Turismo
Viernes 29 de noviembre de 2024 - 04:28 PM

La magia de Colombia se esconde en sus regiones

Colombia, tierra de contrastes y paisajes únicos, tiene destinos que ya son íconos para los viajeros, como Cartagena, Caño Cristales o el Eje Cafetero. Pero, ¿qué pasa con esos territorios que antes estuvieron marcados por el conflicto y ahora resplandecen con historias de transformación? El turismo se convierte en un puente hacia la esperanza, ofreciendo experiencias auténticas y llenas de inspiración.

La magia de Colombia se esconde en sus regiones. Foto tomada de redes sociales. Putumayo./VANGUARDIA
La magia de Colombia se esconde en sus regiones. Foto tomada de redes sociales. Putumayo./VANGUARDIA

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En el Putumayo la naturaleza abraza a cada turista. En este territorio ancestral, ríos y cascadas cuentan una historia de sanación. “Es un lugar mágico, donde las personas te reciben con un gran abrazo y que lleva mucho años esperando ser descubierto”. Un destino lleno de caminos que conectan con aventuras y experiencias profundas como las que cautivaron a Diana Restrepo, gerente y fundadora de Rioselva Travel. Este departamento, ubicado al suroeste del país, en la región Amazónica, se convirtió en su hogar hace más de 13 años. Lea también: ¿En qué invierten los turistas extranjeros que visitan Colombia?

“Rioselva travel nace en 2012 como agencia de viajes y turismo, pero en el camino encontramos un propósito: compartir con el mundo todas las bellezas y exuberancias que tiene el Putumayo”, expresa.

Desde entonces esta agencia trabaja enmarcada en el turismo comunitario. Se especializa en ofrecer experiencias que combinan naturaleza, cultura y bienestar. “Trabajamos mano a mano con comunidades indígenas, campesinas y artesanos locales porque son ellos quienes imprimen la magia en cada una de las experiencias”, explica la gerente y fundadora de Rioselva Travel.

Quienes visiten este territorio tendrán la posibilidad de vivirlo. “La Magia del Putumayo”, uno de los programas de la agencia, promueve caminatas por la selva, inmersión en aguas cristalinas, gastronomía amazónica y convivencia con familias locales para poder dormir en la selva, explorar los frutos amazónicos y el cacao, “conocer la historia de paz que ha hecho que las personas se den una oportunidad diferente y dejen los cultivos ilícitos para dedicarse a una economía que les da bienestar y paz”.

Y hay más.

Disfrutar de las playas doradas de la costa Caribe, maravillarse con los colores de Caño Cristales, perderse en las calles coloniales de Cartagena, vibrar con la modernidad de Medellín, disfrutar de la riqueza cultural del Eje Cafetero o sumergirse en la vasta selva amazónica son experiencias infaltables en el itinerario de cualquier alma viajera.

Ya sea explorando las profundidades del Parque Nacional Tayrona, disfrutando de los paisajes surrealistas del Desierto de la Tatacoa o adentrándose en el Páramo de Santurbán un viaje por Colombia siempre será disfrutable. ¿Pero si locales y extranjeros empezamos a considerar aquellos territorios que durante mucho tiempo estuvieron marcados por la violencia y el conflicto? Si se marcan ahora en el mapa como destino, aquellas historias que si bien merecen ser contadas, podrán por fin hacerles justicia.

Hoy los destinos emergentes están llenos de inspiradoras historias para brindar a los viajeros experiencias auténticas. La iniciativa “Descubriendo Destinos” de Usaid, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, pretende visibilizarlas.

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Diana Restrepo, del Putumayo; Jaruen Rodríguez, de la Sierra Nevada de Santa Marta; Anderson Tapiero, del Meta y Gilmar Botache, del Caquetá; fueron los cuatros líderes de agencias de viaje que llegaron desde esas regiones emergentes del país para narrar su territorio, en el marco del Quinto Encuentro Nacional de Turismo Receptivo de Anato.

