miércoles 11 de septiembre de 2019 - 12:00 AM

Informe especial: 18 años después del 11 de septiembre

El fenómeno del 11-S trajo consigo unas incidencias a nivel mundial, dando origen a un nuevo sistema internacional y a una nueva visión de abordar las amenazas globales.
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Los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 trazaron un nuevo rumbo en el mundo y reconfiguraron el ajedrez geopolítico internacional, luego del giro de la política exterior de Estados Unidos.

Hoy, 18 años después de que dos aviones comerciales se estrellaran contra las emblemáticas Twin Towers del World Trade Center, la sede del Pentágono y un cuarto cayera en campo aislado, en los alrededores de Pittsburgh, en el mundo cambió la dinámica de las amenazas globales, y Estados Unidos se ‘obsesionó’ con la cruzada antiterrorista.

La coyuntura del 11-S puso en ‘jaque’ la institucionalidad mundial, con ataques unilaterales, invasiones armadas y reformas en la seguridad de los estados al tenor de una “guerra contra el terrorismo”; ‘coletazos’ económicos, efectos en materia de derechos humanos, y sobre todo en la relación entre los países.

Sus secuelas aún perduran, lo que dio origen a un nuevo sistema internacional con alianzas afines a Estados Unidos, a sus normas y a sus intereses.

En primer lugar, Carlos Andrés Pérez, investigador de la Universidad de Massachusetts en Boston (Estados Unidos) subraya la importancia de entender que lo que pasó el 11 de septiembre hace parte de uno de los cambios fundamentales en la historia reciente del mundo, y de cómo Estados Unidos también empieza a ejercer un papel fundamental a nivel internacional.

En efecto, enumera que las implicaciones van desde la famosa declaración de la “guerra contra el terror”, hasta cambios fundamentales en política exterior y en institucionalidad internacional.

Uno de esos cambios, explica a renglón seguido, es la legitimación como tal que se da luego de los atentados y la forma cómo empiezan a perseguirse ciertos crímenes y ciertos objetivos.

Esta situación, en definitiva, atenta con otros hechos que también son muy discutibles, como la búsqueda y la protección de derechos humanos, las libertades civiles y los derechos fundamentales, “que tanto ha abanderado Estados Unidos, se pone en entredicho por la forma como comienza a reaccionar frente a las amenazas”, explica.

En resumen, Pérez advierte un retroceso a nivel internacional y “empezamos a vivir una especie de temor generalizado, no solo producto de los ataques, sino de la repercusión que se da luego de esos ataques, que hace que se expanda en el mundo”.

De otro lado, asegura que a nivel económico, las repercusiones son evidentes, en la medida en que los mercados se vuelven más susceptibles a los temores y el pánico, particularmente los efectos se pueden observar en el desarrollo de la industria militar.

Esto, anota da origen a serios cuestionamientos sobre el papel internacional de Estados Unidos, lo que a su vez hace que surjan nuevos actores importantes en el contexto internacional, como China y Rusia, los cuales tratan de equilibrar un poco la balanza.

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Una consecuencia directa del 11-S, según Fernando Cvitanic, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de La Sabana, es que se establecen los ataques preventivos, y la guerra ilegal, refiriéndose con ello a la invasión en Afganistán, donde EE.UU. pasa por encima de la comunidad internacional.

Bajo la idea de ser “el guardián del mundo”, Cvitanic considera que Estados Unidos ha venido aplicando una política unilateral, atacando lo que vea como un peligro.

Ahora bien, aclara que es necesario entender que cuando el enemigo es el terrorismo, las potencias muestran vulnerabilidad porque, si bien los grupos terroristas son menos poderosos, sí son más peligrosos.

En tal sentido, insiste en que la lucha contra el terrorismo es más difícil de resolver, se ha demostrado en Europa, porque es trasnacional, “es un enemigo peligroso, puede estar en Siria, Afganistán y el mismo Estados Unidos, pero el país no se da cuenta”.

Desde el punto de vista del internacionalista y abogado penalista Camilo Enciso, desde el 11-S el mundo pudo ver el triunfo momentáneo del idealismo como teoría predominante en el manejo de la política exterior de Estados Unidos.

Es decir, “reinó por algún tiempo allí la idea de que EE.UU. debía exportar su modelo democrático a otros países”, describe el experto.

Pero resalta que la anhelada paz no llegó y surgió el Estado Islámico, las relaciones con Rusia se agriaron y la tensión con China aumentó.

Ahora, con el gobierno de Donald Trump, Enciso identifica que el péndulo está regresando a la preeminencia del modelo realista de la política exterior.

“Estados Unidos está en franca retirada de muchos territorios ocupados, y solo tiene interés en intervenir plenamente en donde sea necesario para evitar el quebrantamiento del balance de poder en el concierto global de naciones”, concluye.

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