Marcelo Armand, reconocido actor de doblaje, dejó este mundo a los 56 años, pero su voz seguirá viva en personajes icónicos como Alastor “Ojo Loco” Moody de Harry Potter, Mojojojo de Las Chicas Superpoderosas y Robbie Rotten de Lazy Town. Su talento marcó generaciones que crecieron escuchándolo en series, películas y videojuegos.

Publicado por: Redacción Tendencias
El mundo del doblaje perdió a una de sus grandes estrellas: Marcelo Armand, el hombre detrás de algunas de las voces que nos acompañaron desde la infancia hasta nuestras noches de maratón en Netflix. Con 56 años, Marcelo nos dejó, pero su legado sigue resonando en cada “¡Expelliarmus!” o “¡Vamos, Power Rangers!”. Lea también: Epa Colombia: esta es la cárcel en la que pagaría su condena, ¿dónde y cuál es?
Nacido en 1968, Armand empezó su carrera artística a los seis años, y desde entonces su voz se convirtió en un ícono. Mojojojo, el villano de Las Chicas Superpoderosas, Robbie Rotten de Lazy Town, o incluso Alastor “Ojo Loco” Moody en Harry Potter llevaban su sello. ¿Quién no tembló con los discursos de “Ojo Loco” sobre “constant vigilance”? Bueno, ¡eso fue Marcelo!
Pero no todo era magia y aventuras. También fue la voz de Thor en proyectos de Marvel, Blue en Mansión Foster y hasta del sarcástico Garfield. ¿Se imaginan tener que cambiar del poderoso dios del trueno a un gato que odia los lunes? Solo él podía hacerlo sin perder el toque.
Marcelo Armand no solo estuvo en series y películas, sino también en videojuegos como Bloodborne y Warcraft III. Básicamente, si alguna vez pensó: “Esa voz me suena”, probablemente era él.
Su partida deja un vacío que difícilmente otra voz podrá llenar. Marcelo fue el puente entre mundos mágicos, aventuras galácticas y los días normales en Lazy Town. Ahora, el micrófono queda en silencio, pero sus personajes nos seguirán hablando desde la pantalla, recordándonos que la verdadera magia nunca muere.
Marcelo Armand como Garfield esta genial, da una interpretación muy similar a la de Sandro Larenas, sin la necesidad de imitarlo, solo haciendo un tono de voz parecido basta, lo hace sonar bastante suyo, y como Garzooka, lo hizo destacar mas actoralmente, sonando muy heroico. pic.twitter.com/tiTYRr6DAB
— Huevoz Man (ENERO MODE) (@HuevoMan1234) November 19, 2024
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Este año apenas comienza, pero ya el mundo del entretenimiento ha sido sacudido por la partida de grandes figuras. Sombras de incertidumbre y tristeza envuelven cada escenario, mientras las voces que marcaron generaciones se apagan una a una.
Primero llegó la noticia desde Los Ángeles: Francisco San Martín, el joven actor español de 39 años, conocido por sus papeles en Days of Our Lives y Jane the Virgin, fue encontrado sin vida el 16 de enero en su residencia. ¿Qué secretos se llevó consigo? El misterio aún persiste.
Le siguió la partida de Nicholas Eadie, veterano actor australiano de 67 años, cuyo rostro era familiar en clásicos televisivos como Cop Shop y A Country Practice. Sin explicaciones oficiales sobre la causa de su muerte, dejó una estela de preguntas que aún buscan respuestas en Sídney. Lea también: Reconocido cantante deberá pagar cuatro años de cárcel por violar derechos de los Inquietos del Vallenato
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En Valladolid, España, el telón se cerró para siempre para Juan Ignacio Miralles ‘Licas’, figura clave del teatro español. A los 83 años, el cofundador de la compañía Teatro Corsario dejó atrás décadas de arte y resistencia escénica.
Desde las luces de Hollywood, Leslie Charleson, la icónica actriz de General Hospital, también se despidió en enero. Su ausencia deja un vacío en una serie que nunca fue la misma sin su presencia poderosa.
Finalmente, en Argentina, el mundo del doblaje perdió a una leyenda: Marcelo Armand. Su voz, que dio vida a Ojo Loco Moody y Mojojojo, dejó de resonar en los estudios de grabación. Ahora, sus personajes quedan suspendidos en el tiempo, como ecos de un talento irrepetible.
El 2025 ha comenzado con un luto profundo para el cine, el teatro y la televisión. Las estrellas se han apagado, pero sus legados continúan iluminando nuestras pantallas y corazones.
















