El cine español despide a una de sus grandes leyendas: Marisa Paredes, la actriz que dio vida a algunos de los personajes más icónicos de Pedro Almodóvar y que brilló en el cine internacional con títulos como La vida es bella y El espinazo del diablo, falleció a los 78 años dejando un legado imborrable en la historia del séptimo arte.

Publicado por: Redacción Tendencias
El telón cayó para Marisa Paredes, la actriz que durante más de seis décadas iluminó los escenarios y las pantallas con su voz profunda y su mirada que parecía contener todos los secretos del universo. La noticia de su muerte, ocurrida el pasado 17 de diciembre, estremeció al mundo del cine como un eco que resuena en un teatro vacío. Tenía 78 años, y aunque las causas de su fallecimiento permanecen envueltas en un halo de misterio, su legado se proyecta como una obra maestra que no deja de conmover. Lea también: Así luce hoy ‘Big Boy’: el rey de Mis ojos lloran por ti sorprende con su transformación y regresa con fuerza
Fue la Academia de Cine la encargada de dar el fatídico anuncio, con un mensaje que no reveló detalles, pero dejó claro que el cine español perdía una de sus figuras más icónicas. Marisa Paredes no era solo una actriz; era un símbolo, una “chica Almodóvar” por excelencia, una mujer que supo transformar cada papel en un lienzo de emociones. Su nombre quedará para siempre ligado a obras como Tacones lejanos, Todo sobre mi madre y La flor de mi secreto, joyas del cine dirigidas por Pedro Almodóvar, quien la convirtió en su musa y cómplice artística.
María Luisa Paredes Bartolomé –su nombre completo– se lanzó al mundo del cine con tan solo 14 años, iniciando una carrera que la llevaría a participar en más de 75 películas y 80 series de televisión. Pero su arte no se limitó a las cámaras. En el teatro, su presencia era tan impactante como su voz, que parecía susurrar secretos al público desde el escenario.
Éternelle Marisa Paredes.💔 Pour ce sublime, inoubliable moment de cinéma et tous les autres. Pour l'émotion, merci. pic.twitter.com/A5e2g4Bq7E
— Festival de Cannes (@Festival_Cannes) December 17, 2024
Entre sombras y luces
Obtuvo el Goya de Honor en 2018, entre muchos otros reconocimientos que adornaron su vida, como la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y la Gran Medalla Vermeil de la Villa de París. Aun así, su mayor premio fue el amor del público y el respeto de la industria, que la recordará como una de las actrices más completas y queridas de España.
Paredes no solo fue una intérprete consumada, sino también una mujer que supo navegar las aguas turbulentas de la vida con elegancia. Su relación con el cineasta Antonio Isasi le regaló a su hija, María Isasi, también actriz, perpetuando el linaje artístico. Desde 1983, compartió su vida con Chema Prado, exdirector de la Filmoteca Nacional, en una unión que, sin necesidad de papeles, era tan sólida como las historias que ella representaba.
En el ámbito internacional, Marisa brilló con luz propia en producciones como El espinazo del diablo, de Guillermo del Toro, y La vida es bella, de Roberto Benigni, donde su talento traspasó fronteras y demostró que su arte no conocía límites.















