La ceniza expulsada por el volcán de la isla española de La Palma desde el inicio de su erupción el 19 de septiembre ha cubierto una superficie de 3.304 hectáreas.

Publicado por: EFE
Así consta en la última actualización del sistema de satélites europeo de monitorización terrestre Copernicus con datos recabados en la tarde de este viernes.
En la misma, reduce sensiblemente la estimación de la superficie ocupada por la lava, incluido el terreno que ha ganado al mar desde la noche del día 28. Pasa de las 709 hectáreas a las 367,3.
En cuanto a las edificaciones afectadas por las coladas, se mantiene el cálculo de 1.005, aunque se elevan a 880 las que han quedado completamente destruidas, diez más en comparación con el anterior recuento.
El número de kilómetros de carreteras afectados aumenta hasta los 30,7, de los cuales 28,3 han sido destruidos por el paso de la lava.
La colada (río de lava) que emergió ayer de los dos nuevos focos abiertos a unos 600 metros del cono principal alcanzó hoy a la primera que formó la erupción volcánica.
La responsable de Vigilancia Volcánica del Instituto Geográfico Nacional de España, Carmen López, explicó que el cono principal mantiene varios puntos activos, sin descartarse la aparición de otros.
La erupción fisural continúa mostrando un modelo estromboliano, con fases explosivas y efusivas simultáneas.
La fajana creada por la lava que ha llegado al mar está a más de 475 metros de la línea de costa, con una profundidad de 30 metros y con una superficie de 27,7 hectáreas.
Según la experta, la emisión gaseosa debida al contraste térmico entre la lava y el mar está compuesta por vapor de agua y ácido cloríhidrico, y solo tiene incidencia en la zona de contacto, aunque advirtió que las poblaciones cercanas deben estar informadas sobre los cambios del viento.
Respecto a la nube de ceniza y dióxido de azufre, la técnica reconoció que las condiciones meteorológicas son desfavorables para la calidad del aire, y la llegada de polvo sahariano del continente africano complica la situación al mezclarse con las partículas procedentes de la erupción.
No obstante, las mediciones realizadas muestran una mejoría de los valores atmosféricos en varias partes de la isla.















