En diferentes instituciones educativas de Santander los niños están aprendiendo a cultivar su futuro con huertas escolares. Aprenden de sostenibilidad, alimentación y valores a través del contacto directo con la tierra.

En el corazón de Santander, una iniciativa está ‘sembrando’ semillas en el proceso educativo de los estudiantes: les permite cultivar conciencia, valores y un futuro sostenible. Se trata del programa de huertas escolares liderado por Yuly Forero Pedraza, administradora ambiental y de los recursos naturales.
Con su emprendimiento Cultivando Vida, un negocio verde con el que inició en 2016, y comprometida con la agricultura y el desarrollo sostenible, esta santandereana llegó a la zona rural de Rionegro para enseñar a niños y familias el arte de cultivar sus propios alimentos.
Hoy, la Institución Educativa El Pórtico conecta a los niños con la naturaleza a través del cultivo. Este colegio se suma a la iniciativa que empezó con cinco huertas en El Playón y que también ha colaborado en Bucaramanga y Los Santos.
“La iniciativa consiste en mostrar a los niños cómo funciona la naturaleza a través del cultivo de sus propios alimentos. Forman el conocimiento con base en su experiencia porque les damos la oportunidad de que ellos participen desde el minuto cero, es decir, desde hacer los semilleros hasta la cosecha”, explica Yuly Forero.
El programa involucra, principalmente, a niños de 4 y 12 años, quienes están en su etapa de educación primaria. Sin embargo, en algunas instituciones también han participado adolescentes de secundaria en actividades de siembra y compostaje. Lea también: Pajareada en Virolín: prográmese con el festival que celebra la biodiversidad en el “pedacito de cielo” de Santander
La mayoría de las huertas están ubicadas en escuelas rurales donde tienen comedores. Así, los estudiantes recolectan y entregan las cosechas de espinaca, lechuga y tomate, para que sean parte de sus almuerzos y refrigerios.

Fases del proyecto
El programa, que se realiza en Rionegro en alianza con la Fundación para el Desarrollo de Santander, Fundesan, está diseñado en varias etapas. La primera es la sensibilización y capacitación, donde los niños, padres, cuidadores y docentes aprenden sobre la importancia de las semillas nativas, el mantenimiento de la huerta y los tiempos de cosecha.
“Explicamos qué es una huerta, por qué son importantes las semillas nativas y orgánicas, cómo se puede cuidar una, tips básicos de mantenimiento. Hacemos ejercicios para que ellos aprendan a hacer el semillero y hasta cómo cortar una lechuga, un perejil, en qué tiempo están listos los tomates”, explica la administradora ambiental.
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Uno de los objetivos es trasladar el deseo del cultivo a los hogares. “Nos hemos dado cuenta de que muchas familias campesinas, que siempre habían cultivado, dejaron de hacerlo por falta de motivación. Pero ahora, los niños llegan a casa diciendo: ‘Papá, en la escuela estamos cultivando zanahoria, tomate’, y eso los impulsa a retomar esta práctica”, agrega la líder de la iniciativa. Le puede interesar: Vetas: planes imperdibles en el municipio más alto de Colombia

En cada semilla que estos niños siembran, también crecen valores que transforman la manera en que se relacionan con su entorno y con su propia alimentación.

Así se cultiva en las escuelas de Santander
Las huertas escolares tardan entre dos y tres meses en instalarse y sembrarse, pero Cultivando Vida ha incorporado un elemento clave: el seguimiento. “No se trata solo de instalar la huerta y dejarla, sino de acompañar a las familias, suministrar insumos y motivar su desarrollo”, asegura. Gracias a este enfoque, todas las huertas implementadas en 2023 siguen activas.
El impacto va más allá de la alimentación. “Los niños aprenden valores como la responsabilidad, el trabajo en equipo, la paciencia y la empatía”, destaca Forero. “Al no usar insecticidas, entienden que los insectos cumplen una función en el ecosistema y que hay que respetarlos”. Además, el programa incorpora prácticas de compostaje, permitiendo que las huertas produzcan su propio abono y refuercen la conciencia ambiental.

















