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Viernes 17 de julio de 2026 - 09:48 AM

¿Cuánto cuesta una hamburguesa triple? Lo que se esconde detrás de la polémica por la primera cita en redes

Una primera cita convirtió un pedido de comida en un termómetro sobre las relaciones de pareja. La discusión sobre quién debe pagar ocurre, además, en un contexto de alimentos más caros y persistentes desigualdades económicas entre hombres y mujeres.

¿Cuánto cuesta una hamburguesa triple? Lo que se esconde detrás de la polémica por la primera cita en redes. Foto collage/VANGUARDIA
¿Cuánto cuesta una hamburguesa triple? Lo que se esconde detrás de la polémica por la primera cita en redes. Foto collage/VANGUARDIA

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Publicado por: Redacción Tendencias

Tres carnes, varias tajadas de queso y una discusión que parece no tener fin. Una hamburguesa triple pasó de ser una opción más en el menú a convertirse en la protagonista de uno de los debates más virales de los últimos días.

Todo comenzó cuando el creador de contenido venezolano Luis Miguel Castillo, conocido en redes como @castillaneando, recordó una cita ocurrida hace aproximadamente cuatro años. Según su relato, invitó a cenar a una mujer que rechazó el primer lugar propuesto y, al llegar a otro restaurante, pidió una hamburguesa triple.

Castillo aseguró que la elección le pareció “atrevida” para una primera salida y la interpretó como una señal de que ambos tenían expectativas diferentes sobre las relaciones. También afirmó que su acompañante permaneció pendiente del celular durante buena parte de la cena y que, al finalizar, decidió no volver a verla.

La historia dividió las redes. Algunos usuarios respaldaron al creador y hablaron de prudencia al momento de ordenar cuando otra persona paga la cuenta. Otros lo calificaron de tacaño y cuestionaron que el apetito o el pedido de una mujer fueran utilizados para medir su supuesto interés económico.

La controversia aumentó cuando Kerstin Guenther publicó una respuesta en la que se presentó como la mujer de la historia. “¿Para qué me invitaste a cenar?”, preguntó en un video que superó los diez millones de reproducciones. Sin embargo, otras mujeres también han grabado versiones similares y hasta ahora no existe una confirmación independiente de que Guenther haya sido realmente la acompañante de Castillo.

Entonces, ¿cuánto cuesta una hamburguesa triple?

La respuesta depende de la ciudad, el restaurante, el tamaño de las carnes y los ingredientes. Una revisión de menús disponibles en plataformas de domicilios en Colombia muestra opciones desde los $18.000. En Cúcuta, por ejemplo, una hamburguesa con tres carnes se ofrece por ese valor, mientras el combo con papas y bebida alcanza los $26.400.

En Bogotá, las hamburguesas triples pueden encontrarse entre $27.000 y $31.000, según la receta. Algunas incluyen 270 gramos de carne, triple queso, tocineta, pepinillos o cebolla caramelizada.

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En otros establecimientos, especialmente cuando el pedido incluye papas, bebida, carnes tipo Angus o ingredientes adicionales, el precio puede superar los $35.000 e incluso llegar a los $43.000. No existe, por tanto, un valor único. Pedir una triple tampoco significa necesariamente escoger el producto más costoso del menú.

Detrás de esos precios hay una realidad que no cabe entre dos panes: comer por fuera de casa se ha encarecido de manera significativa en Colombia.

Una cuenta marcada por la inflación

En junio de 2026, la inflación anual del país llegó a 6,14 %, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística. Sin embargo, la división de restaurantes y hoteles registró un aumento de 9,59 %, el más alto entre todas las categorías analizadas por el DANE.

Las comidas servidas en restaurantes, establecimientos de autoservicio y otros negocios similares aumentaron 9,75 % en un año. Las gaseosas y refrescos vendidos en estos lugares subieron 10,20 %, mientras las bebidas calientes alcanzaron una variación de 10,76 %.

La inflación no afecta únicamente el precio final del plato. También pasa por las cocinas. Entre enero y junio de 2026, los alimentos y bebidas no alcohólicas acumularon un incremento de 6,55 %. La papa subió 50,26 % durante ese periodo y solo en junio la cebolla aumentó 13,18 %.

