La Clínica Ponseti, el nuevo centro asistencial inaugurado por la Clínica Foscal, promueve tratamientos mínimamente invasivos y enfocados en mejorar la calidad de vida de los niños que padecen de pie equinovaro, comúnmente conocido como pie zambo o chapín.

El momento del nacimiento de Pablo Celis, en mayo de 2023, trajo consigo una sorpresa que no estaba en los planes de sus papás, pese a que los meses de gestación transcurrieron sin complicaciones y sin noticias nuevas sobre su desarrollo. Cuando Laura Daniela Gómez tuvo a su hijo en brazos por primera vez, notó que el pie izquierdo del bebé estaba visiblemente torcido hacia adentro, una condición que no se había detectado en ninguno de los exámenes previos. La preocupación comenzó a aflorar.
La pediatra de turno, al ser consultada, aseguró que esta deformación era una condición normal debido al tamaño del bebé y a su posición en el útero. Según la especialista, con el tiempo y el crecimiento, el pie se corregiría por sí solo.
No obstante, estas palabras no lograron calmar la ansiedad de los padres. Laura, aún inquieta, preguntó a diferentes médicos que no dieron mayor respuesta, por lo que se vio obligada a buscar en Internet a qué se podía deber la posición del pie de su bebé, hasta que dio con las redes sociales del especialista en ortopedia infantil de la Clínica Foscal Internacional, José Luis Céspedes, quien les indicó que se trataba de pie equinovaro, una malformación congénita más común en niños, caracterizada por la orientación hacia abajo de uno o ambos pies, con la planta girada hacia adentro.
A pesar de saber que no había un riesgo significativo para su vida, la angustia de los padres era palpable. El verdadero peligro se centró en no realizar el tratamiento adecuado, lo que podría afectar la calidad de vida de su hijo en el futuro. El médico aplicó la técnica no quirúrgica Ponseti, un tratamiento que si bien es más lento, es suave y menos doloroso para los pacientes que lo toman.
Este tratamiento debe iniciarse en los primeros meses de vida, aunque también puede aplicarse con éxito en niños mayores e incluso en aquellos que han recibido otros tratamientos.

Hoy, en su primer año de edad y de procedimiento, Pablo ha mejorado considerablemente después de recibir la terapia en tres fases.
“Primero, mediante manipulaciones suaves y la colocación de varios yesos que se cambian semanalmente, se va corrigiendo la deformidad. Posteriormente, realizamos un procedimiento llamado tenotomía de Aquiles. El tratamiento continúa con el uso de unas botas unidas por una barra llamadas ortesis, que sirven para mantener la corrección lograda y así evitar la reaparición de la deformidad”, explicó el médico José Luis Céspedes.
Ademas, Laura, su mamá, asegura que “la confianza, la tranquilidad y el amor que uno le transmite a los hijos también es clave para que ellos vivan una evolución muy positiva”.
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De acuerdo con lo indicado por el especialista a la familia, el tratamiento se realizará hasta que cumpla sus cinco años de edad. Céspedes agrega que el “inicio temprano del tratamiento nos permite aprovechar la elasticidad de los tejidos que forman los ligamentos, tendones y cápsulas articulares”.
Con este método, los huesos desplazados se alinean gradualmente, permitiendo que los pies adquieran su posición normal, lo que facilita la recuperación del bebé y lo prepara para aprender a caminar. “Las piernas quedan con una mejor función y menos delgadas que cuando hacíamos cirugías, incluso deja una cicatriz más pequeña y menos dolorosa”, señaló el médico.
Aunque el pie equinovaro es la deformidad congénita más frecuente del pie y no tiene causas conocidas, el método Ponseti ofrece una solución efectiva.















