Se revelaron los escalofriantes detalles del feminicidio de Karen Martínez, la joven barranquillera asesinada en Texas presuntamente por su exnovio.

Publicado por: Redacción Mundo
Karen Martínez Ballesteros tenía 28 años y una vida por delante. Había llegado a Estados Unidos buscando nuevas oportunidades, cargando con ella la esperanza de miles de mujeres migrantes que sueñan con estudiar, trabajar y construir un futuro lejos de casa. Pero el sueño terminó en tragedia: fue asesinada en Texas, presuntamente por su exnovio, en un crimen marcado por el control y la violencia de género.
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El 14 de junio de 2025 fue la última vez que se supo de ella. Ese día, una cámara de seguridad la captó subiendo a la camioneta blanca de Matison Jonathan Preville Jr., un joven estadounidense de 20 años con quien había tenido una relación turbulenta. Cuatro días después, su cuerpo apareció en un campo al norte del condado de Wichita Falls, con una herida de escopeta en el pecho y un cartucho incrustado entre las telas de su vestido.
La investigación no tardó en apuntar al exnovio. Preville negó haberla visto recientemente, pero las imágenes, el rastreo de su celular y pruebas encontradas en su casa —como el teléfono de Karen y ropa manchada de sangre— contradecían su versión. Fue detenido el 19 de junio y ahora enfrenta cargos por secuestro agravado y asesinato capital, con una fianza que asciende a 3 millones de dólares.
Un patrón de violencia
Amigos y allegados relataron a las autoridades que Karen sufría una relación abusiva. Celos, amenazas, control sobre sus decisiones. Una amiga incluso comentó que Karen podría estar embarazada, lo cual habría desencadenado la furia de su expareja. Sin embargo, la autopsia descartó el embarazo, aunque confirmó que fue asesinada con al menos dos disparos.
Más allá del morbo, este caso refleja una realidad dolorosa: el feminicidio transnacional, donde mujeres migrantes son víctimas de relaciones violentas en contextos donde muchas veces están solas o desprotegidas. Karen vivía con una madre adoptiva en Estados Unidos, lejos de su familia en Barranquilla, que hoy clama por justicia y prepara su repatriación.
El silencio de siempre, la violencia de siempre
El crimen ha causado conmoción tanto en Colombia como en la comunidad latina en Estados Unidos. No solo por su brutalidad, sino porque revela cómo el machismo no tiene fronteras. Karen fue asesinada no por un desconocido, sino por alguien que alguna vez dijo quererla. Por alguien que, incapaz de controlar sus decisiones, eligió eliminarla.
Ahora, su nombre se suma a la larga lista de mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas. Su historia, marcada por sueños migrantes, relaciones tóxicas y un final prematuro, interpela a los sistemas de protección, a las leyes, y sobre todo, a una sociedad que aún no aprende a escuchar las señales antes del disparo.















