Meliá, Iberostar, Blue Diamond y Archipelago International recortan operaciones o se retiran del país en menos de una semana. El éxodo masivo, forzado por las sanciones de EE.UU. a Gaesa, deja en el limbo a más de 50 hoteles en medio de un desplome del 55 % en la llegada de viajeros.

Publicado por: Redacción Mundo
El motor económico de Cuba, el turismo, se apaga a una velocidad sin precedentes. En una debacle corporativa en cadena, las cuatro mayores operadoras hoteleras internacionales en la isla anunciaron en el lapso de apenas siete días el cese total o la reducción drástica de sus operaciones en el país. El detonante directo es el paquete de sanciones financieras activado por la administración de Donald Trump.
La multinacional española Meliá, que se consolidaba como el mayor actor turístico extranjero en territorio cubano, propinó el último golpe al anunciar que deja de operar y comercializar “de forma inmediata” 15 de los 35 hoteles que tenía bajo su gestión.
La compañía justificó su repliegue aludiendo a “circunstancias sobrevenidas ajenas” vinculadas al hostil “contexto geopolítico social, legal y económico”. Lea también: Estados Unidos ofrece ayuda humanitaria adicional a Cuba

El efecto dominó que vacía los hoteles estatales en Cuba
La drástica decisión de Meliá cierra una semana negra para el Ministerio de Turismo cubano (Mintur), tras una sucesión de retiros de otros gigantes globales del sector:
Blue Diamond (Canadá): Fue la primera en romper lazos. La firma canadiense, que operaba una quincena de complejos turísticos principalmente en La Habana y Cayo Largo del Sur, decidió abandonar por completo la isla.
Archipelago International (Indonesia): La cadena asiática emuló la retirada total, dejando la administración de sus seis hoteles en el país. Entre ellos destaca el icónico y reciente proyecto Grand Aston, ubicado en pleno Malecón habanero.
Iberostar (España): La hotelera mallorquina ejecutó un recorte masivo, quedándose con solo 6 de los 18 establecimientos que manejaba. Dejó de comercializar insignias del turismo de lujo como el Selection La Habana y el Grand Packard. Además: Presidente Trump lanza dura advertencia: “vamos a tomar Cuba”

La clave del repliegue de Iberostar
La firma detalló que su salida responde a la “adaptación al entorno regulatorio internacional”. Por ello, abandonó todas las instalaciones que son propiedad de Gaviota (la empresa turística del conglomerado militar Gaesa, sancionado por EE. UU.), pero mantendrá la operación de los hoteles que pertenecen a Cubanacán y Gran Caribe, firmas dependientes del Ministerio de Turismo civil.
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Incertidumbre y desplome del turismo en Cuba durante 2026
La estampida en masa de las multinacionales deja un vacío sin precedentes: cerca de 50 instalaciones hoteleras de alto nivel han quedado en el limbo. Hasta el momento, ni el Mintur ni el grupo militar Gaviota han ofrecido una respuesta oficial sobre el futuro de los inmuebles. Siga informado: Trump afirma que la caída del régimen en Cuba sería “la cereza del pastel”
Analistas del sector barajan tres escenarios complejos: que el Estado asuma la gestión directa sin el músculo comercial extranjero, buscar operadores alternativos inmunes a las leyes de Washington, o proceder al cierre temporal de las instalaciones.
Esta última opción toma fuerza debido a que la ocupación hotelera ya se encontraba en mínimos históricos. El endurecimiento del bloqueo energético de EE.UU. desde enero pasado —que restringe la llegada de crudo y obliga al racionamiento eléctrico en la isla— ya mantenía cerradas varias alas de estos complejos.

Las demoledoras cifras del sector turístico en Cuba
Durante el primer cuatrimestre del año, Cuba recibió apenas 328.608 turistas internacionales, lo que representa una caída del 55,8 % en comparación con el mismo período del año anterior, por factores con la falta de energía eléctrica, la escasez de alimentos y el “bloqueo petrolero” han llevado al cierre de hoteles y reducción de vuelos.
Cabe recordar que en abril pasado, la isla registró la alarmante cifra de solo 30.551 visitantes internacionales.

El sector ya venía golpeado desde 2025, año en el que Cuba cerró con apenas 1,8 millones de viajeros, el peor registro desde el año 2002 (excluyendo el periodo de la pandemia de COVID-19). En 2024 tuvo 2,2 millones de visitantes, por lo que el desplome es drástico. Tenga en cuenta: Sin clases y a oscuras: nuevo fallo eléctrico dejó sin luz a seis millones de personas en Cuba
La parálisis total del turismo asesta un golpe casi definitivo a los planes de flotación del Gobierno cubano. Al ser una de las tres principales fuentes de divisas y de aporte directo al Producto Interno Bruto (PIB) junto a las remesas y los servicios profesionales, el éxodo hotelero agudiza drásticamente la crisis de desabastecimiento e insolvencia que atraviesa el país.
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Visa y Mastercard dejarán de operar en la isla tras la última orden de Donald Trump
En otro golpe financiero a la isla, el Banco Central de Cuba (BCC) anunció que los gigantes de servicios financieros internacionales Visa y Mastercard dejarán de funcionar en todo el territorio cubano a partir de este sábado 6 de junio.
La suspensión responde a la necesidad de las entidades bancarias internacionales de esquivar las severas penalizaciones derivadas de la última Orden Ejecutiva de la Casa Blanca. También lea: EE.UU. endurece ofensiva contra Cuba con sanciones, amenazas militares y presión diplomática
De acuerdo con el comunicado oficial, un banco privado extranjero —cuyo nombre se mantuvo bajo reserva— notificó a las autoridades monetarias de la isla la interrupción inmediata de sus relaciones con la financiera local Fincimex, brazo financiero que pertenece al conglomerado militar estatal Gaesa.

“Dicha interrupción se relaciona directamente con la Orden Ejecutiva No. 14404 del 1 de mayo, emitida por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, como parte de su estrategia de asfixia contra el pueblo de Cuba”, argumentó el BCC.
Con este corte de operaciones, Cuba pierde de manera fulminante la capacidad de procesar transacciones electrónicas internacionales, lo que le impide captar ingresos por la comercialización de bienes, servicios y el procesamiento de remesas mediante tarjetas bancarias globales.

