Los tesoros ocultos del Putumayo y Caquetá se impusieron como los ganadores de un incentivo económico, un stand en la vitrina de Anato 2025 y la posibilidad de seguir capacitándose para ofrecer una experiencia invaluable a los turistas.

Sin embargo, todas las apuestas que se gestan en los destinos emergentes elevan hoy la experiencia de un viaje por Colombia, el país del encanto y la belleza.

Volviendo a Putumayo, también podemos conocer la “Ruta de Artesanía Sagrada” que invita a los turistas a vivir el viaje alrededor del fuego sagrado de las abuelas, aprender del tejido en chaquira y lana, meditar y hacer terapias holísticas que permiten conectar no solo con la naturaleza sino con el interior. Todo de la mano de comunidades indígenas como los Ingas, Kamsá y Kofán.

¿Cómo llegar? Por vía terrestre es posible acceder desde Huila y Nariño. Cabe mencionar que el departamento conecta con Ecuador y también cuenta con una frontera lejana con Perú.

Los turistas que lleguen por vía aérea podrán hacerlo a los Aeropuertos Villagarzón, Aeropuerto Nacional Tres de Mayo y Aeropuerto Caucayá.

La magia de Colombia se esconde en sus regiones. Foto tomada de redes sociales. Sierra Nevada de Santa Marta/VANGUARDIA
La magia de Colombia se esconde en sus regiones. Foto tomada de redes sociales. Sierra Nevada de Santa Marta/VANGUARDIA

En el corazón del mundo

La Sierra Nevada de Santa Marta es, por mucho, el corazón del mundo. Así lo han denominado sus cuatro comunidades indígenas: los Arhuacos, los Kankuamos, los Koguis y los Wiwas. Es el lugar más difícil de reemplazar en el planeta, según un estudio publicado en la revista Science.

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Son 17.000 kilómetros cuadrados que aguardan casi todos los ecosistemas que tiene Colombia: playas coralinas, glaciares, desiertos, llanuras, acantilados, manglares, páramos, así como bosques secos y húmedos.

Ninguna montaña del mundo alberga tanta riqueza como esta. ¿El reto? Protegerla, pues allí se encuentra la mayor concentración de mamíferos, aves, peces y anfibios amenazados de la Tierra.

“Nuestra misión es conectar a los visitantes con el patrimonio natural y cultural de la región. Promovemos el turismo responsable, que no solo transforma al viajero en cuerpo y espíritu, sino que también cambia las realidades de nuestros territorios. Es un camino para construir paz y una convivencia más armoniosa con la naturaleza, siempre y cuando se haga de forma responsable”, expresa Jaruen Rodríguez, creador de Tayrona Birding.

Jaruen Rodríguez ha dedicado 28 años de su vida al turismo de naturaleza, y hace dos años fundó Tayrona Birding, una agencia de turismo que forma parte de la Red Nacional de Turismo Comunitario y pretende reescribir la historia del que ha sido el escenario de casi todas las guerras que ha vivido Colombia.

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“Un elemento clave de nuestro trabajo es el acuerdo voluntario de conservación. Esto es esencial porque, si no conservamos, ¿qué vamos a mostrar? Con fe y trabajo, hemos logrado detener prácticas dañinas como la tala indiscriminada o la Huayquería, que genera tensiones entre comunidades campesinas e indígenas al profanar zonas arqueológicas”, explica.

Además, han desarrollado rutas alternativas que buscan reconectar a los viajeros con el territorio a través del conocimiento ancestral. Estas rutas incluyen visitas a sitios arqueológicos, experiencias de apicultura y encuentros con comunidades indígenas. “Viajar a nuestro territorio es descubrir un lugar lleno de significado más allá de la recreación”.

