El retiro del visado a la embajadora brasileña por parte de Estados Unidos y la degradación de las relaciones con Argentina intensifican la tensión política en Brasil.

A menos de dos meses de las elecciones presidenciales de octubre, Brasil quedó envuelto este miércoles en una tormenta diplomática que estalló de forma casi simultánea con dos de sus principales aliados históricos, Estados Unidos y Argentina.
Los roces se sumaron a la ya tensa relación que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva mantiene con Donald Trump y Javier Milei, ambos abiertamente alineados con la oposición brasileña de cara a la contienda electoral. Además: Crisis entre Brasil y Argentina: Lula retira a su embajador tras los insultos de Javier Milei
Dos frentes que se abrieron el mismo día
El primer episodio se registró cuando Estados Unidos anunció la decisión de retirar el visado a la embajadora brasileña, una medida que Washington justificó al alegar demoras de Brasilia para otorgar el beneplácito al nuevo embajador designado por Trump, Daniel Pérez.
El Gobierno brasileño rechazó de inmediato esa versión, la calificó de infundada y la vinculó directamente con un intento de injerencia en el proceso electoral del país.
Casi al mismo tiempo, se conoció un segundo desencuentro, esta vez con su vecino Argentina. Brasilia decidió degradar las relaciones diplomáticas con Buenos Aires al nivel de encargados de negocios, en respuesta a lo que consideró insultos reiterados de Milei contra Lula durante la última semana, entre ellos declaraciones realizadas en suelo brasileño durante el lanzamiento de la candidatura de Flávio Bolsonaro, principal rival opositor de cara a octubre, acto al que el mandatario argentino asistió para respaldar al candidato. Además: Brasil, Venezuela y Paraguay endurecen controles a viajeros con documentos vencidos

Como respuesta, Brasil retiró a su embajador en Buenos Aires y notificó, mediante una nota de protesta, que mantendría el vínculo bilateral en ese nivel reducido mientras continúe la actitud de Milei, quien ha llamado a Lula “corrupto”, “presidiario” y “ladrón”.
Desde Argentina, el Gobierno se negó a ofrecer disculpas y reafirmó su respaldo a un eventual triunfo de la oposición brasileña. “La región está cambiando de dirección ideológica.
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Nosotros eso lo celebramos y esperamos que también suceda en Brasil. Es un deseo expresado por el presidente”, declaró el canciller argentino, Pablo Quirino. Además: Justicia brasilera impidió encuentro entre Milei y Bolsonaro

Lula responde y la campaña se calienta
Este miércoles, Lula fue enfático al pronunciarse sobre ambos episodios y advirtió que no aceptará “intromisiones” ni “injerencias” externas en las elecciones brasileñas.
“Brasil no solo está preparado, sino que va a enfrentar a cualquier persona de fuera que quiera interferir en nuestro proceso electoral”, sostuvo el mandatario en una entrevista.
Desde la otra orilla política, Flávio Bolsonaro responsabilizó a Lula de haber originado la crisis diplomática con Estados Unidos y lo acusó de “incompetencia” en el manejo de las relaciones exteriores.
Además, señaló que el mandatario guarda “rencor” hacia Trump por el arancel del 25 por ciento impuesto el mes pasado a buena parte de las exportaciones brasileñas, una medida que se convirtió en uno de los factores que más reacción ha generado entre el electorado. Siga informado: Tribunal Supremo de Brasil mantuvo arresto domiciliario A Bolsonaro

El efecto de estas tensiones en la contienda electoral sigue siendo incierto. En un primer momento, Bolsonaro perdió terreno en las encuestas ante la percepción de un sector del electorado de que él y su hermano Eduardo habrían presionado al Gobierno estadounidense para lograr las sanciones contra Brasil, una lectura que confirma una encuesta de Meio/Ideia, divulgada este miércoles, según la cual el 45 por ciento de los votantes considera que el respaldo de Trump a un candidato reduce sus opciones de triunfo.
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Pese a ello, en las últimas semanas el hijo del expresidente Jair Bolsonaro ha recuperado terreno y hoy se ubica apenas cinco puntos por debajo de Lula en un eventual balotaje, que se realizaría el 4 de octubre si ningún aspirante supera la mitad de los votos.
Otra encuesta, esta vez de Genial/Quaest y divulgada también este miércoles, muestra que el 43 por ciento de los brasileños considera que Lula manejó mal la respuesta a los aranceles estadounidenses, frente a un 38 por ciento que respalda la gestión de su Gobierno en ese frente.
















