El impacto de un rayo dejó gravemente herida a una adulta mayor en Santander. Esto es lo que se sabe.

Publicado por: Redacción Judicial
Librando una batalla por sobrevivir en el Hospital Universitario de Santander, HUS, permanece Socorro Garnica Vargas, una mujer de 78 años que resultó gravemente herida tras ser alcanzada por un rayo.
Laura Maldonado, nieta de la víctima, contó que los hechos ocurrieron en la vereda Bejaranas, zona rural de San Gil, Santander, hacia las 7:30 p.m. del pasado domingo, 21 de septiembre. Lea también: Incautan más de 680 kilos de marihuana que iban a ingresar a Bucaramanga
“Son noticias que uno no está preparado ni espera nunca recibir. Ella estaba en la casa de una hermana e iba de regreso a su vivienda, relativamente cerca, cuando se soltó el aguacero y ahí fue que el rayo la alcanzó”, relató a Vanguardia la familiar.
Los mismos residentes del sector rural se encargaron de brindarle los primeros auxilios y trasladarla a un centro médico en San Gil. Por la gravedad de su estado, hacia las 11:00 p.m. del mismo día fue remitida al HUS, en Bucaramanga.
Desde entonces, sus familiares se han aferrado a la oración y a la esperanza de una mejoría.

“Cuando fue alcanzada por el rayo, tuvo un golpe fuerte en la cabeza, sangrado de oído y en el cerebro. Se está esperando a que desinflame para saber qué pasos a seguir, lo que digan los médicos”, agregó.
La familia de la adulta mayor clama ayuda
Sumado al delicado estado de salud, la familia no cuenta con los suficientes recursos para la estadía en Bucaramanga, por lo que han buscado el apoyo de los buenos corazones de la ciudadanía. Otras noticias: Conductor ebrio sería responsable de la muerte Bibian López en Girón: Familia pide celeridad a la Fiscalía
Quienes deseen ayudar pueden hacer donaciones a la cuenta Nequi 314 3847517, a nombre de la nieta Laura Maldonado. Lo recaudado será destinado a la compra de insumos médicos que no cubre la EPS y a gastos de manutención.
Publicidad
Socorro Garnica, durante toda su vida, se ha dedicado a las labores del hogar y al trabajo en el campo.
“Ella hace parte de la asociación del proyecto de huertas caseras y los ingresos que tiene son de lo que siembra: un poquito de lechuga, espinaca, plantas medicinales… así sobrevive”, concluyó la nieta.
















