martes 30 de noviembre de 2021 - 12:00 AM

Ciclista murió tras caer de un puente en zona rural de Lebrija

“Todo el mundo lo quería. Era muy chévere en cada ruta, muy extrovertido y respetuoso. Un ser humano muy valioso”, expresaron conocidos de Gerardo Quintero en su memoria.
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La adrenalina de un recorrido en bicicleta por un particular puente de Lebrija por donde hace décadas atravesaba el viejo tren, fue la desgracia para el cucuteño Gerardo Quintero Estévez. Perdió el equilibrio en la estructura hecha de tablas y metal para caer casi 18 metros.

Poco antes compartía un recorrido con ciclistas desde Bucaramanga hasta Sabana de Torres, Santander.

Era un domingo casi perfecto: el clima, el paisaje con tonos verdes y cafés, y la compañía de otras personas igual de apasionadas por esa práctica deportiva... pero la muerte esperaba a Gerardo a mitad de camino.

Y se fue al abismo

Volvió a rodar, hasta que lo ‘atrapó’ sin piedad el conocido ‘Puente Curvo’ de la vereda El Conchal. Era literal un paso de equilibrio, porque no cuenta con superficie estable ni con barreras de protección a los lados... fue la trampa para Gerardo a los 66 años.

Dos compañeras le habían pedido que las esperara mientras iban a hacer sus necesidades. Silvia, una de ellas, recuerda que para cuando regresó al camino “él ya había pasado el puente y se escucharon los gritos de los amigos al otro lado, que Gerardo se había caído... ¡Quedé en shock!”.

Sin mucha claridad de lo ocurrido, se especula que Quintero Estévez se adelantó en esa ruta estrecha y no logró mantener en firme su ‘caballito de acero’.

“Detrás de nosotros venían otros dos muchachos de la Defensa Civil acompañándonos en moto. La camioneta de ellos se había devuelto porque no pasaba por ahí. Ellos bajaron de una a ver a Gerardo... Aún estaba vivo”.

Los rescatistas llevaron a cabo complejas maniobras para atender al ciclista, con las limitaciones del momento.

“Incluso lo alcanzaron a sacar a la vía principal, pero no resistió; murió ahí.

“Lo vi tan contento ese día por hacer esa ruta. No lo puedo creer”. Entre sollozos y pena, Silvia hizo un “llamado al gobierno para que construyan ese puente, porque es un peligro. La gente pasa en moto y hasta con niños. No entiendo, si ha habido gente que se ha ido por ahí antes, por qué no lo arreglan...” una duda que esta vez le costó la existencia a Gerardo.

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