La campaña presidencial brasileña entra en una nueva etapa mientras Flávio Bolsonaro gana terreno y los jóvenes muestran menor interés en las urnas.

Brasil vive un clima electoral cada vez más incierto a pocas semanas de las urnas. La campaña presidencial atraviesa un momento de tensión que combina cifras, sospechas de corrupción y una generación de jóvenes que observa la política desde lejos.
En medio de ese ambiente, un nuevo dato empieza a circular con fuerza entre analistas y medios brasileños y promete cambiar la conversación pública en los próximos días. Lea también: Lula enfrenta una doble crisis diplomática con EE. UU. y Argentina antes de las elecciones

Un sondeo revela un giro inesperado
La encuesta de la firma Quaest, encargada por O Globo y la cadena de televisión Globo, muestra un escenario que hasta hace poco parecía improbable.
Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y abanderado del sector ultraderechista, superó por primera vez al presidente Luiz Inácio Lula da Silva en una simulación de segunda vuelta.
El estudio le otorga a Bolsonaro un 42 % de intención de voto, mientras Lula se ubica en un 40 %. La diferencia se mantiene dentro del margen de error de dos puntos, lo que deja a ambos prácticamente empatados.
En la contienda de primera vuelta, prevista para el 4 de octubre, Lula conserva la delantera con un 36 % frente al 31 % de Bolsonaro.
Sin embargo, esa ventaja se redujo en comparación con la medición anterior de la misma consultora, publicada apenas una semana atrás, cuando la brecha era mayor. Lea también: Brasil, Venezuela y Paraguay endurecen controles a viajeros con documentos vencidos
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El avance del hijo de Bolsonaro se produce en un contexto marcado por la crisis derivada del caso de corrupción vinculado al Banco Master, un escándalo que ha golpeado a políticos y jueces y que generó una situación sin precedentes dentro del Tribunal Supremo.
La firma Quaest realizó 2.004 entrevistas entre el 10 y el 13 de septiembre en todo el país, con un nivel de confianza del 95 %.
En ese mapa electoral, dominado casi por completo por Lula y Bolsonaro, otras figuras quedan muy rezagadas. El psicólogo y escritor Augusto Cury aparece como la tercera opción, aunque lejos, con apenas un 7 % de respaldo. Le puede interesar: Brasil rompe un hito histórico, ascienden a la primera mujer al generalato del Ejército

Una juventud que se aleja de las urnas
Detrás de las cifras hay una tendencia que preocupa a politólogos y organismos internacionales. En Brasil, el voto es voluntario para los menores de edad y el número de votantes inscritos entre los 16 y los 18 años cayó casi un 15 % frente a las elecciones de 2022, al pasar de 4,2 a 3,6 millones, según la Justicia Electoral.
Para el politólogo Marco Teixeira, de la Fundación Getúlio Vargas, esa caída no responde a desinterés por la política, sino a un desajuste entre las instituciones tradicionales y la forma en que los jóvenes se relacionan hoy con el mundo.
Según explicó, los partidos mantienen un esquema presencial y jerárquico que choca con la dinámica ágil y digital en la que se mueven las nuevas generaciones, que terminan construyendo sus propias comunidades en línea.
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Ese distanciamiento ha abierto espacio para discursos populistas y candidaturas alternativas que, aunque lejos de disputar el liderazgo, crecen entre los votantes más jóvenes. Además: Lula le responde a Trump y le pide no intervenir en las elecciones de Brasil

Renan Santos, del partido Misión, es uno de los nombres que ha logrado capturar esa atención con un mensaje centrado en el rechazo a la política tradicional.
El representante del PNUD en Brasil, Claudio Providas, sitúa este fenómeno dentro de una insatisfacción estructural que se repite en toda América Latina.
Según explica, muchos jóvenes cumplieron con lo que se esperaba de ellos, estudiaron y se formaron, pero encuentran empleos precarios o directamente no consiguen trabajo.
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A eso se suma la presión social por alcanzar niveles de consumo que el Estado no siempre puede garantizar. Siga informado: Crisis entre Brasil y Argentina: Lula retira a su embajador tras los insultos de Javier Milei
Providas insiste en que esa juventud no ha perdido sus ideales, sino que no encuentra eco institucional para sus causas, y plantea que la respuesta pasa por fortalecer la educación cívica y reconstruir la confianza ciudadana con información y evidencia frente al avance de la desinformación.
















