Irán vive una de sus jornadas más intensas de ataques desde el inicio del conflicto.

La guerra entre Israel e Irán ha entrado en una fase de desgaste crítico al cumplirse el quinto día de hostilidades directas. Lo que comenzó como una escalada regional se ha transformado en una campaña sistemática de desmantelamiento militar que, según los últimos informes del Ejército israelí, ya ha logrado neutralizar 300 sistemas de defensa contra misiles balísticos iraníes.
Sin embargo, mientras los cazas israelíes golpean centros de mando y complejos nucleares, el costo humano en las calles de Teherán y Tabriz comienza a revelar una cifra desgarradora de víctimas civiles.
Una mañana de estruendo en los centros de poder
La jornada arrancó con una nueva y coordinada oleada de bombardeos. Aviones de combate israelíes, operando en conjunto con fuerzas de Estados Unidos, centraron sus ataques en puntos neurálgicos de Teherán, la ciudad sureña de Shiraz y la estratégica central de Isfahan.
Según el portavoz militar israelí, Effie Defrin, los objetivos no fueron elegidos al azar, se buscó golpear la estructura ósea de la Guardia Revolucionaria y las fuerzas de seguridad interna. Además: Rusia y China buscan frenar la guerra en Irán tras anuncio de victoria de Trump

En Tabriz, las bombas alcanzaron un centro de mando de unidades especiales y un complejo de la milicia Basij. Simultáneamente, en la capital y en la provincia de Maragheh, fueron destruidos centros de inteligencia y unidades responsables del lanzamiento de misiles balísticos.
“Los ataques se realizaron mientras los agentes del régimen se encontraban en el interior de estas instalaciones”, subrayó Defrin, enfatizando la intención de descabezar la operatividad del mando iraní. Lea también: Trump dice que podría hablar con Irán mientras EE.UU. intensifica los ataques
El balance de una guerra total
Las cifras que emergen del conflicto ofrecen dos visiones de una misma tragedia. Por un lado, la inteligencia israelí asegura haber eliminado a más de 1.900 efectivos militares, entre soldados y altos comandantes, desde que comenzó la ofensiva el pasado 28 de febrero.
Por otro lado, la dimensión humana de los bombardeos es retratada con crudeza por la ONG HRANA, con sede en Estados Unidos, que cifra en 1.097 los civiles fallecidos, entre los que se cuentan al menos 181 niños menores de diez años. Le puede interesar: Irán desafía a Trump y presume misiles más potentes: “Podemos expandir la guerra”
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Esta dualidad ha encendido el debate internacional sobre la visibilidad del sufrimiento del pueblo iraní.
Desde Madrid, la activista Nilofar Sarabi lanzó una crítica mordaz contra la doble vara de medir la información: “Las bombas de Israel te dan caché informativo”, lo lamentó, señalando que la represión interna del régimen suele ser ignorada frente al espectáculo visual de la guerra.
Sarabi denunció que, mientras se producen manifestaciones contra los ataques externos, el mundo guarda silencio ante la masacre sistemática que la “teocracia islamista” comete contra sus propios ciudadanos.
Estrategia de “cielo abierto” y futuro político
Más allá del conteo de bajas, Israel busca la supremacía aérea absoluta. En las últimas 48 horas, seis aeródromos militares han sido inutilizados, incluyendo el Aeropuerto Internacional de Mehrabad y la base de Bushehr.

El objetivo final, según el primer ministro Benjamín Netanyahu, trasciende lo estrictamente militar. En una reciente visita institucional, el mandatario fue claro al depositar en el pueblo iraní la responsabilidad histórica de “romper el yugo de la tiranía”, asegurando que las acciones actuales están quebrantando la estabilidad de los ayatolás.
El panorama político en Irán también ha sufrido un sismo con la muerte del líder supremo Alí Jameneí en los bombardeos iniciales, siendo reemplazado por su hijo Mojtaba Jameneí.
Ante este relevo dinástico, la postura de Israel sigue siendo de máxima confrontación: atacarán a cualquiera que represente una amenaza.

Mientras tanto, en el frente interno israelí, la defensa no es hermética. A pesar del éxito de sus sistemas antimisiles, un proyectil iraní logró impactar el pasado lunes en el centro del país, causando la primera víctima mortal en territorio israelí en diez días. Con Hezbolá operando como un “ala de la Guardia Revolucionaria” desde el Líbano, la posibilidad de un ataque coordinado sigue latente, manteniendo a todo Oriente Medio en un estado de vilo permanente.


















