarlo a tiempo.
- Alimentación equilibrada: hay que garantizar un nivel adecuado de yodo, que ha demostrado ser una de las causas.
- Revisiones veterinarias periódicas: permiten identificar a tiempo cambios en el peso, el pelaje o el nivel de actividad del animal, signos que pueden pasar desapercibidos en casa.
- Monitoreo: para los gatos que han sido tratados por hipertiroidismo, es clave seguir al pie de la letra las indicaciones del veterinario, realizar controles de sangre con regularidad y monitorear los niveles hormonales.















