Durante la pandemia, Dangi Pérez y Esteban Segovia transformaron su pasión por la repostería en un exitoso emprendimiento en Bucaramanga. Lo que comenzó como una forma de pasar la cuarentena, hoy es un negocio en crecimiento que ofrece postres, tortas personalizadas y yogurt griego.

Publicado por: Redacción Tendencias
En marzo de 2020, cuando la pandemia obligó a millones de personas a permanecer en cuarentena, muchos encontraron formas creativas de sobrellevar la situación. Para Dangi Pérez y su esposo, Esteban Segovia, quienes llegaron desde Venezuela, esa oportunidad llegó en forma de recetas caseras. Lo que comenzó como una actividad para el consumo personal, elaborando postres, tortas y yogures, se transformó en un emprendimiento exitoso en Bucaramanga.
Al compartir sus creaciones con vecinos, amigos y compañeros de trabajo, pronto se dieron cuenta de la excelente recepción que tenían sus productos. “Nos sorprendió la aceptación. Los vecinos no solo nos pedían porciones, sino tortas completas para celebrar sus eventos”, recuerda Dangi.
En septiembre de 2021, con la proximidad del Día del Amor y la Amistad, la pareja decidió lanzar una pequeña campaña publicitaria en redes sociales para ver cómo reaccionaba el público. El resultado fue abrumador. “Tuvimos muchos pedidos ese mes, lo que nos impulsó a formalizar el emprendimiento y a adquirir materiales y utensilios profesionales”, explica Esteban.

El emprendimiento, que comenzó en la cocina de su hogar con utensilios básicos, hoy cuenta con una oferta más amplia. No solo venden postres y tortas por porción, sino también mesas de dulces, pasabocas y tortas personalizadas para eventos especiales. Entre sus productos más destacados se encuentran las tortas tradicionales de amapola, red velvet y chocolate, así como su yogurt griego, elaborado con una receta familiar que han perfeccionado con el tiempo.
Gracias a la recomendación boca a boca, Dangi y Esteban lograron establecer una base de clientes fieles en diferentes sectores de Bucaramanga, lo que les permitió crecer de manera sostenible. Su emprendimiento hizo parte del programa Oportunidades sin Fronteras de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, Usaid, una iniciativa que apoya a pequeños negocios para fomentar el desarrollo económico y la generación de empleo e integración en Bucaramanga y la región.

“El apoyo de Oportunidades sin Fronteras ha sido clave para fortalecer nuestro negocio. Nos ha permitido mejorar la calidad de nuestros productos y ampliar nuestra red de clientes”, comenta Dangi. Con esta ayuda, la pareja no solo ha logrado crecer en ventas, sino también en su capacidad productiva, adaptándose a las exigencias del mercado local.
Las metas de este joven emprendimiento son claras: “Queremos que Bucaramanga y su área metropolitana nos conozcan, y que más personas confíen en la calidad de nuestros productos”, asegura Esteban. Aunque todavía operan desde casa, su mayor sueño es abrir su propio local, un espacio donde puedan atender a sus clientes de manera directa y expandir su catálogo de productos.
Mientras tanto, siguen perfeccionando sus recetas y manteniendo su esencia familiar, que los ha diferenciado desde el inicio. “Todo lo que hacemos lleva el toque casero y la dedicación con la que empezamos. Seguimos trabajando por pedidos y nos esforzamos por cumplir las expectativas de cada cliente”, concluye Dangi.















