Salud
Viernes 05 de diciembre de 2025 - 05:08 PM

¿Vive con el estómago inflamado? La respuesta podría estar en su microbiota

El 20 % de los adultos sufre molestias digestivas a diario. Entienda cómo el “segundo cerebro” y los probióticos se conectan con su digestión, su energía y su bienestar emocional.

Las irregularidades menstruales son señales de enfermedades como miomas y SOP. //123RF:
Las irregularidades menstruales son señales de enfermedades como miomas y SOP. //123RF:

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Publicado por: Redacción Salud

Dolor abdominal, gases, sensación de “inflamación”, cambios en las heces y en la frecuencia con la que vamos al baño. Para casi el 20 % de los adultos, esas molestias no son algo aislado, sino parte de su día a día. Cada vez más estudios muestran que estos problemas digestivos no solo afectan el cuerpo, también se sienten en el ánimo, el sueño y la energía.

Hoy sabemos que el intestino es mucho más que un tubo que procesa alimentos. La ciencia lo llama “segundo cerebro” porque allí habitan más de 100 millones de neuronas, conectadas permanentemente con el sistema nervioso central a través del llamado eje intestino-cerebro. Esa autopista de comunicación influye en cómo digerimos, cómo dormimos, cuánto nos concentramos e incluso en qué tan bien se defiende nuestro sistema inmunitario.

Un problema común… y silencioso

Las llamadas molestias digestivas funcionales afectan entre el 10 % y el 20 % de los adultos en el mundo. En Colombia se estima que alrededor de uno de cada cinco adultos las sufrirá en algún momento de la vida. En América Latina, la proporción es similar: 1 de cada 5 personas presenta síntomas digestivos de este tipo.

No se trata de una enfermedad estructural del intestino, sino de un problema en la comunicación entre el cerebro y el aparato digestivo. Esa “línea cruzada” vuelve más sensible el sistema digestivo y altera sus movimientos musculares, causando dolor, calambres, distensión y cambios en la textura y frecuencia de las deposiciones.

El estilo de vida moderno es parte del origen del problema: dietas altas en ultraprocesados y bajas en fibra, estrés crónico, pocas horas de sueño y una exposición creciente a la contaminación ambiental. Todo eso impacta la microbiota intestinal —el conjunto de microorganismos que habita el intestino— y reduce su diversidad, algo clave para la salud.

Cuando el intestino se desordena, también se resiente la cabeza

El impacto no se queda en el estómago. Se calcula que cerca del 60 % de quienes sufren molestias digestivas también reportan síntomas emocionales: ansiedad, irritabilidad, cansancio, fatiga y una sensación general de malestar.

“Contrario a lo que muchos creen, el intestino no solo cumple una función digestiva; también es un pilar fundamental para la salud física y mental”, explica Erik Espitia, director Médico de Abbott en Colombia. Para el especialista, en muchos casos hay una disbiosis, es decir, un desequilibrio de la microbiota intestinal que interfiere con el diálogo intestino-cerebro y termina afectando cómo nos sentimos.

Por eso, cuidar ese equilibrio ya no se entiende solo como una cuestión digestiva, sino como un componente de la salud integral.

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Probióticos: qué son y por qué se habla tanto de ellos

En este contexto han cobrado fuerza los probióticos, microorganismos vivos que, consumidos en las cepas y cantidades adecuadas, pueden ejercer efectos específicos sobre la digestión y el sistema inmunitario, según la definición de la Organización Mundial de la Salud. La clave está precisamente en esas dos palabras: cepas y cantidades.

No todos los probióticos sirven para lo mismo ni actúan igual en todas las personas, de ahí la insistencia de los especialistas en hablar de cepas concretas y en acompañar su uso con orientación médica.

Un ejemplo citado por los expertos es la cepa Lactobacillus reuteri Protectis, respaldada por estudios que señalan beneficios en el equilibrio de la microbiota, el confort abdominal y la regularidad intestinal. Algunos trabajos indican que ciertas formulaciones de probióticos pueden ayudar a mejorar la regularidad hasta en un 93 %, siempre y cuando se usen de manera adecuada y sostenida.

Además, investigaciones publicadas en revistas como Frontiers in Gastroenterology han observado que el uso continuo de probióticos se asocia con mejorías en el bienestar emocional y una reducción de síntomas vinculados al “estrés intestinal”, precisamente por su influencia sobre el eje intestino-cerebro.

“Los probióticos son clave para pensar la salud de manera más integral. No solo contribuyen a la digestión, sino que también influyen en cómo nos sentimos, dormimos y afrontamos el día a día”, señala el microbiólogo Gianfranco Grompone, director científico.

No son mágicos: hábitos + probióticos + acompañamiento médico

Los especialistas insisten en que los probióticos no son una solución milagrosa ni reemplazan un diagnóstico médico. Para potenciar sus efectos, es necesario acompañarlos de una alimentación rica en fibra, frutas, verduras y comida fresca; reducir el consumo de ultraprocesados; mantener actividad física regular y procurar un buen descanso.

En épocas como las festividades de fin de año —cuando aumentan las grasas, los azúcares y los platos pesados— estos cuidados se vuelven aún más importantes. Es también un buen momento para prestar atención a las señales del cuerpo: si las molestias digestivas se vuelven frecuentes o se acompañan de pérdida de peso, sangrado u otros síntomas de alarma, la recomendación es consultar al médico y no automedicarse.

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Cada intestino es distinto y la microbiota de cada persona es prácticamente única. Por eso, la elección de un probiótico debe basarse en las necesidades individuales, la evidencia científica disponible para cada cepa específica y el criterio del profesional de salud.

Finalmente, conviene recordar que, como suplementos dietarios, los probióticos no están destinados a diagnosticar, tratar, curar o prevenir enfermedades. Pero, integrados a un estilo de vida saludable y bajo supervisión médica, pueden convertirse en aliados para que ese “segundo cerebro” funcione mejor… y el resto del cuerpo y la mente también lo sientan.

Publicado por: Redacción Salud

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