Un ejercicio realizado por La República con información del Sistema de Información de Precios y Abastecimiento del Sector Agropecuario del DANE estimó que una hamburguesa sencilla, incluidos los costos asociados al servicio de restaurante, pasó de $28.178 en julio de 2022 a $38.361 en 2026: un incremento de 36,14 %.

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Nicolás Cruz Walteros, analista de economía local de Corficolombiana, explicó que el aumento de los alimentos responde a una combinación de fenómenos climáticos, menores cosechas y mayores costos de fertilizantes, combustibles, transporte y logística. A esos factores se suman los gastos laborales y operativos de los restaurantes.

Mariana Quinche, economista de BBVA Research, también ha señalado que el comportamiento reciente de la inflación de alimentos está relacionado con el aumento de los productos perecederos y con choques de oferta que reducen su disponibilidad.

La hamburguesa que hoy aparece en la carta, entonces, no tiene el mismo costo que hace cuatro años, cuando supuestamente ocurrió la cita que originó la polémica. La historia regresó a las redes, pero los precios no regresaron con ella.

Un problema que va más allá de Colombia

El encarecimiento de la comida tampoco es un fenómeno exclusivamente colombiano. La inflación que golpeó al mundo después de la pandemia comenzó a moderarse, pero las tensiones geopolíticas, los conflictos en Oriente Medio, el aumento de los precios de la energía y las alteraciones en las cadenas de suministro volvieron a presionar el costo de vida.

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En su actualización de julio de 2026, el Fondo Monetario Internacional proyectó que la inflación mundial aumentará de 4,1 % en 2025 a 4,7 % en 2026, antes de descender a 3,9 % en 2027. El organismo también redujo su pronóstico de crecimiento económico mundial para este año a 3 %.

El precio de los combustibles influye en el transporte de las materias primas; el de la energía, en la refrigeración y preparación de los alimentos; y el de los insumos agrícolas, en el costo de las cosechas. Una variación que comienza a miles de kilómetros puede terminar reflejada en una porción de papas o en una carne adicional.

Por eso, preguntar cuánto cuesta una hamburguesa triple no es tan banal como parece. En el plato se cruzan la inflación, los salarios, el costo del transporte, el trabajo de quienes cultivan los alimentos y los gastos de quienes mantienen abierto un restaurante.

Las primeras citas y los funerales son las situaciones que más incomodan a los colombianos ante los silencios, generando ansiedad y tensión en momentos cargados de emociones. / Tomada de redes sociales
Las primeras citas y los funerales son las situaciones que más incomodan a los colombianos ante los silencios, generando ansiedad y tensión en momentos cargados de emociones. / Tomada de redes sociales

¿Quién debe pagar en una primera cita?

La polémica también reabrió una pregunta más antigua que TikTok: ¿quién debe pagar la cuenta?

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Desde una perspectiva de igualdad, no existe una obligación natural de que los hombres paguen ni una prohibición para que las mujeres inviten, dividan la cuenta o asuman el consumo completo. Una relación equitativa supone acuerdos, autonomía económica y reciprocidad. También implica que quien invita sea claro sobre el alcance de la invitación y que ninguna persona utilice el dinero para controlar, humillar o exigir algo a cambio.

Pero hablar de igualdad sin mirar las condiciones económicas puede producir una imagen incompleta. Hombres y mujeres pueden pagar una cuenta; lo cierto es que no siempre llegan a la mesa con los mismos ingresos, oportunidades laborales o responsabilidades de cuidado.

El informe Mujeres y hombres: brechas de género en Colombia, publicado por el DANE y ONU Mujeres en 2024, estimó que las colombianas reciben, en promedio, 6,6 % menos de ingreso laboral mensual que los hombres. La diferencia cambia según el nivel educativo, la edad, el lugar de residencia, la formalidad del empleo y la presencia de hijos en el hogar.

Las cifras más recientes muestran que la desigualdad no se limita al salario. Entre marzo y mayo de 2026, la participación de las mujeres en el mercado laboral fue de 53,6 %, frente a 77,1 % entre los hombres. La tasa de ocupación femenina llegó a 47,9 %, mientras la masculina fue de 71,8 %.

El desempleo también tuvo rostro desigual: afectó al 10,6 % de las mujeres y al 7 % de los hombres. Esto significa que ellas no solo reciben un ingreso promedio menor, sino que tienen menos probabilidades de participar en el mercado laboral y de encontrar trabajo.

