Entre el dolor y la fe, la madre de la niña de 9 años, muerta por una bala perdida en Cartagena, confía en que la justicia divina y las autoridades hallarán al responsable.

Publicado por: Redacción Judicial
Cartagena llora la muerte de la pequeña Grettel Sofía Maestre Berrío, de apenas 9 años, quien perdió la vida tras ser alcanzada por una bala perdida mientras compartía con su familia el pasado domingo 12 de octubre en el barrio Villa Fanny.
Cinco días después de luchar por su vida en la Unidad de Cuidados Intensivos de la Casa del Niño, la menor falleció dejando una profunda herida en su familia y en toda la comunidad. Este domingo 19 de octubre, sus restos son velados en el Cementerio Jardines de Cartagena, donde será sepultada a las 4 de la tarde.
En diálogo con El Universal, su madre, Johana Berrío, expresó entre lágrimas que aún no ha recibido respuesta alguna de las autoridades. “El que mató a mi hija está cerquita. Sigo creyendo en Dios, en que va a haber justicia divina. Sé que eso no me la devolverá, pero me tranquilizará saber que el responsable pague por lo que hizo”, afirmó la mujer, quien pidió apoyo al alcalde y a las autoridades para capturar al culpable.
Grettel era la mayor de dos hermanos y soñaba con ser reina infantil en las próximas Fiestas de la Independencia. Justamente, el día de la tragedia, su familia se encontraba reunida en casa de la abuela materna planeando los detalles del reinado cuando, de manera repentina, la niña cayó al suelo tras recibir el impacto de la bala.
El proyectil le causó una herida mortal en la cabeza. A pesar de los esfuerzos de los médicos, la pequeña no logró sobrevivir. “Con el dolor de una madre, solo pido justicia. Yo perdono, pero esa persona debe dar la cara”, dijo Johana.
La Alcaldía de Cartagena mantiene vigente una recompensa de 40 millones de pesos por información que conduzca a la captura del responsable, mientras familiares, amigos y vecinos de Villa Fanny realizaron una marcha pacífica exigiendo justicia por la muerte de la niña que, a su corta edad, se convirtió en símbolo de inocencia y dolor en la ciudad.
















