Edwin Brito García, conocido en redes como ‘Pechy Palyers’, representa una nueva forma de irrumpir en la política: desde la ruralidad, las pataformas digitales y el lenguaje sin filtros.

Las campañas políticas en Colombia siempre han tenido personajes ‘sui generis’, eso ha sido recurrente. Algunos hacen piruetas de manera deliberada para llamar la atención, posan desnudos, adoptan gracejos como el recordado “dejen jugar al moreno” de Carlos Moreno de Caro, quien además después de elegido llevó ratas a los escaños; otros de verbo fluido, pero ‘actuar somnoliento’ como Roberto Gerlein (eternizado en el Senado, quien a pesar de sus motosos prolongados siempre llegaba). Graciosos, de gestos particulares, algunos semi desnudos. Los ha habido con facetas de hechiceros, mentalistas, psíquicos, místicos (Regina Betancur de Lyska y su movimiento metapolítico).
Rebeldes con causa, sin causa, otros con rebeldías de verdad -sin méritos-, indígenas con sus atuendos reales, de everfit y tacones, en fin; humoristas como Alfonso Lizarazo; actores como Carlos Muñoz… Ahí es donde aparece en la gran baraja de posibles senadores actuales uno de verbo claro y subido de tono. No está lejos de alcanzar su anhelo: Edwin Brito García, un joven zootecnista especializado en sanidad animal, hecho a pulso en las breñas áridas del Cesar, nacido en la Jagua de Ibirico; forjado entre corrales y ganado, quien de repente encontró en las redes una plataforma de lanzamiento expedita que ha sabido capitalizar.En las redes sociales podría rebasar los 300 mil seguidores. Esa es la forma moderna de hacer política, más que en tarimas o en plazas públicas, con la velocidad del mundo digital y, para el caso de este personaje, sin filtros.
No es gratuito que la semana pasada figurara como el personaje político más buscado en YouTube, solo superado por Abelardo de La Espriella e Iván Cepeda.Y aunque se dice sin comprobarlo que quienes colman las tribunas de las redes no votan, con solo el 20 por ciento de quienes lo siguen -pensando en que el caudal se mantenga como las elecciones pasadas- podría llegar con 60 mil sufragios. El viernes pasado estuvo con Efraín Cepeda, director del Partido Conservador, lo que indicaría que se lo están tomando en serio.Aterrizándolo, habla en serio, reposado, le baja el tono al verbo por el que lo critican e insiste en que quiere llegar al Senado, porque desde el campo, sumido entre vacas y ganado, ha podido apreciar el desentendimiento con el campo.
¿Quién es Edwin Brito, más allá del personaje?
“Soy un hombre del campo. Llevo 23 años trabajando en el sector agropecuario. Soy profesional en el área animal, he sido soporte de la Universidad Francisco de Paula Santander, he trabajado con el Mincultura, con Fedegán, Finagro y diferentes haciendas.“He sido contratista, asesor pecuario, proveedor agrícola. He tenido mi propia agropecuaria. Hago transferencia de embriones, inseminación, asistencia técnica. La semana pasada estaba palpando ganado. Esa es mi realidad”.
¿Cómo nace la idea de alternar el trabajo en el campo con las redes sociales?
“Hace cuatro años decidí abrirme espacio en lo digital. Me di cuenta de que hacer sonreír a la gente también es una bendición. Soy consciente de que mi contenido es fuerte, no es para todo el mundo. Pero todos somos libres de seguir o no seguir. A quienes les gusta mi estilo me apoyan y hemos ido creciendo.“Muestro el día a día del campo, pero con jocosidad. Es una forma de conectar”.
¿Por qué un personaje tan irreverente?
“Porque todos tenemos un personaje dentro. Ese que quiere decir las cosas sin miedo. Yo simplemente represento esa parte que muchas personas no se atreven a mostrar. La gente se identifica con esa naturalidad. No es inventado, es una faceta que existe en todos nosotros”.
¿Su faceta digital ha afectado su ejercicio profesional?
“No. Yo sigo trabajando en el campo. Me toca dividir el tiempo. Un día estoy grabando contenido y al siguiente estoy inseminando ganado o haciendo asistencia técnica. Siempre ha sido así: trabajo, redes y ahora política. Hay que organizar el tiempo”.
¿Por qué decide lanzarse a la política?
“Porque durante años apoyé candidatos con la esperanza de que ayudaran al sector agropecuario y al final uno siente que no lo escuchan. Decidí no volver a apoyar desde atrás, sino dar el paso al frente. Quiero hacer control político agropecuario. Plata sí hay en el Estado, el problema es cómo se invierte y en quién termina”.
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¿Cuál sería su bandera principal en el Senado?
El control político al sector agropecuario. No puede ser que haya personas en el Ministerio de Agricultura que no conozcan los ciclos de siembra o cuánto tarda una vaca en producir. Se necesita gente que conozca el campo desde la práctica. También quiero que el país sepa cómo votan los congresistas”.
Muchos critican su lenguaje fuerte. ¿Eso no juega en contra en la política?
“Yo entiendo que hay lugares donde no se puede hablar con vulgaridad, como el Congreso. Sé diferenciar los espacios. Pero me pregunto algo: ¿por qué escandaliza más una grosería que el robo de los recursos públicos o la corrupción? Esa doble moral es la que cuestiono”.












