La familia de Angie Tatiana Ortiz volvió a pedir justicia ante el temor de que Bill Steven Barrios Ortega, acusado de presuntamente hacer pasar su muerte por un suicidio, quede en libertad mientras avanza el juicio por feminicidio.

Publicado por: Redacción Judicial
El clamor de justicia por Angie Tatiana Ortiz Acevedo volvió a escucharse más de un año después de su muerte. Cuando su familia esperaba que el siguiente paso fuera conocer una sentencia, apareció una nueva incertidumbre: que Bill Steven Barrios Ortega, procesado por el presunto feminicidio de la joven, recupere la libertad antes de que concluya el juicio oral.
La inquietud surgió porque ya se cumplió más de un año desde que el acusado fue enviado a prisión bajo medida de aseguramiento y la defensa podría solicitar su libertad por vencimiento de términos. Para los familiares, esa posibilidad representa un nuevo golpe en un proceso que, aseguran, ha estado marcado por demoras y aplazamientos.
“El temor es que en cualquier momento pidan que él siga el proceso en libertad, porque ya se cumplió más de un año de la medida de aseguramiento. Pensábamos que este caso iba a avanzar rápido por todas las pruebas que existen, pero aún no hay una condena”, expresó Diana Ortiz, prima de la víctima, a Vanguardia.
La preocupación revive uno de los casos que más conmocionó a Floridablanca en 2025. Lo que inicialmente fue presentado como un aparente suicidio por una sobredosis de medicamentos terminó convirtiéndose, tras el dictamen de Medicina Legal y la investigación de la Fiscalía, en un proceso por presunto feminicidio agravado.

La versión que intentó explicar la muerte de Angie Ortiz en Floridablanca
La historia comenzó la noche del 10 de abril de 2025, cuando Angie Tatiana Ortiz Acevedo, de 25 años, fue hallada sin vida en el apartamento 403 de la torre 1 del conjunto residencial Sacromonte, ubicado en el sector Abadías, de Floridablanca.
La joven, auxiliar de enfermería, llevaba cerca de un mes viviendo con Bill Steven Barrios Ortega, un domiciliario oriundo de Venezuela, con quien sostenía una relación sentimental desde hacía aproximadamente un año. Angie padecía varias patologías psiquiátricas, por lo que seguía un tratamiento con diferentes medicamentos.
Aquella noche, Barrios Ortega aseguró a las autoridades que su compañera sentimental había decidido acabar con su vida. Vea además: Así fue la investigación que destapó el plan para ocultar el feminicidio de Angie Ortiz en Floridablanca
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Según declaró ante la Fiscalía, durante la tarde recibió un mensaje de WhatsApp en el que Angie se despedía de él y de su familia.
“Recibí un mensaje de despedida, palabras de agradecimiento y gratitud hacia toda la familia. Yo le pregunté que cómo así, que cómo iba a decir eso, y le rogué que no hiciera nada. No pude ir antes porque estaba trabajando y pensé que era un momento de crisis”, afirmó.
De acuerdo con esa versión, regresó al apartamento sobre las 8:00 de la noche, encontró a Angie sin signos vitales sobre la cama y dio aviso a sus familiares y a las autoridades.
Cuando llegaron los investigadores del CTI, el hoy procesado les entregó los pastilleros de la joven y aseguró que ella había ingerido una gran cantidad de medicamentos, razón por la cual el caso comenzó siendo investigado como un aparente suicidio.
La necropsia cambió el rumbo de la investigación
Mientras la familia despedía a Angie en sus exequias, el Instituto Nacional de Medicina Legal adelantaba la necropsia que terminaría desmontando esa primera hipótesis.
El informe concluyó que la joven no murió por una intoxicación con medicamentos.
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“Una vez finalizada la necropsia medicolegal, se concluye que la causa básica de muerte corresponde a estrangulamiento manual, con hallazgos anatómicos y lesiones vitales en el cuello, altamente compatibles con compresión directa ejercida por manos humanas. La distribución de las lesiones, la falta de ropa interior, los signos de estrangulamiento y el hallazgo de otros traumas permiten concluir que se trata de una muerte violenta dentro de un contexto forense compatible con una circunstancia de feminicidio”, expuso la fiscal durante las audiencias preliminares.
Ese dictamen cambió por completo el rumbo de la investigación.

