Las conversaciones fueron sostenidas antes de la muerte de la menor y serán entregadas a la Fiscalía para establecer su autenticidad, contexto y posible valor dentro de la investigación.

Publicado por: Redacción Vanguardia
Nuevas conversaciones podrían incorporarse a la investigación por la muerte de Ana Lucía González, la niña de nueve años cuyo cuerpo fue encontrado el 15 de septiembre en un túnel de alcantarillado de Ciudad Bolívar, en Bogotá.
Se trata de varios chats de WhatsApp que familiares de Shenner José Rojas Lárez, procesado por la muerte de la menor, anunciaron que entregarán a la Fiscalía. Los mensajes corresponden a conversaciones sostenidas antes del crimen y contienen referencias a situaciones que preocupaban a personas cercanas a la niña.
El contenido fue conocido por la Unidad Investigativa de El Tiempo, que tuvo acceso a conversaciones entre Rusmeiri González, hermana de Ana Lucía y pareja de Rojas, y una familiar del procesado identificada como Nebraska. Los intercambios abarcan varias semanas y algunos fueron escritos apenas dos días antes de que la menor fuera encontrada sin vida.
Los mensajes que quedaron antes de la tragedia
En una conversación del 27 de julio, Rusmeiri manifestó que sentía temor frente a la situación que estaba viviendo y escribió: “Pero lo vas a denunciar. Yo estaba pensando en irme mañana, pero no puedo ir a la casa. Yo no quisiera que el bebé creciera sin su papá. Tengo miedo, y si mi tío se da cuenta, me van a regañar”.

En otro momento, explicó que había decidido contarle a alguien lo que estaba ocurriendo porque se sentía “asficsiada” (sic.) y temía la reacción de su entorno. Nebraska, por su parte, propuso hablar directamente con Ana Lucía para intentar conocer qué estaba pasando. En el chat planteó preguntarle a la niña y, si no quería hablar, darle lápiz y papel para que pudiera contar qué le hacía Rojas.
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La respuesta de Rusmeiri fue que ya había intentado conversar con su hermana, pero que no pudo continuar después de verla llorar. “No quiero hacerle recordar esas cosas, yo lo intenté pero no pude más porque se puso a llorar”, escribió.
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En esa misma conversación señaló que había pensado llevar a la menor para que fuera examinada, aunque expresó temor de que esto terminara con la intervención de la Policía.

Otro de los mensajes que ahora serán puestos en conocimiento de los investigadores recoge la percepción que tenía Rusmeiri sobre la relación entre Rojas y la niña.
“Yo siento más bien que la rabia de él es porque yo no le hago caso como tal y cuando ve a la niña trata de desquitarse con ella, pero delante de mí no se lo permito”, manifestó.
Fiscalía deberá determinar qué aportan las conversaciones
Los familiares tienen previsto entregar los chats a la Fiscalía para que sean incorporados al conjunto de elementos que hacen parte del proceso. A partir de ese material, los investigadores deberán establecer si las conversaciones son auténticas, en qué contexto fueron escritas y qué información pueden aportar sobre los hechos previos a la muerte de Ana Lucía.
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Por ahora, los mensajes no constituyen por sí solos una conclusión judicial sobre lo ocurrido ni determinan la responsabilidad del procesado. También deberán ser contrastados con las demás pruebas recopiladas por las autoridades.
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Rojas Lárez permanece privado de la libertad y fue imputado por los delitos de feminicidio agravado y actos sexuales con menor de 14 años agravados. Durante el proceso judicial, el señalado no aceptó los cargos.

La Fiscalía ha señalado que el hombre habría trasladado a Ana Lucía desde Mosquera hasta Bogotá después de una discusión con su pareja y que posteriormente la habría llevado hasta Ciudad Bolívar, donde habría ocurrido el crimen.
Medicina Legal también deberá establecer las circunstancias de la muerte y determinar si existieron hechos de violencia sexual contra la menor antes de su fallecimiento.
Mientras avanza esa investigación, las conversaciones conocidas por los familiares del procesado pasarán a manos de la Fiscalía. Su contenido será contrastado con los demás elementos del caso para establecer qué ocurrió en los días y semanas previos a la muerte de Ana Lucía. Parte de los mensajes no fue divulgada públicamente con el propósito de preservar la intimidad y dignidad de la menor.















