Unos padres obesos tienen que ver con el sobrepeso en los niños. Pero los factores determinantes son la mala nutrición, ¡fuera la comida chatarra!, y la falta de ejercicio: si su hijo permanece más de ocho horas a la semana delante de una pantalla, es candidato perfecto a tener problemas de peso.

Publicado por: Alejandra Rodríguez Camacho
Que un niño gordito es un niño sano, es una creencia que ya no tiene nada de generalizada y que, por fortuna, poco a poco empieza a quedar sin piso. Una gran parte de la población ya sabe que el exceso de peso es un problema de salud, y sin embargo se sigue detectando tarde y continúa causando muchísimos problemas de salud y sicológicos, difíciles de solucionar a corto plazo.
Las cifras son alarmantes. De acuerdo con la más reciente Encuesta Nacional de la Situación Nutricional en Colombia (realizada en 2010), uno de cada seis niños y adolescentes tiene problemas de sobrepeso. De estos casos, solo el 5 por ciento corresponde a factores genéticos o a enfermedades que desencadenan obesidad. Esto significa que el mayor número de cuadros de exceso de peso se relacionan con mala alimentación.
En los niños, esos kilos de más no son una cuestión de pura vanidad. El problema va más allá y es delicado: el sobrepeso puede desencadenar problemas de crecimiento, de corazón, de diabetes… y de autoestima. Y para completar la complejidad de esta nueva epidemia, debemos decir que las señales de alarma son difíciles de identificar también, porque aún se cree que entre un niño más coma, menos posibilidades tiene de enfermarse.
¿Obeso o solo pasado de kilos?
Según la Organización Mundial de la Salud, un niño está en obesidad dependiendo del rango de edad y del indicador que corresponda.
- Si es menor de 2 años, se determina de acuerdo con el peso para la edad.
- Si está entre 2 y 5 años, se determina por el peso y la talla. Sin embargo, es mejor que los padres resuelvan estas medidas con asesoría médica, pues muchos factores pueden incidir en la contextura de un niño.
- Si el niño es mayor de 5 años, se controla el peso según su Índice de Masa Corporal (IMC). Este se calcula dividiendo el peso de una persona en kilos por el cuadrado de su talla en metros (kg/m2). Un IMC igual o superior a 25 determina sobrepeso y uno superior a 30 determina obesidad.
Muchas páginas de internet, especializadas en salud y nutrición, ofrecen la herramienta para calcular este índice de manera automática. Solo se necesita tener a mano los datos exactos del peso y de la estatura.
Lo mejor contra la gordura…
La definición más sencilla de obesidad nos la da la doctora Diana Patricia Loaiza López, nutricionista y dietista infantil: “Es la consecuencia de un desequilibrio entre los alimentos consumidos y la actividad física. Existen factores que se relacionan con la obesidad: el aumento en el tamaño de las porciones, comer fuera del hogar con frecuencia, un mayor tiempo dedicado a la televisión, el computador y los juegos electrónicos, los cuales evitan el ejercicio al aire libre, y adicionalmente, el consumo de alimentos ricos en energía y con escasos nutrientes”.
De ahí que el éxito de cualquier tratamiento de la obesidad se fundamente entonces en una disminución del consumo energético y un incremento en la actividad física. “Es necesario tener en cuenta que se debe suministrar una alimentación de acuerdo con las necesidades calóricas para la edad y ciclo vital, las cuales permitan un crecimiento y desarrollo adecuados”, agrega la especialista.
Prevenir: el mejor remedio
Prevenir el exceso de peso en los niños es solo cuestión de buenos hábitos. Tener en cuenta las siguientes recomendaciones es el primer paso para evitar tremendos dolores de cabeza más adelante.
• Asegúrese de que su hijo come en un ambiente tranquilo, lejos de situaciones que le distraigan (por ejemplo, frente al televisor) o de algarabía. Fíjese que mastica bien los alimentos y que come despacio.
• Ofrézcale frutas cuando sienta hambre en horarios no habituales de comida.
• No tenga en casa alimentos ricos en calorías de fácil acceso (papitas fritas, helados, dulces, galletas, pasteles, bebidas gaseosas).
• Nunca utilice la comida como premio o castigo. “Si te portas bien…”.
• Tenga siempre tiempo en su agenda para hacer con su hijo actividad física diaria. Juegos, deportes, actividades recreativas, preferiblemente al aire libre.
• Desde temprana edad, disminuya los horarios de televisión, de videojuegos y de computador. Si su hijo está frente a esas pantallas durante más de dos horas al día, ¡ya existe una tendencia al sedentarismo!
Tampoco niños flacos
Ahora bien, si el tema del sobrepeso afecta la salud de los pequeños, tampoco es sano que padres y familiares quieran tener niños flacos en casa y sometidos a dietas y ejercicios propios de un adulto.
“Un mal paso en este sentido puede terminar afectando sicológicamente a un niño, generando trastornos alimentarios como bulimia o anorexia
-señala la doctora Alejandra Payán, sicóloga-. Compararlos y regañarlos porque no son como otros niños es un gran error, pues la contextura de los menores siempre varía. Si es normal o no, solo lo puede determinar un especialista”.
Si efectivamente hay problemas de sobrepeso, es importante que los padres manejen con mucho tacto los niveles de exigencia, pues no se puede culpar ciento por ciento al niño del problema y recalcarle su falta de voluntad.
“Tampoco es bueno insinuar que si están por encima del peso normal su vida será más dura o no encajarán en la sociedad. Esta amenaza más que motivarlos a cuidarse, generará rencores y rebeldía”, aconseja la especialista.
