Un testigo del hecho le contó a Jaime Cáceres que su agresor se había escondido en medio de los árboles para dispararle.

Publicado por: Redacción Judicial
Jaime Cáceres Esparza, un paseador de perros, sintió pavor luego de que un hombre desenfundó un arma y le apuntó en pleno parque de Las Cigarras en Bucaramanga, cuando llevaba tres caninos bajo su cuidado, justo a las 9:20 de la mañana del pasado lunes 10 de marzo.
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No creyó que la discusión que habían tenido, al parecer por el número de caninos que él estaba cuidando, terminaría en una agresión que comprometiera su vida. Afortunadamente, una mujer que acompañaba al sujeto armado se interpuso y lo convenció de no dispararle.
“Yo alcé los brazos, y le dije que por favor, no me disparara, que se tranquilizara”, contó Cáceres.
Según el relato del paseador de perros, al hombre, de aproximadamente 50 años, no le gustó la presencia de las mascotas y le recriminó por transitar por el parque. “Los animales llevaban bozal, y no representaban ningún peligro; sin embargo, el señor se exasperó al punto de sacar un arma y apuntarme”, dijo.
Pese al altercado, los latidos del corazón de Jaime Cáceres disminuyeron cuando vio a su agresor alejarse en compañía de la que evitó el ataque a quemarropa. “Yo pensé que ya todo había terminado y el señor se había ido, tranquilo, con su esposa, pero no fue así”, dijo.
Justo cuando creyó que el conflicto había acabado, el sonido de dos disparos lo alertaron. Uno de los proyectiles golpeó un muro y el otro lo hirió en el lado derecho del abdomen.
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Un testigo del hecho le contó a Jaime Cáceres que su agresor se había escondido en medio de los árboles para dispararle.
Preso del miedo por la herida que le impedía caminar con normalidad, se acercó a las autoridades y denunció el ataque del que había sido víctima. Uniformados lo acercaron a la policlínica, en donde le prestaron los primeros auxilios, y posteriormente lo trasladaron al Hospital Universitario de Santander.
La Policía, en su reporte, aclaró que el ataque que sufrió el paseador de perros fue por un arma traumática.
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Jaime Cáceres Esparza tuvo que reportarse ese mismo día con sus clientes para informarles lo que había ocurrido y excusarse por no poder retomar las labores.
















