El gobernador de Santander, Juvenal Díaz Mateus, y el Brigadier general Ósar Vera Peláez, comandante de la Quinta Brigada del Ejército, explicaron cómo ha sido la estrategia de contención para impedir el ingreso de grupos armados al territorio. Le contamos.

Publicado por: Judicial 3
El cuerpo de Gilberto Rojas Medina, de 74 años, lo encontraron por partes en la finca donde residía en la vereda El Guamo, región del Bajo Simacota, Santander. Primero hallaron su cuerpo y cinco metros más allá, su cabeza.
El olor nauseabundo y las huellas de sangre en la maleza advirtieron a la comunidad sobre un cadáver. Temían que se tratara de su vecino, quien llevaba dos días desaparecido. Era él.
Lo encontraron el 15 de mayo pasado. Fue terrorífico. A 300 metros de la vivienda de Rojas Medina encontraron su morral, un lazo y una pala que se asomaba entre la tierra.
La comitiva de búsqueda descubrió entre la maleza y la tierra el tronco del humilde campesino, quien se dedicaba a cultivar cacao.
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Gilberto Rojas estaba a medio enterrar cerca de un caño que atraviesa la finca ‘Los Naranjitos’. Sus extremidades estaban cubiertas de manera superficial con arena. Quizá los asesinos no tuvieron el tiempo suficiente para desaparecer el cadáver. Habían usado varios cordones para amarrar al adulto mayor a un palo. Una vez lo aseguraron a la estructura, lo asesinaron, al parecer con un machete, aseguraron sus conocidos.
“Tenían la intención de desmembrarlo, pero quizá el temor a ser descubiertos los detuvo y solo alcanzaron a cortarle la cabeza”, contó uno de los habitantes del sector.
La última vez que lo vieron con vida fue preciso ese miércoles, cuando fue a revisar la bocatoma porque no tenía agua de su finca y allí, se presume, en medio de sus labores, lo sorprendieron.
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En la vereda lo conocían como una persona dedicada a la agricultura. No tenía problemas con nadie. Lo único que sabían de su pasado era que hacía parte del Registro Único de Víctimas del Conflicto Armado, pero no había recibido amenazas, por lo menos no lo había denunciado.
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Ni siquiera tenía dinero, porque su sepelio fue cubierto con el rubro que asigna la Unidad de Víctimas para esos casos.
Pues el macabro hallazgo de su cuerpo sembró terror en el Bajo Simacota. El fantasma de la violencia que azotó a esta región desde 1978 hasta inicios de la década del 2000, reapareció con rumores de preocupación entre los pobladores. ¿Otra vez grupos armados?
Ante la incertidumbre y la reunión de situaciones infortunadas, los campesinos de la vereda El Guamo y otros sectores aledaños, empezaron a denunciar la supuesta aparición de panfletos de un frente de las Farc.
El escrito amenazante advertía sobre un atentado contra una familia completa dedicada al sector de la palmicultura, en el Bajo Simacota. Señalándolos de ladrones, los declararon, como antaño, objetivo militar.
Las autoridades se reunieron
Los consejos de seguridad no se hicieron esperar. La Quinta Brigada del Ejército Nacional, la Policía, delegados de la Defensoría del Pueblo y finqueros de la zona se reunieron.
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Sin embargo, el homicidio de Gilberto Medina fue clasificado por las autoridades como un hecho aislado o personal.
La posible incursión de grupos armados fue descartada y la Quinta Brigada del Ejército Nacional entregó un parte de tranquilidad. “En el Bajo Simacota no hay grupos armados”.
Pero los pobladores de la zona aseguran que han sido objeto de estafas por parte del frente 12 “Isaías Pardo” de las disidencias de las Farc. “Llegan a las fincas, pidiendo vacunas a los campesinos”, aseguró una fuente de El Guamo.