La Bancada del Movimiento Político MIRA en el Congreso, aseguró que según cifras del DANE, la desigualdad salarial que hoy existe entre hombres y mujeres alcanza el 21% (Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)
La Bancada del Movimiento Político MIRA en el Congreso, aseguró que según cifras del DANE, la desigualdad salarial que hoy existe entre hombres y mujeres alcanza el 21% (Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)

La desigualdad que no aparece en la cuenta

La diferencia económica también está relacionada con el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado. En Colombia, las mujeres y las niñas mayores de 15 años dedican alrededor de 17,6 % de su tiempo a estas tareas, mientras los hombres destinan cerca de 5,2 %, según el portal de datos de ONU Mujeres.

Son horas de cocinar, lavar, limpiar, acompañar tareas escolares, atender personas enfermas o cuidar niños y adultos mayores. Trabajo indispensable para sostener los hogares y la economía, pero que generalmente no recibe salario.

En el mundo, las mujeres realizan cerca de tres horas diarias más de trabajo de cuidado que los hombres. La Organización Internacional del Trabajo estima, además, que reciben en promedio 20 % menos remuneración. Entre las causas aparecen la segregación ocupacional, la concentración femenina en empleos informales o peor pagados, la discriminación y la denominada penalización por maternidad.

Un estudio de la Secretaría Distrital de Desarrollo Económico de Bogotá y la Asociación Nacional de Instituciones Financieras, elaborado con datos del DANE entre 2015 y 2024, encontró que, en determinados grupos, los ingresos por hora de las madres colombianas pueden reducirse hasta 48,3 % frente a los de mujeres sin hijos con características semejantes.

Para Pilar Torres, subdirectora de Estudios Estratégicos de la Secretaría, la penalización por maternidad “refuerza las brechas de género” y limita el desarrollo económico al desaprovechar el talento de miles de mujeres.

Jemimah Njuki, responsable de empoderamiento económico de ONU Mujeres, sostiene que cerrar la brecha exige la actuación conjunta de gobiernos, empleadores y organizaciones sindicales. El principio, recuerda, no consiste en pagar lo mismo por cualquier labor, sino en garantizar igual remuneración por trabajos de igual valor.

Estos datos no significan que todos los hombres tengan más dinero ni que todas las mujeres deban quedar exentas de pagar. Tampoco justifican imponer un único modelo de pareja. Muestran, más bien, que una regla aparentemente neutral “cada quien paga lo suyo” opera dentro de una sociedad donde el acceso al dinero y al tiempo todavía es desigual.

¿Sabías que existe un Día de la Hamburguesa? Cada 28 de mayo, esta comida favorita tiene su propia celebración.
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Los restaurantes entraron en la conversación

La industria no dejó pasar el fenómeno. Colombia se sumó al debate con publicaciones que preguntaban si era correcto ordenar una hamburguesa triple en la primera cita. La cadena anunció que sus clientes podían convertir cualquier hamburguesa del menú en triple por $9.000 adicionales.

Otros establecimientos llevaron el chiste más lejos. En Chile, lanzó una hamburguesa triple llamada “La Interesada”, acompañada de un mensaje: en el restaurante nadie juzga a sus clientes por pedir lo que realmente desean.

La estrategia demuestra la rapidez con la que las marcas convierten una discusión social en oportunidad comercial. Una historia sin verificar por completo produjo millones de reproducciones, memes, promociones y nuevos nombres para el menú.

Sin embargo, detrás del humor permanece una discusión menos ligera. Juzgar a una mujer por lo que come reproduce la idea de que debe moderar su apetito para parecer prudente, delicada o poco exigente. Juzgar a un hombre únicamente por no querer pagar también puede desconocer sus límites económicos. La equidad no consiste en reemplazar una obligación por otra, sino en construir acuerdos sin estereotipos, abusos ni expectativas ocultas.

Así, la pregunta dejó de ser solamente cuánto cuesta una hamburguesa triple. También obliga a pensar cuánto han aumentado los alimentos, cuánto gana cada persona, quién dispone de dinero propio, quién realiza el trabajo de cuidado y qué se espera a cambio de una invitación.

La cuenta puede dividirse en dos. Las desigualdades, en cambio, no desaparecen con una calculadora.

Publicado por: Redacción Tendencias

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