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Martes 22 de septiembre de 2026 - 01:00 AM

Más gasto, más deuda y menor inversión

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Cuando escucho a los economistas defensores del modelo neoliberal, me sorprendo por su cinismo, negacionismo y sesgo ideológico que afectan la validez de sus acciones. Un ejemplo reciente fue el que destruyó por completo su afirmación por décadas, en el sentido que un aumento de salarios produciría inflación y desempleo. Solo era una hipótesis que la realidad demostró ser falsa. El gobierno anterior al bajar la tasa de desempleo a la más baja del siglo (8.1), después de aplicar aumentos sistemáticos del salario mínimo, demostró la falsedad de los cárdenas y similares. No solo bajó el desempleo, no impactó la inflación y más de tres millones de colombianos salieron de la pobreza monetaria y un millón cuatrocientos mil de la pobreza monetaria extrema, y la pobreza multidimensional se redujo al 9.9 %, beneficiando especialmente a centros poblados y población rural, donde el impacto reduccionista fue un poco mayor al 22%. Ahora bien, hay consenso en la difícil situación fiscal que viene aumentando por lustros, dado que los ingresos del Estado crecen a un menor ritmo que los gastos inflexibles, aquellos que no disminuyen y que por Ley deben ejecutarse y que equivalen al 93% del presupuesto de la Nación. Los ingresos han oscilado entre el 15% y el 18% del PIB, es decir, de la riqueza nacional, en tanto que los gastos han oscilado entre el 18.1% y el 24.3% del PIB. El desequilibrio solo se soluciona con mayores ingresos vía reforma tributaria o mediante deuda, si es por vía tributaria el gobierno y el congreso tiene dos caminos: o los impuestos los pagan las corporaciones nacionales y extranjeras más poderosas o las paga la clase media y el pueblo en general. Si es mediante deuda, ésta puede ser externa, interna o combinada. La deuda que en 2020 llegó a representar el 60.7% del PIB, el gobierno pasado logró estabilizarla en un 57.9% para 2026. El gobierno Petro dejó un presupuesto de 575 billones que fue devuelto por el actual congreso bajo una consideración caprichosa y que cobija también al que el gobierno presentó de 635 billones sobre lo cual me referiré en la columna próxima. Sin embargo, puedo decirles que se basa en más gasto, más deuda y menor inversión. El gobierno pasado estabilizó la deuda que había crecido con Santos y Duque, mantuvo un crecimiento económico acorde con la economía mundial, y presentó un presupuesto ajustado a la realidad social, fiscal y económica del país, privilegiando los derechos y con una propuesta de tributación para corregir su desfinanciación. El presupuesto del gobierno actual es el de la deuda, privilegiando la interna para hacer más rico al sector financiero. Ni de austeridad ni menos de la verdad.

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