Aun así, el Brigadier General, Óscar Vera Peláez, comandante de la Quinta Brigada, señaló que en los consejos de seguridad los pobladores no han hecho públicas estas denuncias.
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Afirmó que las estafas serían realizadas por delincuencia común desde las cárceles. “Es usual que estafadores, desde centros carcelarios, se adjudiquen alias de grupos armados, pero eso no significa que lo sean”, aseguró el General.
Extorsiones a alcaldes en García Rovira
Sumado a las denuncias de los pobladores del Bajo Simacota, un representante legal de alcaldes de la región de García Rovira se comunicó con Vanguardia para alertar sobre una posible extorsión a las administraciones por parte de milicias del Eln.
Respecto a esta denuncia, el gobernador de Santander añadió que no tiene conocimiento de esa situación y coincidió también que podría tratarse de hechos generados desde las prisiones.
“No han llegado esas denuncias a la Gobernación. Vamos a comunicarnos con los alcaldes porque podría tratarse de extorsiones hechas por delincuencia común desde las cárceles”.
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Asimismo, el Brigadier General Óscar Vera Peláez, comandante de la Quinta Brigada, aseguró que ante el Gaula tampoco han denunciado esos hechos.
“Desconocemos totalmente la situación de estos alcaldes; no hemos recibido ninguna novedad sobre posibles extorsiones”.
Hay intenciones de delinquir en Santander
En cuanto a la situación de orden público en el departamento, el Gobernador de Santander señaló que sí ha habido intenciones de grupos armados de ingresar al territorio.

“Actualmente, inteligencia asegura que no hay presencia de estos grupos en el departamento. Sin embargo, este año hemos conocido intenciones de delincuentes de ingresar en algunos municipios”.
El mandatario departamental afirmó que miembros del Frente 12 “Isaías Pardo” de la autodenominada Segunda Marquetalia de las Farc, querían pelear las rentas ilegales con el Clan del Golfo, en el norte de Puerto Wilches y Barrancabermeja.
“Eso prácticamente se desintegró con la captura de alias ‘Ferley’ y alias ‘Felipe’, pero queda la intención de ese grupo, por lo que la operación del Ejército se mantiene alerta ante cualquier presencia inusual en la zona”, aseguró el mandatario.

El general Óscar Vera Peláez explicó que hay una estrategia por parte de la Quinta Brigada de contener estas ofensivas. “A medida que van apareciendo, las personas denuncian, vamos capturando a tres o cuatro bandidos que puedan estar delinquiendo en una zona”.
Sumado a ello, en mayo de este año la Policía de Santander y el Ejército Nacional lograron la captura de dos presuntos integrantes del frente 37 de las disidencias de las Farc en San Vicente de Chucurí. Alias ‘Jhon’ y alias ‘lobo’ extorsionaban a ciudadanos y empresarios para financiar esa estructura criminal.
“En este sector ingresaron dos miembros de la estructura 37 que se asentaron en la zona, precisamente, para intimidar y extorsionar a la población civil de San Vicente de Chucurí. Ocurre lo mismo: las personas denuncian, hacemos inteligencia y después capturamos a estos dos hombres, que vestían de civil”, señaló el comandante.
¿Qué pasó con el Eln?
En cuanto al Ejército de Liberación Nacional, Eln, las autoridades afirman que no ha podido entrar al territorio santandereano. El gobernador Juvenal Díaz Mateus le contó a Vanguardia que este grupo subversivo tenía corredores de movilidad en los límites del departamento.
“Algunas denuncias nos advertían sobre la presencia de miembros de esta guerrilla en Cachirí que también querían ingresar a Suratá. Esa amenaza ya no está, pero seguimos alerta. Hay presencia del Ejército en la región”.
Por otro lado, el Eln también intentó ingresar a Coromoro y a Charalá. El 18 de enero de este año, el mandatario departamental advirtió en redes sociales sobre la presencia de seis hombres asociados con este grupo armado.

El Gobernador señaló que en esa zona tampoco hay milicias y que han podido ahuyentar a quienes pretendían cobrar sus rentas ilícitas en estos municipios de la provincia de Guanentá. En cuanto a las denuncias que se hicieron en el municipio de Carcasí sobre presencia del Eln, señaló que el Ejército desestimó esta alerta. Sin embargo, ordenó que se vigilara la situación de manera constante.
”Tenemos una reunión diaria de seguridad donde les seguimos el rastro a todas estas alertas que se han generado en el territorio, para impedir que esos grupos armados ingresen al departamento”.
No obstante, explicó que hombres del Clan del Golfo sí estarían extorsionando en el norte de Puerto Wilches y Barrancabermeja. “Tenemos el Clan del Golfo, que no es una estructura armada, sino un componente criminal focalizado, son bandidos con pistolas que van de civil. De ellos sí podemos tener unos 80 distribuidos en el norte de Puerto Wilches y en Barrancabermeja”.
Ante esta situación, anunció que le pedirá al Ministro de Defensa Nacional, Iván Velázquez, que vuelva a Barrancabermeja para que se establezcan nuevos compromisos en materia de orden público.













