En la Plaza de San Diego de Cartagena, donde el tiempo parece detenerse, se encuentra Dora Fritos de Tradición, un puesto que despierta los sentidos con su aroma y sabor. Desde 1962, este lugar ha deleitado a generaciones, entre ellos figuras ilustres como Jorge Elías Triana y Gabriel García Márquez. Cuentan que Gabo era tan fiel a las arepas de la señora Dora, que no le compraba a nadie más.


Publicado por: Marwin Tavera Vera
Los fritos son una parada obligada en la ruta gastronómica de la ciudad, que tiene como escenario la Plaza de San Diego, un rincón bohemio en el corazón de Cartagena. Esta plaza, que ha sido testigo de la historia desde 1571, se viste de verde con sus árboles y plantas ornamentales. Además, ofrece una diversidad de sabores del mundo, con restaurantes que sirven platos de la cocina oriental, británica, italiana, peruana, caribeña y francesa.
“Cuando antes hacían eventos en sus casas, sin tanto apuro, me buscaban. A Gabo le gustaban mucho mis fritos. Él me mandaba a buscar cuando tenía visita y yo le preparaba sus arepas de huevo, sus empanaditas, sus buñuelitos, que eran lo que a él le gustaba. Y un día hablando con él le pregunté: ¿Por qué está usted encerrado aquí? Me respondió: ¿No sabes por qué?, te lo voy a decir: porque la gente es muy chismosa y quieren estar metidos aquí”, relata Dora Gaviria Magallanes, vendedora cartagenera de confianza legítima.
Corría esa época, en los 60’s, en la que quizá el Nobel de Literatura colombiano se dejó seducir por la magia de Cartagena para escribir sus novelas ‘El amor en los tiempos del cólera’ y ‘Del amor y otros demonios’, cuando Dorita, como la llaman los cartageneros, iniciaba su negocio de fritos típicos que aún hoy perdura en la Plaza San Diego.
A sus 90 años, Dorita sigue lúcida, le gusta cocinar su propia comida y cuenta cada detalle con minucia: “Mis recetas son tradicionales, eso ya no se ve. Ahora hacen arepas con harinas, las carimañolas vienen congeladas, yo no sé... Pero yo no, allá hacemos diario las cosas, la masa de maíz es fresca, el jugo está recién hecho, la carne está guisada el mismo día. Hay que ponerle amor a la comida, si usted no tiene amor por lo que hace, no lo haga”, dice Dorita.

En esa esquina del sabor, donde Doña Dora ha vendido sus fritos durante décadas, se halla un punto clave en la ruta gastronómica de fritos de Cartagena. Este puesto no solo es famoso por sus arepas de huevo y carimañolas, sino que también ofrece una variedad de delicias locales como empanadas, papas rellenas, patacones rellenos, buñuelos de frijol, flautas y kibbes. Cada uno de estos alimentos, preparados con la misma dedicación y amor que Dorita y sus hijas ponen a su trabajo, aportan a la rica variedad y diversidad culinaria que se puede disfrutar en la Plaza de San Diego de Cartagena.
Otro de los puntos destacados de la plaza es la escultura del maestro y genio musical Adolfo Mejía Navarro, realizada por el escultor Hernando Pereira Brieva. También se encuentra la Escuela Superior de Bellas Artes en las antiguas construcciones del Convento de San Diego, que se construyó en 1608. Muchos artistas que pertenecen a la Orquesta Sinfónica de Cartagena han estudiado allí, y entre otras cosas, serán los encargados del concierto de clausura del Cartagena Festival de Música 2024.















