Ante el estado de salud por problemas respiratorios del papa Francisco, quien estuvo hospitalizado, ya la Santa Sede tiene un protocolo especial para la muerte de un papa. Conozca el plan de la Iglesia Católica tiene en caso de su muerte o renuncia.

Publicado por: Redacción Vanguardia
Tras varios días hospitalizado por problemas respiratorios, el papa Francisco reapareció hoy 2 de abril en la tradicional misa del Domingo de Ramos en la plaza de San Pedro.
Esto se dio un día después de salir del hospital, y ante miles de fieles defendió a los “abandonados” del mundo actual: “También yo necesito que Jesús me acaricie”, confesó, con la voz aún débil y algo ronca.
Hay que recordar que en una habitación del décimo piso de la clínica Gemelli de Roma pasó estas noches el papa Francisco, el sumo pontífice de 86 años, quien fue internado el pasado 29 de marzo, por presentar una infección respiratoria.
Según prensa del Vaticano, el santo padre estuvo bajo la supervisión de su enfermero personal, Massimiliano Strappetti, quien confirmó que Francisco pasó la noche con tranquilidad y que su salud está fuera de peligro.
Sin embargo, en el mundo católica ha surgido la curiosidad sobre cuál sería el protocolo preparado por el Vaticano si muere el papa Francisco.
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Protocolo
En un informe de El Espectador, se detalla que la Iglesia Católica tiene un protocolo bastante estricto que se usa para la pronta reacción en el caso de una muerte inminente y/o esporádica del papa de turno.
Inicialmente, el médico del Vaticano debe confirmar el fallecimiento del sumo pontífice, registrando con exactitud los detalles del deceso, como la hora y el motivo de la muerte.
Luego, se deben colocar dos banderas negras en la Plaza de San Pedro.
Una de ellas estará ubicada en lo más alto de la Basílica de San Pedro y la otra en la torre del campanario; entre tanto, las campanas de la Basílica sonarán en señal de luto.
Quien informará la muerte del papa será el decano del Colegio de Cardenales, mismo que realizará los preparativos necesarios para el funeral y la elección de la próxima persona que será el sumo pontífice.
Llegados a este punto, se ejecutará un proceso de sucesión que comienza oficialmente con la muerte del papa.
Después, como se pudo apreciar en “Ángeles y demonios”, los cardenales menores de 80 años y que forman parte del Colegio Cardenalicio de la Iglesia Católica, se reunirán en un Cónclave efectuado hasta máximo 20 días posteriores a la muerte o renuncia del papa.
A puerta cerrada, estos cardenales, llamados también votantes, elegirán entre los diferentes candidatos al nuevo papa.
Posteriormente, esos mismos cardenales se reunirán en la Capilla Sixtina y votarán de forma secreta, hasta que uno de los candidatos obtenga dos terceras partes de los votos para ser el nuevo pontífice.
Esto no es de la noche a la mañana, pues así como la votación puede durar un par de horas, también se pueden hacer varias votaciones que durarían semanas.