Las cámaras comenzaron a reconstruir lo ocurrido
Con el resultado de Medicina Legal, los investigadores revisaron las cámaras de seguridad del conjunto residencial. Los videos permitieron establecer que Bill Steven Barrios Ortega fue la última persona que ingresó al apartamento cuando Angie aún estaba con vida.
Según la reconstrucción hecha por la Fiscalía, la hermana del procesado salió del apartamento hacia las 8:09 de la mañana y él abandonó el inmueble a las 8:56 a.m.
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Más tarde, sobre la 1:16 de la tarde, Angie recibió un domicilio en la puerta del apartamento.
Treinta y seis minutos después, las cámaras registraron el regreso de Barrios Ortega, quien aseguró que volvió para almorzar, aunque, según la Fiscalía, habitualmente comía fuera de casa.
La investigación sostiene que el momento más relevante ocurrió a las 2:40 p.m., cuando las cámaras lo captaron saliendo del edificio vestido con un traje quirúrgico, gorro y bolsas cubriendo sus zapatos.
Para la Fiscalía, ese registro coincide con la hora probable de la muerte establecida por Medicina Legal, que ubicó el fallecimiento hacia las 2:18 de la tarde. Solo hasta las 8:20 de la noche el hombre regresó nuevamente al apartamento y aseguró haber encontrado el cuerpo sin vida.
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“La última persona que se vio ingresar al apartamento fue él, tal como consta en los videos. A esto se suman las contradicciones en sus testimonios. De acuerdo con la prueba técnica, podemos establecer que desde el principio lo que se quiso mostrar fue manipulado”, sostuvo la fiscal.
A esas pruebas se sumaron testimonios de familiares y otros elementos materiales probatorios que, según el ente acusador, evidenciarían episodios previos de violencia dentro de la relación.
Por estos hechos, la Fiscalía capturó e imputó a Bill Steven Barrios Ortega los delitos de feminicidio agravado y ocultamiento, alteración o destrucción de elemento material probatorio. El procesado no aceptó los cargos.

La espera por una sentencia por muerte de Angie Ortiz
Hoy, más de un año después del crimen, el proceso avanza en la etapa de juicio oral y el procesado permanece privado de la libertad en una estación de Policía de Girón. Sin embargo, la familia asegura que el paso del tiempo se ha convertido en una nueva forma de sufrimiento.
“Él nunca aceptó los cargos. La defensa ha dilatado mucho el proceso y tememos que busquen que continúe el juicio en libertad. Si eso llega a pasar, creemos que lo más probable es que se vaya para Venezuela. Además, las audiencias son muy reservadas; no permiten el ingreso de los medios de comunicación y solo pueden asistir los padres”, aseguró Diana Ortiz.
Los familiares insisten en que no buscan privilegios ni decisiones anticipadas, sino que el procesado permanezca privado de la libertad mientras se conoce el fallo. Tenga en cuenta: Alias ‘Julito’ y la vendetta contra una familia en Bucaramanga: Policía revela nuevos detalles
Para este miércoles 5 de agosto estaba programada una nueva audiencia del juicio oral; sin embargo, la diligencia fue aplazada.
“Lo único que queremos es justicia. Que él diga exactamente qué fue lo que pasó, porque fue la última persona que estuvo con Angie. Que hable”, añadió la familiar.

“Que este caso no quede en el olvido”: familia de la joven víctima Angie Ortiz
Al llamado de la familia también se sumó el colectivo feminista Sin Permiso, que manifestó su preocupación por el desarrollo del proceso judicial.
“La familia de Angie denuncia que no ha podido participar de las audiencias ni tampoco conocer las actuaciones que hacen parte del proceso, por más pendientes que han estado. Asimismo, denuncian que se ha limitado el ingreso de medios de comunicación a las audiencias”, señaló la organización.
El colectivo aseguró que, más de un año después del crimen, la ausencia de una sentencia sigue revictimizando a la familia.
“Un año después este proceso continúa sin una sentencia y con decisiones judiciales que profundizan el dolor y revictimizan. Exigimos investigaciones oportunas, sanciones para los responsables y medidas efectivas de prevención y protección frente a las violencias basadas en género. Hoy insistimos que en Colombia vivimos una emergencia nacional por feminicidios”.
De acuerdo con el Código Penal colombiano, si Bill Steven Barrios Ortega llegara a ser condenado por el delito de feminicidio agravado, se enfrentaría a una pena que oscila entre 500 y 600 meses de prisión, es decir, entre 41 años y ocho meses y 50 años de cárcel.