La magia de Colombia se esconde en sus regiones. Foto tomada de redes sociales. Meta/VANGUARDIA
La magia de Colombia se esconde en sus regiones. Foto tomada de redes sociales. Meta/VANGUARDIA

La ruta de la paz

En el corazón del Meta el conflicto dejó cicatrices profundas que hoy la naturaleza y la aventura pretenden sanar. Allí el turismo llegó como símbolo de transformación y esperanza. Cristales Travel & Adventure, agencia liderada por Anderson Tapiero, trabaja por ese objetivo. Quiere promover la paz a través del turismo, cambiar la vida de jóvenes y comunidades enteras en cada destino de su departamento.

Meta es un paraíso natural. Cuenta con el único municipio en Colombia donde es posible observar en un mismo día especies de aves andinas y amazónicas: Mesetas. Con más de 800 especies registradas, esta región es un paraíso para el avistamiento de aves. Por eso, desde hace siete años, tras la firma del Acuerdo de Paz, este proyecto liderado por Tapiero y su pareja, ofrece a los turistas un viaje a través de la exploración de cañones y tours culturales que conectan a los visitantes con la esencia llanera.

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“Nuestro recorrido incluye el impresionante corazón de la Sierra de La Macarena, la puerta de entrada a la reserva natural de la Sierra de la Macarena, que va hasta Caño Cristales, y atraviesa ríos, cascadas y montañas”, cuenta Anderson.

Antiguas zonas de conflicto, como el Charco Azul, han sido transformadas en circuitos turísticos que combinan memoria histórica y naturaleza. “Aquí, los visitantes pueden recorrer los antiguos campamentos y descubrir cómo el turismo ha renovado esperanzas y creado nuevas oportunidades para las comunidades locales, incluyendo a excombatientes”, puntualiza.

En este rincón de Colombia el turismo ha sido el mayor promotor de paz. “Estamos dinamizando la economía local y promoviendo la conservación”.

La magia de Colombia se esconde en sus regiones. Foto tomada de redes sociales. Caquetá/VANGUARDIA
La magia de Colombia se esconde en sus regiones. Foto tomada de redes sociales. Caquetá/VANGUARDIA

El paraíso verde de Colombia

En Caquetá la selva se despliega como un majestuoso tapiz verde y los ríos cristalinos se encuentran con el imponente Amazonas. Este departamento despierta emociones. Es el destino perfecto para quienes desean entrar a la Amazonía por su puerta de oro: Florencia, su capital.

Viajar a este lugar de Colombia es embarcarse en un viaje fascinante. Uno en el que “confluyen los Andes, la Amazonía y la Orinoquía. Es un lugar donde se experimentan climas frío, cálido y templado, y donde destacan la piña y el pescado”, según narra Gilmar Botache, creador de la agencia de viajes Amazonía Travel.

“Es curioso cómo este departamento ha estado rodeado de percepciones negativas. Algunos viajeros llegan con miedo, pensando en secuestros o peligros”, pero las postales y reseñas de los turistas cuentan otra historia, a la que Gilmar se ha sumado desde hace 11 años.

“Quiero que conozcan ese departamento en el que por los ríos fluyen historias transformadoras. Que con las cascadas despierta el espíritu de aventura y cañones que revelan afloramientos rocosos. En sus montañas, el sol penetra con fuerza, mientras la cultura nos abraza con tradiciones”, explica orgulloso.

Caquetá ofrece una variedad de actividades que conectan a los visitantes con su entorno natural y su historia. En palabras de los turistas, “un viaje al interior de uno mismo”: El Canto de la Amazonía, los senderos de paz, la Reserva Natural La Avispa, “un proyecto de restauración que abarca 130 hectáreas rehabilitadas por Daniela y Luis Miguel, quienes transformaron su historia como víctimas del conflicto en un ejemplo de conservación”; el Cañón de Aguas Clara, una joya geológica adornada con jardines colgantes que fascinan a los visitantes; la Cueva de los Colores y el río Pato.

Desde hace más de una década, Caquetá ha sido un ejemplo de transformación y sostenibilidad. Gilmar narra que más de 700 hectáreas que antes se destinaban a actividades como la ganadería, la minería ilegal y los cultivos ilícitos han sido restauradas, devolviendo esperanza a la región.

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