“Alligator Alcatraz”, el nuevo centro de detención de Trump en Florida, ha desatado polémica por mezclar migración con espectáculo y castigo. Expertos advierten que no se trata solo de una cárcel, sino de una narrativa peligrosa que criminaliza a los migrantes y enciende la retórica electoral.

En lo que muchos califican como un nuevo capítulo de su política migratoria basada en el miedo y la teatralidad, el presidente Donald Trump inauguró el pasado 1 de julio el polémico centro de detención para migrantes apodado “Alligator Alcatraz”, en una zona pantanosa infestada de cocodrilos y fauna salvaje en la Florida. Además: Carpas del desierto en Arizona: el infierno que revive en ‘Alcatraz Caimán’ en Florida
El nombre no es metafórico: según el propio mandatario, los reclusos “tendrán que aprender a huir de un caimán si intentan escapar”. Tiene capacidad para albergar a 5.000 reclusos.
Construido en apenas una semana, razón por la cual Trump ‘sacó pecho’ calificándolo como un símbolo de eficiencia de su Administración, el centro de reclusión ha desatado una ola de críticas por su simbolismo violento y el uso del miedo como herramienta política.

Para María Teresa Palacios Sanabria, experta en temas de movilidad humana y directora de Investigación de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario, se trata de una abierta criminalización de la migración. Otras noticias: Redada en EE.UU.: 72 migrantes detenidos en club asociado con cartel de Los Zetas
“Si vemos las características que tiene este centro de reclusión de personas, porque no es un centro de detención propiamente, es un centro de reclusión de inmigrantes, pues nos podemos dar cuenta que desde su nombre ya hay un lenguaje y además un simbolismo muy agresivo, Alcatraz de los Caimanes”, explica Palacios Sanabria.
En definitiva, dice que es una declarada guerra en contra de la inmigración en Estados Unidos, que se produce en situación irregular confundiendo esta situación con aquellas personas que sí cometen delitos.
El riesgo de fractura social en EE.UU. por agresiva política migratoria
Sebastián Polo Alvis, politólogo y experto en migraciones y estudios latinoamericanos, tiene su propia lectura al respecto.
Según él, este polémico centro de reclusión cargado de referencias a castigos extremos y entornos inhumanos, es una demostración de una expansión de las iniciativas de su plan de tener una visión mucho más confrontativa y securitista de las migraciones en ese país. Se recomienda: Redada en obra de Florida: más de 100 migrantes arrestados, entre ellos colombianos
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Sin embargo, advierte sobre un incremento en la fractura social dentro de la misma ciudadanía estadounidense. “Cada vez es más abrumadora la resistencia a los cuerpos de control migratorio, como por ejemplo, el ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas)”.
De hecho, una encuesta del Pew Research Center mostró recientemente que el 56 % de los estadounidenses se oponen a deportar a personas “que tienen un trabajo”.
Cabe señalar que el retorno de Trump al poder en enero de este año, se ha dado en medio de un endurecimiento drástico de las políticas migratorias, con redadas masivas, detenciones sin aviso y deportaciones expeditas.

Derechos humanos, el más sacrificado, en ofensiva migratoria de Trump
Sin embargo, las promesas de campaña de Trump de deportar hasta un millón de personas al año se han visto bloqueadas debido a las protestas en las comunidades afectadas, demandas de mano de obra barata por parte de los empleadores y una escasez de fondos para un gobierno con déficits crónicos. Lea aquí: Realizan las primeras redadas contra migrantes en Nueva York y Nueva Jersey
Es más, abogados de migrantes detenidos han cuestionado la legalidad de las deportaciones y criticado las condiciones en los centros de detención temporal.
Pero, sin duda, el precio más alto lo están pagando los derechos humanos.
“Estamos retrocediendo mucho en términos de humanidad y respeto a los derechos humanos y de una democracia aparentemente tan sólida, de una democracia que se precia de ser el modelo en el respeto a los derechos a nivel mundial, creo que es bastante paradójico, pero además lamentable”, considera María Teresa Palacios Sanabria.
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Trump se burla de migrantes: “Que aprendan a huir de un caimán”
A ello se le suma, la forma en la que esta situación le causa diversión al presidente Trump. Es decir, cuestiona que le parezca pintoresco “cómo iban a enseñarles a las personas migrantes que quisieran fugarse de este centro de reclusión a cómo evadir a los cocodrilos”.
“Si tenemos un mínimo de respeto por el otro, un mínimo de reconocimiento de la dignidad de la persona, un mínimo de humanidad, un mínimo de principio de solidaridad frente al otro, este tipo de relatos no nos pueden parecer divertidos”, destaca.

Como de los derechos de los migrantes, Palacios Sanabria cree que se está llegando a un punto de inflexión de la actual Administración en EE.UU. y sobre todo, en la regulación de las políticas migratorias.
Por ello, confía “en otros estados democráticos, posiblemente del mismo nivel que puedan hablar un poco más de tú a tú con el Gobierno de los Estados Unidos, puedan levantar la voz”. Le puede interesar: El reto de retirar la ciudadanía estadounidense a bebés de migrantes indocumentados
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Igualmente muestra su preocupación por países de la región, caso Colombia, que aportan una cuota muy grande de migrantes en Estados Unidos, ya que no tienen mucho margen de negociación y de oposición frente a la agresiva ofensiva migratoria del Gobierno de Trump.
A todas luces, con esta nueva prisión “Alligator Alcatraz”, que ha sido interpretada por analistas como una jugada mediática para mantener en agenda el tema migratorio en clave electoral, Donald Trump no solo busca detener migrantes, busca polarizar, provocar y controlar la conversación pública. Y, como en muchas otras ocasiones, lo está logrando.



















