En un emotivo testimonio, la reconocida actriz colombiana Juliana Galvis reveló cómo enfrentó la pérdida de su hijo no nacido, un episodio que vivió sin saberlo durante varias semanas.

Publicado por: Redacción Vanguardia
La pérdida de un hijo durante el embarazo es una de las experiencias más dolorosas y solitarias que puede enfrentar una madre. Este tipo de duelo, muchas veces silenciado e invisibilizado socialmente, deja cicatrices profundas que marcan para siempre a quienes lo viven.
En un emotivo testimonio compartido en el programa La Red de Caracol Televisión, la actriz colombiana Juliana Galvis reveló con valentía el episodio más difícil de su vida: la pérdida de su bebé cuando apenas comenzaba a formarse en su vientre, una situación que desconocía durante varias semanas.
Un embarazo inesperado y una vacuna que dejó dudas
Galvis relató que en 2016, mientras vivía en Estados Unidos, descubrió que estaba embarazada. Sin embargo, esa alegría inicial se vio empañada por una preocupación: poco antes de saberlo, le habían aplicado la vacuna triple viral (MMR), contraindicada durante el embarazo.
“Apenas me la iban a poner, me preguntaron si estaba embarazada. Yo dije que no, porque no lo sabía. Pero sí lo estaba”, recordó. La duda sobre si esta vacuna tuvo algún impacto en el desenlace generó en ella una carga emocional que cargó por mucho tiempo: “Siempre quedó la pregunta de qué hubiera pasado si no me la pongo”. Lea: Estafan usando nombres de El Gran Combo de Puerto Rico en redes: ¿qué están pidiendo?
Un diagnóstico devastador
En una consulta médica, el pronóstico fue desalentador: las probabilidades de que el embarazo avanzara de forma saludable eran mínimas. Ante sugerencias médicas de interrumpir la gestación debido al alto riesgo de malformaciones o complicaciones, Juliana decidió confiar en su fe.
“No quise abortar. Sentía que todo iba a estar bien. Hablé con Dios y le pedí una señal”, explicó. En busca de esa señal divina, pidió encontrar una pluma durante su caminata como muestra de esperanza. Aunque no la halló físicamente, al llegar a una iglesia vio un vitral con ángeles cubiertos de plumas. “Esa fue la respuesta que necesitaba”, aseguró.
Fue en ese instante que decidió que su hijo se llamaría León, un nombre que simbolizaba fortaleza y resiliencia ante la adversidad.
La dolorosa verdad: diez semanas con su hijo sin vida
Después de regresar a Colombia, Juliana se sometió a nuevos exámenes médicos. Allí recibió la devastadora noticia: el corazón de León había dejado de latir desde la sexta semana, aunque ella estaba ya en la semana 16 del embarazo. Le puede interesar: Guayacán Orquesta y Heredero presentan: “Rumba para enamorar”
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“Estuve diez semanas con mi hijo sin vida dentro de mí, sin saberlo. Fue un golpe brutal”, confesó entre lágrimas. El dolor no solo era por la pérdida del bebé, sino por las ilusiones que se desvanecían con él: la idea de volver a ser madre, de darle un hermano a su hija Ágata, e incluso de salvar su matrimonio.
Pese a la experiencia tan desgarradora, Juliana encontró la fuerza para sanar. Con el tiempo, logró perdonarse y entender que lo sucedido no fue su culpa. “Hoy estoy en paz. Aprendí a soltar y aceptar que las cosas pasan por algo”, expresó.
Aunque León no llegó a nacer, su recuerdo permanece vivo en el corazón de la actriz, y siente que su hija Ágata, aunque nunca lo conoció, también lo percibe cerca.