Tips para papás
- Si usted nota que el peso del niño va en aumento, consulte al pediatra o al nutricionista para que realice un análisis de la curva de desarrollo o tablas de peso y talla.
- Es necesario determinar las causas de la obesidad: es importante recordar que pueden estar asociadas a factores genéticos, mala alimentación, malos hábitos de vida y problemas sicológicos. Conociendo la causa se puede empezar un tratamiento.
- Todos los casos necesitan un manejo integral (pediatra, nutricionista y en algunos casos, sicólogo). Además, el niño no solo debe estar bajo supervisión del especialista sino de toda la familia. Es decir, los buenos hábitos tienen que ser un asunto familiar.
- El ejercicio en familia debe ser una costumbre adquirida desde pequeños. Procure que estos espacios no sean exclusivos de los fines de semana. Busque momentos de lunes a viernes para salir con sus hijos al parque, a hacer actividad física.
- Recuerde: el control regular con el pediatra puede detectar problemas a tiempo.
Si su hijo tiene tendencia al sobrepeso…
- El desayuno es una comida vital e importante. Nunca una dieta saludable puede prescindir de este momento o reducirlo a una porción insignificante, como un jugo y una galleta.
- Prefiera enviarle lonchera hecha en casa. No solo será más saludable, sino que indiscutiblemente tendrá el sello del maravilloso “amor de mamá”. Una merienda saludable contiene leche, kumis o yogur; galletas integrales o ponqué, una fruta o un jugo natural y queso con bocadillo.
- Si el niño debe comer en el colegio, esté siempre pendiente del menú tanto de la merienda como del almuerzo. Por supuesto, si su hijo está en vigilancia o tratamiento contra la obesidad o el sobrepeso, mantenga una comunicación estrecha con profesores y personas relacionadas para que estén al tanto del cuadro nutricional del niño.
- Los alimentos más adecuados son aquellos con menos grasa y poca sal. Y en cantidades acordes con sus necesidades y apetito.
- Cualquier cambio en la dieta de un niño deber hacerse gradualmente. Si va a incluir frutas, verduras y hortalizas, hágalo poco a poco para no ocasionar rechazos.
- Es importante eliminar las bebidas gaseosas, pues contienen exceso de azúcar y carecen de valor nutritivo. Lo mejor es mantener hidratado a su hijo con agua, jugos naturales y leche o licuados.
- Cambiar hábitos en la cocina también es fundamental. Son mucho más sanos los alimentos a la plancha, al vapor o al horno, que no van acompañados de salsas ni de aderezos.
- Las galletas y el pan pueden estar en la dieta de un pequeño, pero procure combinarlos con integrales para incluir en la dieta porciones de fibra que ayudan a la buena digestión.
Estas son las señales de alarma
- Si los padres son obesos, el riesgo de que el niño padezca obesidad aumenta. Además, influye mucho el consumo de cigarrillo en el embarazo, así como los malos hábitos alimenticios durante esa misma etapa.
- Si el niño permanece más de ocho horas a la semana delante del televisor, del computador o del videojuego, y si duerme menos de 10 horas por la noche, es un candidato a tener problemas de peso.
- La variación drástica en el peso también es una señal importante. No es normal que baje y suba con frecuencia. Esto debe ser reportado al especialista en las visitas médicas.
- Es necesario estar atentos a la acumulación de grasa en zonas del cuerpo como senos, abdomen y piernas. Tal vez el niño no se vea gordo en contextura, pero sí está acumulando grasa de manera irregular.
Disfrace el ejercicio de juego
La actividad física no solo beneficiará la salud física del pequeño, también la mental. Es uno de los mejores aliados para combatir el sobrepeso y generar buenos hábitos desde pequeños.
Para no generar rechazo ante el ejercicio, es importante fomentar espacios de juegos como correr, saltar, caminar o trepar. De esta manera, ejercitarse será un hábito libre y espontáneo.
También puede concertar con el pequeño un deporte de su agrado y fomentar esta práctica a través de cursos extraclase. Un pasatiempo sano es un gran aliado, porque además lo aleja de otras actividades sedentarias como ver televisión.
Hoy, actividades como pilates y yoga tienen un capítulo especial para niños. En muchos gimnasios ofrecen clases especiales para los pequeños. Incluso, en internet, circulan varios videos que les permiten practicarlos en casa.
Un par de sesiones a la semana ayudan a fomentar el equilibrio, a mejorar la postura y la elasticidad, a fortalecer los músculos y a reducir los niveles de ansiedad, que muchas veces son los que llevan a comer más.
Por supuesto, estas prácticas no deben alejar a los niños de los escenarios propios de su edad (el parque, una cancha de fútbol), pero pueden ser alternativas interesantes para explorar nuevas maneras sanas de invertir el tiempo.
Los peligros del sobrepeso
- Los niños que sufren sobrepeso tienen más posibilidades de padecer problemas de salud en su edad adulta.
- La diabetes tipo 2, los altos niveles de colesterol ‘malo’ y la hipertensión arterial, son algunas de las enfermedades más comunes desencadenadas por la obesidad infantil.
- También se han asociado con el sobrepeso los problemas óseos y articulares, la dificultad para respirar, fatiga, cansancio y falta de aliento.
- En cuanto a la parte sicológica, la baja autoestima, alteraciones en el sueño o depresión, son consecuencias asociadas con ese problema.
- Si es niña, puede desencadenar una madurez prematura, que se traduce en entrar antes a la pubertad y tener ciclos menstruales irregulares.













