Judicial
Lunes 27 de abril de 2020 - 05:45 PM

Cerca de 30 horas tardaron en levantar el cuerpo de un fallecido en Pidecuesta

Siguen las denuncias de personas fallecidas que no son levantadas oportunamente en Bucaramanga y su área.

Foto / Suministrada
Foto / Suministrada

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Publicado por: Redacción Vanguardia.com

La última vez que vieron con vida a Hernando León fue la noche del sábado en su casa ubicada en la vereda Pinchote de Piedecuesta. El hombre mayor no se podía movilizar debido a una dolencia en sus piernas, así que sus vecinos le solían llevar comida. Fue así como hacia las 7:00 a.m. del domingo se percataron de que ‘Chiqui’, como era conocido, había fallecido.

De inmediato, la comunidad alertó a las autoridades sobre esta situación para que procedieran con el levantamiento del cadáver y así poder darle una cristiana sepultura. No obstante, las horas pasaron y el cuerpo se empezó a descomponer en la humilde vivienda.

Pese a las insistentes llamadas, la reacción de los entes competentes tardó y los pobladores del sector empezaron a sentir incertidumbre y temor al sentirse vulnerables a alguna enfermedad tras percibir los olores que emanaba el cuerpo sin vida.

Testigos afirman que es poco probable que León haya muerto por COVID-19, debido a que vivía solo y no podía salir de su residencia. “No tenía coronavirus sino otros problemas de salud, que no le permitían caminar ni trabajar”, afirmó una de las habitantes de la vereda.

Solo hasta pasada la 1:30 p.m. de este lunes funcionarios se acercaron a realizar el procedimiento. Es decir, unas 30 horas después de que se reportara el deceso.

Sobre este caso, la Alcaldía de Piedecuesta señaló que fueron notificados del fallecimiento hacia el mediodía del domingo. Seguidamente en horas de la tarde se trasladó un equipo para averiguar sobre la muerte de este hombre. “Era una persona solitaria que vivía en ese sector desde hace unos 12 años. Era de pocos amigos y poco sociable”, afirmó un vocero de la entidad.

En horas de la noche llegaron al lugar miembros del CTI de la Fiscalía y la Policía. En el operativo se encontraron algunos documentos, pero al parecer no correspondían al difunto. Debido a que el hombre no estaba completamente identificado y tenía una procedencia dudosa, no se realizó el levantamiento en ese momento.

Ante esta situación, la Secretaría de Salud de Piedecuesta solicitó a la Gobernación de Santander atender este caso particular. “Hicimos lo que estaba dentro de nuestra competencia. Se determinó que el Gobierno Departamental tenía que tomar cartas en el asunto”.

Tras realizarse el levantamiento, el cuerpo fue trasladado a las instalaciones de Medicina Legal en Bucaramanga, donde permanece.

Los demás casos

El primer caso similar registrado en medio de la emergencia por COVID-19 ocurrió en una finca de Malpaso, Girón. Allí un hombre de 63 años murió en la madrugada del pasado 28 de marzo en la fábrica que cuidaba por las noches. Según las autoridades de salud de Girón, el levantamiento del cuerpo tardó 21 horas debido a que el fallecido no tenía cédula. Lea la historia aquí.

El domingo 12 de abril, una mujer de unos 60 años murió esperando atención médica en el barrio Nápoles de Bucaramanga. Su fallecimiento ocurrió en horas de la mañana, pero empezó a pasar el tiempo y la mujer permanecía tendida en la calle. Los residentes de la zona bloquearon la vía, quemaron colchones, trapos y llantas para llamar la atención de las autoridades. Luego de 10 horas se realizó el levantamiento. Lea la historia aquí.

En Bucaramanga también llamó la atención la muerte de un hombre de 73 el 16 de abril en el barrio Provenza. El fallecido se desplomó mientras caminaba por el sector. Su cuerpo permaneció en el espacio público por aproximadamente 5 horas. Lea la historia aquí.

Al día siguiente la atención se concentró en el parque Romero de Bucaramanga. Pasado el mediodía murió un hombre que trabajaba en esta área. Su cuerpo permaneció allí durante 5 horas, se le practicaron muestras para determinar si había adquirido el coronavirus y la prueba arrojó resultado positivo. Lea la historia aquí.

El jueves 16 de abril, en zona rural de Lebrija, también se registró la muerte de un hombre que no alcanzó a recibir atención médica, falleció esperando una ambulancia. Su cuerpo fue levantando un día después. Lea la historia aquí.

Un ciudadano de nacionalidad venezolana murió en una bodega del barrio Gaitán de Bucaramanga. Sus compañeros se percataron de que había amanecido muerto el pasado viernes. Pese a las llamados insistentes, su cadáver permaneció en el sitio más de 12 horas. Lea la historia aquí.

El caso más reciente ocurrió el pasado domingo. El cuerpo permaneció tendido en un andén en el Sur de la ciudad durante más de 7 horas mientras acudían a hacer el levantamiento. Murió de un momento a otro mientras caminaba en el barrio Villa Candado. Lea la historia aquí.

¿Qué hacer cuando una persona muere en casa o en la calle en tiempos de COVID-19?

En días pasados, el Secretario de Salud de Santander, Javier Villamizar, explicó que cuando una muerte es natural y ocurre en vía pública o en la residencia corresponde a las EPS enviar un médico que certifique la defunción y que una funeraria realice el levantamiento. La Policía se encarga de la identificación y la Secretaría de Salud municipal revisa la base de datos y si se sabe qué EPS se hace la respectiva solicitud.

Si hay sospecha de que el fallecido pudo haberse contagiado de coronavirus se le tomarán las respectivas muestras.

Muerte en pacientes ya diagnosticados

Sobre la disposición final del cadáver de pacientes diagnosticados con COVID-19, el Gobierno Nacional estableció que será preferiblemente mediante cremación y solo en el caso en el que no se cuente con instalaciones para este procedimiento, se practicará la inhumación en sepultura o bóveda, sin trasladar el cuerpo a otro municipio.

En caso en que un deceso por COVID-19 ocurra en una vivienda, lo primero a realizar es la notificación a la secretaria de Salud local, para que esta realice la coordinación con la EPS respectiva y se efectúe el proceso de certificación del cadáver, toma de muestras, alistamiento y posteriormente entrega al servicio funerario.

Si la muerte de un paciente diagnosticado con COVID-19 sucede en un hospital, el médico tratante de la IPS debe certificar la muerte e informar a los familiares para que estos a su vez coordinen el servicio funerario. "Previo a esto se debe realizar el alistamiento del cadáver en el ámbito hospitalario, luego se lleva al depósito de cadáveres y allí será recogido por el servicio funerario para ser dirigido al cementerio", explicó Adriana Estrada, subdirectora de Salud Ambiental del Ministerio de Salud.

En cuanto a las velaciones, despedidas o ceremonias religiosas para fallecidos por COVID-19, se deben evitar aquellos rituales fúnebres que conlleven reuniones o aglomeraciones de personas, teniendo en cuenta que el transporte, la cremación o inhumación se deben realizar en el menor tiempo posible y cumpliendo las medidas de bioseguridad y las orientaciones que establezcan el personal de salud y las administraciones de los cementerios.

Publicado por: Redacción Vanguardia.com

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